Periódico Diagonal

ANÁLISIS | UN MODELO DE TRANSFORMACIÓN SOCIAL

Renta Básica: un derecho de ciudadanía

Viernes 31 de marzo de 2006. Número 23
El autor reflexiona sobre la necesidad de implantar un salario social que cubra las necesidades básicas, independientemente del mercado de trabajo.

Actualmente, debido al interés social y político que ha suscitado el tema, se pueden encontrar propuestas muy variadas de subsidios públicos a los que algunos denominan Renta Básica (RB). Hay muchas y se pueden hacer distintas lecturas, así como son muchos y variados los modelos que se pueden aplicar a cada una de las versiones. No obstante, según los objetivos que se persiguen y las ventajas que se quiere obtener con su implantación, se requiere un determinado modelo de RB. Por tanto, todo el contenido de implantación puede variar de acuerdo con las opciones específicas, que serán diferentes según los criterios de selección de los modelos que se elijan. Transformación social Para nosotros, la RB no es una propuesta de modificación marginal de los sistemas de protección social actuales, sino que su implantación debe suponer una transformación social y política de gran alcance, afectando sustancialmente a muchos aspectos de la vida social, como la distribución de la renta, el mercado de trabajo, el papel del trabajo (asalariado, doméstico, voluntario) y las motivaciones para su oferta, así como a la potenciación de los movimientos sociales y la participación ciudadana en la vida política.

La Renta Básica es un concepto muy sencillo. Consiste en el derecho que tiene cada ciudadano/a a percibir una cantidad periódica para cubrir sus necesidades materiales, sin ninguna condición que lo limite. Es decir, únicamente por el mero hecho de nacer, por la singular razón de existir, la sociedad está obligada a proporcionar a cada ser humano los medios materiales que garanticen el bienestar social que necesita para sobrevivir con dignidad. Más abajo, al desarrollar el modelo fuerte, explicaremos con más detalle sus características principales: a cada persona individualmente; independientemente de cualquier otro ingreso que perciba por otros recursos; y sin necesidad de tener un empleo asalariado, haber tenido un empleo anteriormente, ni estar obligado a aceptar un empleo si le fuese ofrecido. Consecuentemente, nuestra posición consiste en optar por lo que denominamos un modelo fuerte de RB. Las cinco características que definen nuestro modelo como fuerte son: que se proporcione a toda la población, una parte de la misma de manera personalizada; que la suma a percibir por cada perceptor sea la misma para cada persona; que la cuantía por persona sea igual a la definida como el umbral de pobreza; que sustituya a casi todas las demás prestaciones económicas en vigor
 pensiones, subsidios, subvenciones, ayudas, etc.-; y que el importe total de la RB se divida en dos partes: una la percibirán directamente las personas, y la otra se dedicará a las inversiones de carácter colectivo
 sanidad, educación, vivienda, transporte, medio ambiente, etc. Este modelo fuerte asegura cuatro de los objetivos que están en la base de la elección del mismo: evitar los costes burocráticos que supone administrar la RB; no aumentar más el control que el Estado ejerce sobre los ciudadanos/as; erradicar la pobreza al utilizar la mitad de la renta per cápita, o umbral de pobreza, como cantidad mínima de partida; y asegurar la participación ciudadana en la asignación de la parte de la RB que se ha de dedicar a las inversiones en bienes y servicios colectivos. Inversión colectiva La RB se orienta a la satisfacción de las necesidades de las personas de una sociedad. No obstante, las necesidades no se resuelven todas a nivel individual, sino que requieren de la existencia de bienes colectivos. Por ello, nuestra concepción de la RB supone reforzar también la provisión de éstos. Con este objetivo se plantea que, de las aportaciones dedicadas al Fondo de Renta Básica, se dedique una parte a la satisfacción de las necesidades colectivas. Esta dedicación a la inversión de índole colectiva responde a dos finalidades: recuperar las virtudes del uso de los bienes públicos frente al discurso actual dominante de ensalzar el individualismo; e instituir los medios por los que los ciudadanos puedan participar en las decisiones de la asignación de los recursos. En sí misma, la naturaleza de la RB es de carácter colectivo; contiene la expresión de la voluntad colectiva de asumir la necesidad de proteger y asegurar el bienestar de las personas consideradas como individuos sociales.

Nuestra propuesta de la RB no va orientada a favorecer el crecimiento económico capitalista. Al contrario, en la base conceptual de la misma existe una fuerte motivación de transformación del actual modelo de producción y consumo capitalistas. Hay tres razones para apostar por la aplicación de este modelo: primero, la lectura anticapitalista de la RB que proponemos requiere por sí misma un modelo fuerte de transformación social; segundo, nos permite distinguirlo y distanciarlo de los modelos débiles de RB que se propugnan en otros estudios más en consonancia con la interpretación liberal/propietarista (éstos pueden tener más posibilidades políticas a la hora de conseguirlos, pero conllevan un sinfín de inconvenientes económico-burocráticos a la hora de aplicar estos modelos parciales); la tercera consiste en advertir que todos los subsidios múltiples que ofrece el Estado, o que reclaman algunas organizaciones, no son lo mismo que la RB, aunque frecuentemente nos los presentan y venden como si lo fuesen, cuando estos esquemas de protección social fomentan y amparan las trampas de la pobreza y del paro.

La RB limita el papel del mercado de trabajo, fuente principal de la explotación capitalista en la distribución primaria de la renta, y anulando el paso obligado por el mercado de trabajo para que los ciudadanos tengan acceso a los derechos sociales. La RB, por ser un derecho ciudadano, no tiene por qué estar legitimada por el ‘derecho al trabajo’, ni por los derechos emanados de la propiedad. Además de defender la redistribución estatal de la riqueza de los ricos a los pobres, se opone frontalmente a todas las políticas de degradación de las condiciones de vida, del ahorro público en gastos sociales, del aumento de las diferencias que imponen la moneda única europea y la globalización económica. Asimismo, aplicada como derecho ciudadano mejora las posibilidades de desarrollo de las mujeres al hacer posible su independencia económica a todos los niveles. La RB fomentará la igualdad de la mujer y el hombre en el mercado de trabajo. En un momento en que los derechos conseguidos tras años de lucha
 que en buena medida se encuentran plasmados en el Estado de bienestar-, padecen un fuerte retroceso, ante la importante presión ejercida por el capital, la RB se convierte en un instrumento de reivindicación de garantías de protección ante el Estado. Ha llegado el momento de reflexionar sobre un nuevo paradigma del reparto de la riqueza que se produce socialmente.

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REDDITO PER TUTTI (ITALIA) Enmarcados en la órbita de los May Day Parade de Milán de 2002 y 2003, Reddito Per Tutti es un grupo activista que reclama “dinero para todos”, como su nombre indica, como consigna contra la precariedad social actual, saliendo a la calle, investigando sobre procesos productivos y de consumo o mediante asambleas metropolitanas. Apelan a un cambio de paradigmas en la acción y en el discurso contra el neoliberalismo, un paso más allá del capitalismo.

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Portada número 174
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