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LAS INTEGRANTES DE AHOTSAK TRABAJAN BAJO LA PREMISA: “LA PAZ ES UNA EXIGENCIA COLECTIVA”

Mujeres tienden puentes por la paz

Joana García Grenzner. Redacción
Jueves 4 de enero de 2007. Número 45
La plataforma de mujeres Ahotsak (Voces para la Paz) ha vuelto a confirmar su compromiso con la paz y la solución dialogada del conflicto vasco a través de un manifiesto suscrito hasta ahora por más de 5.000 mujeres.
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MUJERES POR LA PAZ. Presentación oficial de Ahotsak en el palacio de Miramar de Donostia (San Sebastián) el 8 de abril de 2006.

Las integrantes de Ahotsak Emakumeak Batzen Gaituenetik (Voces de Mujeres de Euskalherria desde lo que nos une) saben lo que es clamar por el futuro del proceso de paz en desiertos de desesperanza. En su reciente presentación en Madrid el pasado 17 de diciembre, la ex parlamentaria de Batasuna Jone Goirizelaia narraba el inicio de su andadura en 2002, “en un momento de cero diálogo entre partidos y de acciones armadas y del Estado. Vimos que si éramos capaces de reconocer en la otra la parte de verdad que tenía y sus razones podíamos llegar a un acuerdo. En un período en que no se hablaba, nuestro diálogo servía para aprobar leyes en el Parlamento”. Con las bases del diálogo, el acuerdo, la confianza y el apoyo mutuo, redactaron la declaración del 8 de abril de 2006, basada en tres ejes que resumió Onintza Lasa de Eusko Alkartasuna, “la paz es una exigencia colectiva y una prioridad política, y ha de basarse en la democracia, la justicia social, con un proceso de cambio que permita a la ciudadanía dar por concluidos conflictos históricos, cerrar una página en términos de derechos y libertades. Será la sociedad vasca quien decida sobre su futuro y deberá ser respetado y materializado”. Ahotsak aboga por que todos los proyectos políticos se pueden y deben defender, sin imponerlos y creando un escenario que permita y asegure su desarrollo y concreción en igualdad, y reclama que se afronten los factores que determinan la participación desigual de hombres y mujeres en el ámbito social y político. Trabajan para blindar el proceso de paz y evitar que se frustre, como resumió Gemma González de Txábarri, del PNV, “hacer irreversible el proceso de paz en Euskadi, conseguir que no haya atentados, estado policial ni violencia. Tras 40 años, existen las condiciones objetivas para conseguir la paz. Tenemos todo lo que los países en conflicto solicitan que ocurra para su resolución”.

El alto precio de los acuerdos

Su propuesta, suscrita por mujeres del ámbito sindical y el movimiento feminista, ha aglutinado el mayor consenso político, sindical, social y territorial hasta el momento. Según Goirizelaia, fue elaborada por mujeres de todas las zonas implicadas en el conflicto, incluso de Iparralde (Euskadi Norte, actual País Vasco francés) y de Navarra, al margen de su posicionamiento y color político, “salvo la derecha española. Inicialmente participaron mujeres del PP, pero cuando empezó a tomar cuerpo se retiraron. Algunas de las mujeres firmantes del texto han sido insumisas a la postura de sus partidos, cuyas ejecutivas les prohibieron adherirse y participar en el documento un día antes de su publicación. En todos los procesos la paz tiene un coste”. Kontxi Bilbao, de Ezker Batua, afirma que “no buscamos réditos, ni éxito ni competencia, sino ser una fuerza motriz que impulse el proceso. Pero mujeres como Ainhoa Aznárez, del Partido Socialista de Euskadi, están pagando un precio muy caro por participar en esta formación”. El pasado 2 de diciembre, Ahotsak renovó su compromiso frente a 2.500 mujeres con una nueva declaración que ya han suscrito más de 5.000 mujeres y que pide a las partes en conflicto que “busquen puntos de encuentro y aparquen las diferencias; reconozcan la parte de verdad que asiste al otro; establezcan un diálogo sin condiciones ni prejuicios; apelen a su sentido común para establecer procedimientos que apunten a una solución y asuman la perspectiva de género como premisa insoslayable del proceso y acuerdos resultantes”. Para ello, instan a la aplicación de la Resolución 13-25 de Naciones Unidas, aprobada en 2000 por el Consejo de Seguridad, que pide la participación activa de mujeres y la integración de la perspectiva de género en la prevención de conflictos, las negociaciones de paz y la reconstrucción.

Como explica Bilbao, la plataforma ha impulsado la creación de foros municipales Ahotsak para impulsar el proceso, “nacidos desde las mujeres de los propios municipios, de abajo a arriba. No se trata de que nosotras tengamos protagonismo, sino de que otros lo cobren a través nuestro. Ser vías y cauces de participación”. Inspirándose en la propuesta de Wangari Maathai, ecologista keniata premio Nobel de la Paz en 2004 y fundadora de Cinturón Verde, el movimiento que plantó más de 20 millones de árboles en defensa del medio ambiente, han puesto en marcha el proyecto Zuhaitza, que recupera el significado milenario de los árboles en la cultura vasca como lugares de diálogo y paz y anima a los pueblos a plantar árboles que se conviertan en “batzen gaituena” (el lugar donde buscamos lo que nos une) y apoyen el proceso. Paso a paso y pese a quien pese, las mujeres vascas están dispuestas a ser los cimientos de una paz que sea verdadera ausencia de injusticias.


FOROS MUNICIPALES DE MUJERES PARA LA PAZ

D: ¿Qué posibilidades de incidir en el proceso tienen los foros municipales de mujeres, cuya creación proponéis?

Kontxi Bilbao (Ezker Batua): Muchas, porque Ahotsak no lo ha impulsado: han sido las mujeres las que han decidido irse configurando y nosotras hemos recogido su iniciativa para transmitirla al resto de la ciudadanía. Dejó de ser nuestra en el momento en que la presentamos y ya es patrimonio de las mujeres vascas, catalanas, gallegas, de toda mujer u hombre que se adhiera al manifiesto. Queremos unirnos desde lo que nos une, hacer política no desde la crispación y las diferencias sino desde la construcción de la paz. Son espacios de la sociedad civil, cercanos a la gente, pedagógicos y didácticos porque es importante el trabajo por la paz a pie de calle.

Jone Goirizelaia (ex parlamentaria de Batasuna): Sí, ya que donde las mujeres normalmente desarrollan su actividad política con mayor libertad es en su entorno, y el más cercano es el municipio. Contactamos con Wangaari, la Nobel de la Paz keniata, y nos contó el proceso que llevaron adelante en su país y cómo lo unieron con la tradición de la naturaleza. Teniendo en cuenta la tradición que hay en Euskadi respecto al árbol como lugar de negociación y acuerdo, creemos que podríamos unir esas cuestiones. La idea es que se creen los foros y empiecen a funcionar, mientras se planta un árbol por el diálogo, para que sea el embrión de los foros. La idea ha tenido una acogida importante, y a partir de enero vamos a trabajar con las mujeres de los distintos pueblos y barrios.

Gema González de Txabarri (PNV): Hay que reunir a todas las fuerzas políticas y sociales posibles que empujen la irreversibilidad del proceso y la solucion dialogada al conflicto. Los foros pretenden reunir al máximo de mujeres que apuesten por estos dos objetivos y empezar a cultivar esta cultura de paz. Hacer fuerza social, reuniones de todas las mujeres, mixtas, que entiendan que hay que aprovechar esta coyuntura histórica para darle una solución al conflicto.

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