A finales de 2005 la policía británica
informaba de que tenía prevista
la instalación, en el plazo de unos
meses, de un sistema de control de
cámaras y ordenadores que permitirá
almacenar al menos durante
dos años hasta 35 millones de matrículas
diarias en Inglaterra y
Gales y cotejarlas con los archivos
policiales. Miles de cámaras de seguridad
y de radares para controlar
la velocidad serán transformados
y varios miles más de nuevos
dispositivos serán desplegados por
calles, carreteras, autopistas, centros
comerciales, estaciones de servicio
y puertos, además de en unidades
móviles.
La red de vigilancia policial, cuya progresiva puesta en marcha estaba prevista para el pasado marzo, estará conectada a un gigantesco conjunto de ordenadores policiales en Hendon, en el noroeste de Londres, donde la información será procesada y cotejada. Todas las fuerzas policiales del país, además de los servicios secretos, podrán acceder a estos datos. Los ordenadores serán capaces de almacenar durante dos años los datos de 35 millones de matrículas, y las autoridades esperan que en 2008 puedan procesar y guardar datos de 100 millones de vehículos durante cinco años.
Este sistema de control, en el que la policía lleva años trabajando, ya fue probado en 2004 en un amplio territorio y dio como resultado la interceptación de 180.543 vehículos