
Como broche del festival de Danza Gijón el pasado octubre, contamos con el espectáculo Canción/Laverinto, de Raquel López, Sara Paniagua y Mónica Valenciano, que cerraba el taller que había tenido lugar la semana anterior con las dos primeras artistas, en colaboración con La Pecera Elástica. El resultado: un laberinto con múltiples salidas en el que todo es utilizado para ubicarnos en un espacio en el que la danza se convierte en reflexión poética y discurso.
La acción se construye, en un espacio escénico que a priori es toda la sala, a través de fragmentos de discurso, danza, performance y un espacio sonoro que guían al público a través de un argumento imposible de leer en línea recta. Cercando la mitad del espectáculo, las artistas proponen tomar las sillas, “como si flotasen en el aire”, y que cada una busque su lugar desde el que mirar, reubicando al público unas cuantas veces.
Una vez sentadas, Mónica Valenciano ancla por unos instantes el enfoque –que se volverá a desbaratar- al hablar de un travelling que capte el plano de piernas sentadas y cruzadas. Una barra de pan suspendida del techo sirve más tarde como péndulo que marca el tiempo y vuelve a reubicar el espacio con el compás y el movimiento.
Todo el mundo debe asistir, a ciegas en un principio, a la búsqueda que las artistas proponen, para terminar desbordado por las imágenes que se crean a través de un lenguaje que apela a todos los sentidos, y que rompe la perspectiva como si de un cuadro cubista se tratase.
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