OTRO CASO DE BRUTALIDAD POLICIAL
Juanjo Rubio (Madrid)
Jueves 5 de febrero de 2009.
Número 95
El pasado 23 de enero, de vuelta a
casa con mi compañera, contemplamos
una de las muchas operaciones
policiales selectivas contra inmigrantes.
Me dirigí a uno de los policías
para que me explicara a qué se debía
semejante despliegue. Otro, de
manera grosera, agresiva y amenazante,
me dijo que o me iba o me
detenía. Al negarme, el agente siguió
amenazándome, mostrándome sus
esposas y pidiéndome la documentación.
Cuando le pedí que se identificara,
se negó y se quitó la placa. Le
dije que no le daba mi DNI si no se
identificaba. Continuó amenazándome
y cagándose en mis derechos, así
que se lo dí y cuando se dirigía hacia
un coche patrulla le increpé que era
su obligación identificarse y que quería
su número para denunciarle. Se
lanzó contra mí brutalmente y me
asestó un puñetazo en el pecho. Caí
al suelo fulminado sin poder respirar.
Ninguno del resto de policías intentó
ayudarme. Tras unos segundos de
desconcierto, llamé al 012. Entonces
me dio un golpe en la mano, lanzando
mi teléfono por los aires. Minutos
después, se dirigió a mi compañera
Sheetal, de nacionalidad norteamericana,
y en un tono agresivo y chulesco,
le dijo: “Dame tu documentación
que si quiero te busco la ruina”. Ante
la impotencia y el surrealismo de la
situación, nos fuimos, y ya en el portal,
un agente de paisano me explicó
cómo hacer la denuncia en la comisaría,
sin tener los datos del agente
agresor. Al día siguiente fui al hospital,
donde me diagnosticaron un traumatismo
torácico que me tiene de
baja. Denuncié los hechos en comisaría,
con los partes médicos por
lesiones. Así vivimos.
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