A mediados de abril, la Audiencia Nacional absolvía a los cinco dirigentes de Egunkaria, un medio de comunicación que además fue clausurado en 2003 por la acusación de pertenencia a ETA.
Egunkaria, ¿caso cerrado?
Una larga historia de cierres y secuestros

DIAGONAL: Tras siete años de su
detención, se desmonta lo afirmado
entonces por Guardia Civil y el
juez del Olmo. ¿Al conocer la sentencia
qué se te pasó por la cabeza?
JOAN MARI TORREALDAI: Una
enorme satisfacción interior porque
la sentencia te ha dado la razón en
todo lo que has estado defendiendo,
contra viento y marea, ante los tribunales
y ante la opinión pública.
Tuve la sensación de haberme quitado
de encima una pesada losa.
D.: En el proceso judicial que empezó
en 2003 no sólo se intervino
sobre Egunkaria, sino que también
se vieron afectados otros proyectos
en euskera. ¿Fue un ataque del
Gobierno contra la cultura y la lengua
vasca?
J.M.T.: La sentencia da una pista en
esa dirección. Recuerdo perfectamente
cómo escuché al ministro
Acebes desde la televisión de la prisión
decir que había sido una operación
para limpiar la lengua y la cultura
vascas. El silogismo es muy
sencillo: ETA tiene interés en el euskera,
Egunkaria es un periódico exclusivamente
en euskera, por lo tanto
ETA funda y/o controla Egunkaria.
Hay que recordar que en el
mismo operativo entraron y requisaron
material en otras empresas relacionadas
con el euskera: revistas,
editoriales, centros de enseñanza.
Ahora nadie lo quiere reconocer.
Algunos analistas afirman que en
el caso Egunkaria se quiso dar un
paso más en la doctrina expansiva
del “todo es ETA”: ya eran ETA los
comandos, la política (Batasuna),
la vida social (juicio 18/98) y con
Egunkaria se añade un círculo más:
la lengua y la cultura vascas. Felizmente,
la sentencia no ha refrendado
la tesis policial.
D.: A pesar de la sentencia, se sigue
relacionando a Egunkaria con ETA,
¿como valoras que se siga reafirmando
que el cambio de opinión de
la Fiscalía sea una moneda de cambio
en el proceso de Paz de 2006?
J.M.T.: No están acostumbrados a
no salirse con la suya, están habituados
a aplicar el derecho penal
del enemigo. Y por una vez que en
la sentencia van de la mano el derecho
y la justicia, se retratan en sus
acusaciones.
D.: ¿Qué sensación te produce recordar
lo que periodistas y políticos
afirmaron sobre el cierre de
Egunkaria?
J.M.T.: Me produce pena y me
imagino que a ellos vergüenza. Me
decepciona que no hayan rectificado
tras la sentencia. Pero los que
me han decepcionado de verdad
son los intelectuales que no tienen
la decencia de levantar la voz,
cuando antes han colaborado por
omisión o comisión en nuestro linchamiento.
De los políticos y tertulianos
espero menos.
Hay que recordar que son terribles
las cosas que se dijeron de nosotros
a la hora de la detención, y
enorme el vacío que nos han hecho
a lo largo de los siete años que hemos
vivido bajo la presunción de
culpabilidad.
D.: Tras el cierre de Egunkaria, surgió
Berria. ¿Esto es suficiente para
compensar tanto a los lectores como
a la empresa editora?
J.M.T.: Es importante, pero no suficiente.
Es importante por una doble
razón: con Berria el lector vasco tiene
su producto, eso por un lado. Y
por el otro, hay que valorar la reacción
social ejemplar que llevó a la
creación de Berria en tiempo récord.
Pero no es suficiente para el
periodismo vasco. Es una ignominia
que hayan terminado de esta manera
con la ilusión de tanta gente que
fundó el primer periódico en euskera,
un hito en el periodismo vasco.
