Periódico Diagonal

ACCIDENTE NUCLEAR EN JAPÓN: Alerta nuclear de nivel 6 según la escala de International Nuclear Events System

Ni alarmar, ni minimizar, ni ocultar

En los primeros días de la crisis los medios de comunicación han publicado informaciones contradictorias, generando confusión. Desde DIAGONAL aportamos algunas claves científicas para entender un proceso tan cambiante como grave.

- Paso a paso de un accidente SBO
- El accidente nuclear de Fukushima


Laura Corcuera (Redacción)
Jueves 17 de marzo de 2011.  Número 146
JPG - 51.5 KB

Ante nuevos movimientos impredecibles de las placas del Pacífico, no se puede dispensar pánico, pero sí información científica. “Las placas se mueven en puntos donde se ha acumulado mucha energía y ocurre un rompimiento que genera el terremoto. Pero esto no quiere decir que se disparen otras fallas del Pacífico. Aunque seguirá habiendo réplicas en Japón mientras se terminan de acomodar las placas en la zona de subducción”, explica Mauricio González, investigador en el Instituto de Hidráulica Ambiental (IH Cantabria) y autor de la primera evaluación de riesgo de tsunamis en las costas españolas.

Para Ramón Ortiz, profesor de investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), vulcanólogo y experto en protocolos de actuación, “la aplicación de los planes de emergencia ante el terremoto y el maremoto de Japón ha sido un éxito de gestión. En España habríamos tenido millones de muertos”. El experto insiste en un postulado: “no existen desastres naturales, sino mala gestión de fenómenos naturales”.

Pero el maremoto ha causado también un accidente nuclear que ya ha sido catalogado, por la agencia nuclear francesa, antes que por la japonesa, de nivel 6 según la escala del International Nuclear Events System (INES). La alerta nuclear se concentra en la central de Fukushima Saichii, y la gestión de esta crisis está generando controversia entre parte de la comunidad científica. Las notas de prensa emitidas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), organismos japoneses, agencias internacionales, y Tepco, la empresa responsable de las centrales de Fukushima, se contradicen. La información se dosifica y los medios contribuyen a la confusión.

La opacidad de Japón

Fuentes cercanas al Consejo de Seguridad Nuclear, cuyos miembros tienen reuniones informativas diarias, aseguran que falta información sobre lo que está pasando en las centrales japonesas. El parque nuclear con mayor riesgo sísmico del mundo tiene una desafortunada tradición de falsificación de datos sobre accidentes nucleares (los más recientes, en Tokaimura, 1999, y Kashiwaza Ky-Kariwa, 2007).

Basta recordar el suceso que protagonizó Japón hace ahora 30 años: entre enero y marzo de 1981 hubo fugas de los depósitos de residuos de la central de Tsuruga. Cerca de 40.000 litros de líquidos radiactivos se vertieron en las cloacas de la ciudad con el mismo nombre, en la que vivían unas 100.000 personas. El accidente, entonces el más grave desde el comienzo de la nuclearización japonesa según los expertos, no fue conocido por la ciudadanía hasta el 20 de abril de aquel año. Se confirmó que la empresa propietaria, la Compañía Japonesa de Energía Atómica, conocía los hechos desde el principio.

Un Chernobil a cámara lenta

Para Eduard Farré, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (CSIC-IDIBAPS) y coautor del libro Impactos de la energía nuclear sobre la salud y el medio ambiente, el accidente de Fukushima “es un Chernobil a cámara lenta”. Aunque las causas sean completamente diferentes: el terremoto produjo alteraciones en la estructura de los reactores y el maremoto provocó fallos de los sistemas de refrigeración de los reactores 1, 2 y 3 de Tukushima I, la temperatura de ambos fue aumentando y soltaron gases radiactivos que se producen en la vasija de contención.

