Estas líneas quieren servir de presentación de un espacio que se extenderá durante los próximos números. Para empezar, desde REAS queremos agradecer al proyecto DIAGONAL el cedernos un espacio mensual dentro de su periódico quincenal de actualidad crítica. Un periódico que durante más de cuatro años anima y contribuye a dar vida a los llamados movimientos sociales. Estas líneas quieren servir de presentación de un espacio que se extenderá durante los próximos números. Es justamente en los contornos de los movimientos sociales de carácter transformador donde REAS hunde sus raíces desde su formación en 1995. Desde entonces y hasta ahora ya son más de 200 las entidades que, entre cooperativas y asociaciones, tratan de plasmar en su actividad cotidiana los principios de la carta solidaria: equidad, justicia, fraternidad económica, solidaridad social y democracia directa (http://economiasolidaria. org/principios). Unos principios que atraviesan un gran abanico de experiencias, iniciativas y organizaciones que reivindican la economía en sus diferentes facetas (producción, financiación, comercio y consumo) como medio y no como fin, al servicio del desarrollo personal y comunitario. Justamente es en momentos donde las crisis del sistema económico imperante más nos golpean, cuando se hace más necesario si cabe construir una alternativa económica y de producción entendida como instrumento de transformación social y justicia que fomente un desarrollo sostenible y participativo. Y esta construcción es el reto que nos anima a las más de 9.000 personas que, desde las 14 redes agrupadas en REAS y junto a gentes y experiencias de todas partes del mundo, participamos del movimiento por una economía solidaria.
Las entidades que apostamos por la economía solidaria tratamos de aplicar un modelo de “hacer empresa” que tenga en cuenta la organización democrática de la entidad, la gestión transparente, la preocupación por las adecuadas condiciones de trabajo, las relaciones justas con terceros y el reparto equitativo del beneficio justo; el rigor de la producción de los bienes y servicios, el uso de tecnologías limpias, la ética al planificar la producción en función de las necesidades de la población, eliminando la publicidad engañosa y la provocación al consumo; el reciclaje de todos los materiales posibles y el ahorro de energía, evitando el despilfarro... Es justamente de nuestro actuar cotidiano, de los retos a los que nos enfrentamos, de la práctica exitosa y del error a subsanar, de lo que hablaremos en esta columna mensual.
Por ello en los siguientes números de DIAGONAL os iremos presentando alternativas económicas colectivas que estamos construyendo en común como son las experiencias exitosas de financiación solidaria, la implantación de la banca ética, los avances en la compra pública ética, el sector de la recuperación y el reciclaje, las experiencias de auditoría social, la apuesta por los seguros éticos y solidarios, el auge de este movimiento internacional, la creación de redes sociales territoriales y sectoriales de economía solidaria, nuestro posicionamiento sobre cultura libre, etc.