
¿Cómo valoras la absolución
de los acusados en la pieza de
la ‘desobediencia civil’?
SABINO ORMAZABAL: Las cosas
hay que tomarlas con cautela aún.
No conocemos ni el fallo ni la base
de la sentencia del Tribunal Supremo.
No es posible, por tanto, sacar
conclusiones. Habrá que ver por un
lado si se mantiene la tesis del “todo
es ETA” o si la misma es modificada;
habrá que leer en qué términos
resuelven nuestra absolución.
Falta asimismo conocer cuál va a ser la suerte de nuestro compañero Carlos Trénor, procesado también en la pieza del periódico Egin. El resto de la pieza Zumalabe, ocho personas, hemos sido declaradas inocentes de todas las acusaciones y por lo tanto absueltas. ¿Es un tirón de orejas a la Audiencia Nacional, o supone su cuestionamiento, como varios medios así lo han calificado? ¿Es verdad que el Supremo “tumba” las duras condenas de la Audiencia, como titulaba El País? Pues no lo sé. Vamos a esperar a la sentencia, pero en todo caso nuestra absolución no resuelve la injusticia que ha significado y significa el conjunto del sumario 18/98. Nos han tenido rehenes durante nueve años (nuestra primera detención fue en 2000): dos detenciones en mi caso, ocho meses de cárcel (cinco años y siete meses en el conjunto de la Zumalabe), 16 meses de juicio, dos fianzas, derechos conculcados, obligación de firmar dos veces a la semana... Nueve años nos pedían y nueve hemos estado con la pesadilla.
¿Se puede decir que la campaña
de apoyo lanzada por el movimiento
antimilitarista ha roto el aislamiento
y ha conseguido, por primera vez en
bastante tiempo, que desde el resto
del Estado español sectores diferentes
hayan mostrado su solidaridad
con ‘vascos’ pese a las acusaciones
de terrorismo?
S.O.: Mientras que duró el juicio oral
en Madrid fue recurrente este tema
en los debates. A mí me parecen fundamentales
dos elementos para su
éxito. En primer lugar, que se ponga
cara a la injusticia, que la gente te conozca
y sepa de quién se está hablando.
Es muy difícil que haya reciprocidad
con alguien que tapa su cara, que
dificulta su aproximación a otras realidades
o que las considera únicamente
de forma interesada. Esta última
es la segunda característica. Los
puentes son para cruzarlos en ambas
direcciones, no son sólo para pedir
a los demás que vengan a visitarte,
a apoyarte, a ayudarte... y tú nunca
lo hagas en la otra dirección. Si ha
sido una campaña exitosa lo ha sido
tanto por quien la ha promovido, por
cómo lo ha hecho, y porque la defensa
de la desobediencia civil como
pensamiento y herramienta de transformación
social no-violenta es un
puente común, transversal, de muchos
sectores y colectivos que no tiran
la toalla. Su criminalización en el
18/98 era sentida como propia.
¿Cómo valoras la detención, antes
de conocerse la decisión del Supremo,
de los condenados que estaban
en libertad, incluso de enfermos?
S.O.: Es un claro ejemplo de crueldad
que añade más sufrimiento al
ya acumulado. Son personas que
fueron puestas en libertad bajo fianza
porque no había peligro de fuga
precisamente. A la semana se presentaban
dos veces voluntariamente
en el juzgado. Se les ha detenido
con un auto judicial sin sentencia
firme en su contra. No se les llama
a acudir a alguna instancia oficial
con su abogado, sino que se escenifica
un operativo armado de la
Guardia Civil en el que se prima el
espectáculo del poderío de la fuerza,
para aparentar firmeza y acallar
posibles protestas por la absolución
de otras nueve personas. En su mayoría,
son personas de avanzada
edad (Elkoro tiene 73 años) o con
problemas de salud importantes,
dependientes de tratamiento médico,
incluso a uno de ellos le fueron
a detener a un hospital. Podría escaparse
con el menisco roto.