Pero la estructura de las barras se va deformando y acaba fundiéndose parcialmente. Farré explica que “en Chernobil la fusión fue global, por tanto la explosión fue enorme y de una vez. En Japón está habiendo una pérdida paulatina de elementos radiactivos y explosiones parciales de los dos reactores” (el reactor 1, el 12 de marzo; el reactor 3; el domingo 13 de marzo, y el reactor 2 el 14 de marzo ).

Las consecuencias y los niveles globales de radiactividad se desconocen todavía, pero la contaminación está confirmada. Y la alta gravedad también. Al cierre de esta edición, las autoridades japonesas continúan evacuando a la población en el entorno de ambas centrales (40 kilómetros cuadrados).

De momento, 200.000 personas han sido evacuadas, y han sido trasladadas a hospitales con niveles altos de radiactividad más de un centenar de personas, trabajadores de la central de Fukushima Saichii (diez fallecidos en los tres primeros días), y 14 militares estadounidenses que participaban en operaciones de rescate en Sendai.

No está claro por cuánto tiempo funcionarán los sistemas de refrigeración de emergencia, ni se sabe cuándo se restaurará el abastecimiento normal de energía. Y no será cuestión de días saber qué comportamientos están teniendo las centrales nucleares; qué ha pasado con los motores diésel de seguridad; con las piscinas de residuos; con las vasijas de contención; con los trabajadores de Fukushima. “Dentro de seis meses, el perfil será completamente distinto al que tenemos ahora”, comenta Farré.


CIENCIA: LAS PRIMERAS HORAS DE UN ACCIDENTE NUCLEAR HISTÓRICO

- CÓMO AFECTA LA CONTAMINACIÓN RADIACTIVA

La leche es uno de los indicadores para medir la radiactividad provocada por el yodo. Una alta exposición a yodo radiactivo es problemática para la glándula tiroides, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de cáncer en la población expuesta.

La contaminación radiactiva de superficie afecta a las personas que se encuentran en las áreas contaminadas o en la central, por lo que, además de la evacuación de la población, que no puede beber agua ni comer alimentos del lugar, se debe eliminar la ropa (quemarla) y lavar la piel.

El primer impacto radiactivo es por inhalación del aire contaminado. “El mayor problema es el yodo radiactivo y por eso están dando a la población pastillas de yodo, para evitar que el yodo radiactivo se acumule en la glándula tiroides (en el cuello), que necesita yodo para generar las hormonas tiroideas”, explica Eduard Farré, investigador del Instituto de Investigaciones biomédicas de Barcelona (CSIC-IDIBAPS).

El yodo radiactivo aumenta en poco tiempo la tasa de cáncer de tiroides, un efecto que se manifiesta entre la exposición y los cinco años posteriores. Como puntualiza Farré, “si saturas el tiroides de yodo, el resto que inhales (radiactivo) lo vas a eliminar por la orina”. Pero hay muchos productos de fisión que se liberan a la atmósfera y el yodo es el único con el que se puede hacer algo. El resto de isótopos (radio nucléidos), como el cesio 137 o el estroncio 90, se acumulan en el organismo”.

El segundo impacto es que a largo plazo la radiactividad se deposita en la tierra y en el mar. En función de las características meteorológicas y de cada lugar se incorporará a las cadenas tróficas (de alimentación). Del pasto a la vaca y de la vaca a la leche. La leche es uno de los indicadores de contaminación radiactiva de un área pues sirve para medir la radiactividad del yodo. La radiactividad que vaya al mar también se incorporará a las cadenas alimenticias y en los peces. “La lluvia va a depositar la radiación en la tierra. Pero no por estar más cerca o más lejos habrá más radiación. El aire disemina la radiactividad lejos, en función del viento”, dice Farré.

Al cierre de esta edición, Rusia, China y las dos Coreas están en alerta. Las 150 personas que han ingresado hasta ahora en el hospital con niveles altos de radiactividad –además de varios trabajadores de la central de Saichii y 17 militares estadounidenses– indican que no toda la radiactividad está contenida, como asegura el Gobierno japonés. La zona está contaminada, por más que se minimice, aunque todavía no se conozca el nivel. Ahora son determinaciones puntuales en un sitio, pero más adelante habrá que modelizar e integrar todas las áreas contaminadas para saber cuál ha sido la radiactividad emitida global.

