Periódico Diagonal

REPÚBLICA CHECA | MARCHAS CONTRA ROMS

“No, yo no sirvo nada a gitanos”

El partido ultraderechista DSSS, promotor de las movilizaciones, quiere sacar partido del ambiente xenófobo antigitano que se vive en la región.

Carmela Negrete / Novy Bor (República Checa)
Miércoles 12 de octubre de 2011.  Número 158  Número 159
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DSSS. Tomás Vanda, presidente de este partido de extrema derecha, dando un discurso en Novy Bor. Foto: Carmela Negrete

El dueño del restaurante que hay en la plaza del mercado de la localidad checa de Rumburk, a pocos kilómetros de la frontera alemana y polaca, contesta con descaro a la pregunta ¿qué opina usted sobre los romaníes?, “No, yo no sirvo nada a gitanos”. Desde hace meses, se viven enfrentamientos entre una parte de la población y los romaníes que se han mudado a vivir allí. En la República Checa viven un cuarto de millón de personas de etnia gitana, de los 12 millones que la Unión Ro maní estima que hay en el mundo.

El sábado 10 de septiembre se manifestaron en Rumburk, así como en los pueblos vecinos Varnsdorf y No - vy Bor, cientos de neonazis contra los gitanos. El evento lo organizó el partido de extrema derecha Partido de los Trabajadores para la Justicia Social (DSSS, por sus siglas en checo), ya que a principios de agosto jóvenes romaníes hirieron a varias personas que se encontraban en un bar de Novy Bor. Tanto los medios como la policía hablaron entonces de “violencia racista de los gitanos”. Que esta minoría es un grupo discriminado en la República Checa desde hace años, se olvida con facilidad. A raíz de los recortes en las ayudas sociales, muchas familias romaníes han visto reducidos sus medios de vida. Además, desde hace meses, varias inmobiliarias ofrecen a los gitanos indemnizaciones de miles de euros si dejan sus casas en el centro de las ciudades, para después dedicarse a especular con dichos inmuebles. A cambio les ofrecen alquileres baratos en pequeñas ciudades, en las que hay mayor tasa de paro y, por tanto, menos posibilidades de encontrar trabajo para los recién llegados.

Ese sábado, Novy Bor, un pequeño y apacible pueblo, estaba en estado de sitio. Unos seiscientos policías fuertemente armados, muchos de ellos enmascarados, así como tres helicópteros, patrullaban por cada uno de sus rincones. Estaban para proteger el derecho a la manifiestación de unos 300 militantes neonazis. A ambos lados del desfile se situaban no pocos vecinos de la localidad, que aplaudían a lemas como “libre, social y nacional”. Los organizadores de este espectáculo de extrema derecha se distanciaban, sin embargo, de su clientela. Que su partido provoca sentimientos racistas es algo que niega Nestler Jindrich, el representante regional del DSSS: “No somos ni de izquierda ni de derecha, sino que somos la voz del pueblo”. De hecho, “los gitanos buenos se pueden quedar, los que tienen que irse son los terroristas”, asegura mientras la masa de manifestantes ruge lemas antigitanos.

Viviendas destartaladas

Varias personas de etnia romaní se sientan a la sombra de una destartalada barraca varias calles mas allá. Aquí viven 30, del cerca de un millar de llegados a Novy Bor. Se han vuelto muy desconfiados. “No haga fotos, por favor”, pide una mujer joven. Una trabajadora social, que prefiere no dar su nombre, nos enseña por dentro el complejo cuasicarcelario. Un largo pasillo apenas iluminado por una ventana al fondo, y puertas y más puertas a derecha e izquierda. Las habitaciones son estrechas, en ellas hay una cama y un armario. Los residentes viven, comen y duermen entre estas cuatro paredes a duras penas.

Varias horas más tarde, la tropa de neonazis llega al siguiente pueblo, Varnsdorf. Jiri Morawz, dirigente local del DSSS, asegura: “Los políticos en el ayuntamiento no hacen nada, por eso tenemos que tomarnos la justicia por nuestras manos”. No se trataría de que falte dinero e inversión pública, añade, sino que se trata de una cuestión relacionada con la humanidad de los romaníes. Aquí viven varias familias romaníes en el antiguo hotel Sport. Uno de ellos es Roman. Junto con su mujer y tres hijos, este gitano de 27 años, originario de varios países, como él mismo explica, ha alquilado tres habitaciones en el destartalado complejo. “Sólo tenemos para el alquiler y la comida, y mire en qué estado está la casa, en realidad es caro”.

Horas más tarde, al final de la concentración en la plaza del pueblo, un grupo de neonazis se descolgaba de la manifestación oficial y se dirigió a casa de Roman. Piedras y botellas de agua volaron por encima de los cascos de los policías, que evitaron la confrontación directa con agua a presión y detuvieron a 41 neonazis. En total seis personas resultaron heridas.

En el pueblo vecino de Rumburk, donde la extrema derecha organizó otra marcha, se manifestaron una treintena de antifascistas contra el racismo explícito de dichas manifestaciones. Llegaron tras varias horas de viaje desde Praga. Jamila, traductora, asegura que este partido practica un populismo exacerbado de derechas, “si bien hay algunos problemas puntuales, este partido lo único que hace es simplificar todo y tratar de ganarse adeptos entre ciudadanos normales”.

DSSS, sucesores de un partido ilegalizado

El partido DSSS es el sucesor del partido nazi Dlnická Strana (DS, Partido de los Trabajadores), que fue ilegalizado hace seis meses debido a que al final de sus concentraciones y mitines, los partidarios se dirigían a las casas y barrios gitanos con afán agresivo. De hecho, hace dos años, varios neonazis arrojaron cócteles molotov a la casa de una familia gitana en Ostrava. En el ataque un bebé de dos años sufrió graves quemaduras.

El ataque del sábado 10 de septiembre tuvo lugar en una semana en que la policía tuvo que evitar otro enfrentamiento similar en la zona. En agosto una familia tuvo que salir corriendo de su casa, en llamas por el impacto de un cóctel molotov en la localidad de Krty. A pesar de que se ha incrementado la dotación policial en la zona, el ministro del Interior llegó a afirmar que la situación está fuera de control. De momento, ni el DSSS ni el anterior partido tienen ni han tenido representantes en el Parlamento o en el Senado checo.

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Portada número 174
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Boletín radiofónico Diagonal 150
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