Un canal de aguas propiedad de la empresa eléctrica Viesgo viene provocando una gran mortandad de fauna autóctona y ganado. Técnicos de la Consejería de Ganadería, junto al personal de esta empresa, reaccionaron ante el problema construyendo, a principios de verano, cuatro rampas. Sin embargo, dicha actuación se ha revelado ineficaz: continúan apareciendo animales muertos en estos cinco kilómetros de canalización, de dos metros de profundidad y entre tres y seis metros de anchura, desde Alsa hasta la presa de Bustio.
Animales muertos
Cuando el nivel de las aguas es
bajo, los animales mueren por
agotamiento e hipotermia. Cuando
es alto y turbulento fallecen
por ahogamiento o golpeados por
dichas rampas que, en vez de facilitarles
la salida, se convierten
en obstáculos mortales.
Se teme que la dependencia económica establecida entre los habitantes de las juntas vecinales afectadas y Viesgo impida la presión política y social que propicie aplicar medidas más eficaces. Algunas de una sencillez inexcusable, como llevar las aguas a cielo cerrado, mediante un sistema de tuberías o la colocación de planchas en superficie, como las que ya se han colocado en algunos tramos para impedir que los argallos taponen el canal.