
Hace ya algo más de medio año, un grupo de chavales decidimos crear la Asamblea de Okupas de Murcia, pues creíamos necesario para la juventud un centro social en el que poder expresar libremente nuestros sentimientos políticos y culturales. Después de dos intentos infructuosos y del desalojo de uno de los espacios que okupamos, tras muchas asambleas y una búsqueda incesante, dimos con la Casa Margaritas- La Fábrika de Hielo. El lugar está situado en la pedanía de Churra, detrás de su iglesia y la Torre Alcayna, junto a sus famosos pinos centenarios.
Es un enclave magnífico, pues está relativamente cerca de Murcia capital, en la poca huerta que aún queda. El espacio pertenece a la familia de caciques Aguilar-Amat, dueña de casi todas las tierras de Churra. Decidimos instalarnos allí porque que es un lugar amplio, pues consta de habitáculos enormes y una nave con patio. A los pocos días y con las obras de rehabilitación ya empezadas, tuvimos la visita del dueño, Juan Aguilar-Amat, que se presentó con su abogado, la policía y un camión de mudanzas, con la intención de llevarse los muebles y echarnos. Pero no nos consiguieron mover y tuvimos bien claro de La Fábrika de Hielo no nos mueve nadie. Desde aquellos hechos han pasado casi tres meses, en los que hemos realizado charlas, debates, conciertos, talleres…
El primer acto fue un concierto del cantautor Típico pero Cierto. La segunda actividad importante, para que la gente conociera el proyecto, fue una presentación del centro social al barrio y a los pueblos de Churra y el Puntal. Los vecinos recibieron con agrado la propuesta de centro social, puesto que –decían– el lugar lleva muchos años abandonado y es necesario que se le dé un uso. También se han realizado jornadas de hip-hop, antitaurinas, antirrepresivas, feministas, así como un encuentro de autónomos, en el que contamos con la presencia, entre otros, de Miquel Amorós.
Esperamos que este centro sea la alternativa durante muchos años y veamos cómo en Murcia aumentan los centros sociales okupados. Este hecho ocurrirá si de verdad se pone un fuerte empeño y decidimos actuar ya contra las mafias constructoras, contra el trabajo asalariado, los políticos, los empresarios explotadores y contra todo lo que hace que cada vez lo tengamos más difícil para llevar una vida digna. No se entiende como la vivienda, una necesidad básica, es cada vez más inaccesible, pero existen caciques como los Aguilar-Amat que se permiten el lujo de tener abandonados sitios como la La Fábrika de Hielo. Actualmente somos un referente político, pues hemos hecho algo que en sitios como Madrid, Barcelona y Euskal Herria se lleva muchos años practicando, pero en Murcia pocas veces se ha realizado con éxito. Pero para que el centro continúe necesitamos la colaboración de todos. Con fuerza y ganas conseguiremos de este lugar un centro digno. Es hora de demostrar que en Murcia la lucha contra el capital, la especulación urbanística y el fascismo está viva. Dejemos nuestros miedos a un lado.