DIAGONAL: ¿Cuál es la posición
de la CAOI respecto a la IIRSA?
MIGUEL PALACÍN: Tenemos un
problema de fondo. ¿Para qué sirve
la IIRSA? ¿Queremos hacer la modernización
como Europa, como
Estados Unidos y después llorar por
lo que hemos destruido?
Los procesos de integración no
son sólo cuestión de carreteras, es
un tema político, organizativo, de
solidaridad y del desarrollo de los
pueblos, que está basado en el
buen vivir, en el sumak kawsay. La
IIRSA es totalmente contraria a la
concepción indígena. No hay
necesidad de tener esas líneas imaginarias
que nos pongan de enemigos
de un lado a otro. Hay que hacer
desaparecer las fronteras. Los
pueblos transfronterizos viven todos
los días de esa forma. Hay que
educar para el amor, para la integración
real y no para odiarnos.
Vivimos en zonas de alta biodiversidad
y juntando a toda América
del Sur no necesitamos depender
de nadie. La diversidad de pueblos
y de culturas que somos es una gran
fortaleza que hay que promover. Ése
es nuestro sueño, que los procesos
de integración sean mucho más políticos,
mucho más sociales. Tenemos
una crisis general: financiera, ambiental,
energética, alimentaria, de
valores. Está en crisis el pensamiento
que llegó hace 518 años, ya no da
para más y es el mismo que quiere
poner las soluciones ahora.
D.: ¿Qué medidas plantean desde
vuestra organización?
M. P.: Fui a una reunión de la IIRSA
en Colombia donde Bolivia acogió
nuestra propuesta de reestructuración
de la IIRSA: por un lado, que
tiene que pasar por los procesos de
consulta y que los Estados tendrían
que tener control; y por otro, que la
instancia más cercana de gestión
sea la UNASUR. Pero en otros países,
incluso de presidentes del
“socialismo del siglo XXI”, se basan
en la práctica del neoliberalismo.
Esa es nuestra crítica muy directa
hacia ellos.
D.: Con una gestión de UNASUR,
¿qué cambios importantes se darían
en la IIRSA?
M. P.: Primero, tendríamos espacios
de incidencia hacia los gobiernos
porque ahora hay que hacerlo
hacia el directorio de la IIRSA y como
todo está hecho allí para el negocio,
no entienden las cuestiones
legales. Necesitamos hablar de cuidar
la pachamama, pero precisamente
la IIRSA está para destruirla.
Por eso los gobiernos alternativos,
que son amigos nuestros, tienen
que fijar una postura. En el momento
actual se lavan un poco las
manos, diciendo que “no es nuestra
responsabilidad”, que, “en realidad,
hay otros gobiernos que han contraído
acuerdos” y que “para eso está el
directorio”, pero no es así...
D.: ¿Cuál es la visión de la IIRSA
desde Europa?
M.P.: Cuando se habla en el movimiento
social de que hay un proyecto
de inversión en la IIRSA, en
el que tiene interés un banco alemán
–que son quienes financian vía
bancos brasileños– la gente no sabe
qué es la IIRSA. Y encima hacen
loas a Chávez, Evo y a Lula, cuando
son ellos los que están propiciando
este tipo de proyectos, que son
neoliberales. Si miran el plan de
Gobierno de Evo, es todo IIRSA.
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