D.: Después de su detención, Martxelo
Otamendi denunció que la mayor
parte del interrogatorio fue sobre
sus entrevistas a integrantes de
ETA. ¿Por qué los grandes medios
dan mayoritariamente por buena toda
información sobre ETA que llega
desde el Ministerio de Interior?
J.M.T.: Es una mala foto para el periodismo
y la intelectualidad. El caso
Egunkaria los deja en mal lugar.
Llama poderosamente la atención la
actitud acrítica de la prensa y de los
intelectuales ante actuaciones de este
calibre por parte del poder. El periodismo
actual no busca el contraste,
se alimenta acríticamente de las
informaciones del Ministerio de
Interior y de las versiones policiales.
Se olvidan incluso de señalar que se
trata de un “presunto” culpable. Y
los intelectuales han perdido el músculo
crítico, la prevención ante las
versiones oficiales. Quiera Dios que
no les suceda lo que expresaba en
su poema el teólogo protestante
Martin Niemöller (poema atribuido
a Bertolt Brecht) que acostumbrado
a mirar para otro lado al final es demasiado
tarde cuando la represión
le llega a uno.
D.: En menos de 12 meses la justicia
ha revocado el cierre de dos medios
de comunicación vascos...
J.M.T.: Queda patente que el Gobierno
de Aznar no tuvo reparo alguno
en saltarse todo tipo de garantías
y en utilizar la Audiencia Nacional
como ariete contra la disidencia->“Con el cierre de ‘Egunkaria’, el PP quiso dar un aviso a navegantes”.
Ahora queda con el culo al aire,
como se dice vulgarmente, ¿pero a
quién le importa? La impunidad sigue
siendo la regla: no hay disculpas,
no hay resarcimiento moral,
no hay indemnización, no hay reparación
de ningún tipo, no hay depuración
de responsabilidades.
D.: ¿Cómo valora el apoyo social que
durante estos años han recibido?
J.M.T.: La reacción de la sociedad
vasca ha sido ejemplar, mayoritaria
y sobre todo plural. Y además inmediata.
El cierre de Egunkaria pinchó
en el nervio y la sociedad saltó. La
sociedasd vasca pensó: “Todos somos
Egunkaria”, todos estamos
concernidos. Al no estar concernidos
tan de cerca, nos ha llamado la
atención la reacción de la sociedad
catalana, la de muchos colectivos
españoles. Es solidaridad en estado
puro, que nos ha fortalecido a la hora
de afrontar el juicio con la cabeza
alta. Un buen antídoto de la actitud
de la intelligentsia reinante. Nunca
agradeceremos lo suficiente.
D.: Durante el proceso judicial, como
afectado, se siente la denuncia
del partidismo de la justicia.
J.M.T.:El impulso político inicial
del caso Egunkaria ha quedado en
evidencia. Quiero pensar que las
mismas premisas políticas no llevarán
a las mismas conclusiones
judiciales, pero no lo sé. Será cuestión
de ver si esta sentencia será
sólo un pequeño oasis o se terminará
con la aplicación sistemática
del derecho penal del enemigo.
Juan Mari Torrealdai, uno de los cinco absueltos por el caso Egunkaria, es académico de la Real Academia de la Lengua Vasca y hasta su clausura por orden judicial era el presidente del Consejo de Administración de Egunkaria. Pero Torrealdai es especialmente conocido por su labor de promoción del euskera, que le llevó a participar desde 1956 en la revista científica y literaria publicada en euskera Jakin.
CAUSAS PENDIENTES // LAS DENUNCIAS DE TORTURAS DE OTAMENDI, PENDIENTES DEL TRIBUNAL DE ESTRASBURGO
Egunkaria, ¿caso cerrado?
Todavía queda pendiente
el denominado ‘sumario
financiero’ y la
resolución de las
denuncias por torturas,
perdidas en el limbo
judicial desde hace años.
Por David Fernández / Barcelona
Una larga historia de cierres y secuestros Por Ramón Couso