- INSTRUMENTOS PARA MEDIR LA RADIACTIVIDAD

La organización ecologista francesa Sortir du Nucléaire advierte de que las personas expuestas han superado en una hora el nivel de radiaciones que una persona puede soportar en todo un año.

Según ha informado a DIAGONAL Kolin Kobayashi, corresponsal en París del Days Japan, el 13 de marzo seis periodistas independientes realizaron la primera acción ciudadana ante el accidente nuclear midiendo los niveles de radioactividad en el Ayuntamiento y en el hospital de Futaba (uno de los distritos de Fukushima).

Cuando una partícula radiactiva se introduce en un contador Geiger produce un breve impulso de corriente eléctrica. La radiactividad de una muestra se calcula por el número de estos impulsos a través de tres contadores Geiger. Periodistas especializados obtuvieron unos resultados de 0,1 mSv/h. El Sievert (Sv) es la magnitud física en el sistema internacional que mide la absorción de un julio de energía ionizante por un kilogramo de tejido vivo irradiado, y se suele medir con detectores en unidades de tiempo.

Ryuichi Hirokawa, director del Days Japan y uno de los seis periodistas que han medido la zona de Fukushima, hizo un reportaje sobre Chernobil en febrero de 2011 y encontró tasas de radioactividad de 4 milli-Röntgen/ h (0,04 mSv/h) a 200 metros del reactor que explotó en 1986.

En la actualidad, Francia marca el límite anual de exposición a radiaciones artificales en 1 mSv. Según la red Sortir du Nucléaire, una federación de 875 asociaciones ecologistas, después del accidente, en una hora una persona japonesa ha recibido la dosis de un año entero. La radiactividad está diferenciada en tres tipos: alfa (dos protones y dos neutrones), beta (un electrón), y gamma (el yodo 131 es un emisor de partículas gamma, por ejemplo). La radiación gamma son ondas electromagnéticas que están en el aire y son las más penetrantes. Pero, según Farré, “no son las más preocupantes desde el punto de vista radiobiológico y de salud, sino las dos primeras que son, además, menos penetrantes”.

Con un detector se miden las tres o alguna de estas radiaciones (el Geiger mide radiación gamma). Se hace un espectro de emisión para saber ante qué radionucleido o isótopo estamos. Cuando se rompe en núcleo del uranio 235 en un reactor se generan más de 60 radioisótopos, aunque muchos duran muy poco (segundos, minutos, horas). Los que duran más son los que tienen importancia biológica, porque se incorporan al organismo y se acumulan en él.

Enviar | Imprimir | delicious Delicious | meneame Meneame | facebook Facebook | twitter Twitter

Comentar este artículo

1 Mensaje

  • Ni alarmar, ni minimizar, ni ocultar

    17 de marzo de 2011 13:36, por Alejandro
    ¡Excelente artículo! Gracias por toda esta información : ) Aunque no tengo ningún motivo para dudar del Sr. Farré, justo ayer le oía en una entrevista que le hicieron en "Territorio Gallego" (programa de Onda cero), pues me lo reenviaron por correo. La verdad es que me sorprendió el alarmismo y la falta de concreción en los riesgos que planteaba durante sus intervenciones... Menos mal que muchos comentarios a la entrevista ofrecieron algo más de luz y desterraron el alarmismo y el miedo que creó : )

    Ver en línea : ¿Luz tóxica?

    Responder este mensaje

Portada número 174
Portada número 174

Boletín radiofónico Diagonal 150
Boletín radiofónico Diagonal 150

CreativeCommons Diagonal. C/ de la Fe, 10. 28012. Madrid. Tel.: +34 91 184 184 7 || webmaster[@]diagonalperiodico.net
RSS || Hecho por dabne.net con SPIP en Nodo 50