“Queremos garantizar los dos tercios de senadores para asegurar este proceso revolucionario”, insistía Evo Morales en un mitin de campaña ante campesinos de la región del Chapare. A pocos días de las elecciones y a tenor de lo que indican las encuestas, nadie parece dudar de que Evo Morales será de nuevo presidente y que su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS) obtendrá, al menos, el 66% en el Congreso. Así que parece que lo único que está en disputa es si alcanzará también más del 66% en la otra cámara, el Senado. De lograrlo, el Ejecutivo de Morales tendría vía libre para sacar adelante no sólo la normativa necesaria para hacer real los artículos de la nueva Constitución aprobada en enero, sino también para designar la casi totalidad de representantes de los poderes Judicial y Electoral. Algunos analistas denuncian que, con los dos tercios, tanto en el Congreso como en el Senado, desaparecería el equilibro político. “Quieren el control totalitario del poder, no les gusta tener que concertar y discutir puntos de vista”, denunció la politóloga Jimena Costa. Otros, como el diputado masista Gustavo Torrico, percibe que “los dos tercios son importantes para viabilizar un proyecto que tiene una visión de país. De no llegarse a un control de los dos tercios o por lo menos una mayoría, no se podrían aprobar muchas leyes”. Lo sorprendente es que casi un año después de que el país estuviera al borde de un golpe de Estado orquestado por la élite económica del Oriente, la unidad que mostraron en su demanda de autonomías departamentales quedó rota después de que éstas fueran incluidas en el nuevo texto constitucional. Unas desavenencias que han desembocado en la presentación de varios candidatos, cuyas esperanzas electorales son mínimas. Pero aún más sorprendente es que los que se mostraron más violentos contra el gobierno central y contra la población indígena, como son algunos representantes del grupo de choque paramilitar Unión Juvenil Cruceñista, hayan hecho pública su adhesión al proyecto del MAS.

Nuevos electores
Más allá de la división de la oposición conservadora, lo que parece que está dando alas al oficialismo es sobre todo la estrategia de Morales de incluir en las listas electorales a más candidatos de clase media, como son algunos pertenecientes a organizaciones de derechos humanos y cristianos de base. “Tenemos garantizado el voto del área rural y ahora tenemos que convencer al voto de la clase media de las ciudades”, aclaró el presidente. También ha tranquilizado al mundo empresarial dejando claro que “la propiedad privada es sagrada y los empresarios son importantes para la economía y la integración nacional”. Táctica seguida por el vicepresidente Álvaro García Linera al prometer a los inversionistas, tanto nacionales como internacionales, estabilidad política y seguridad jurídica. Otra explicación parece estar en el nuevo padrón biométrico, mucho más preciso y seguro, que ha incrementado en un millón el número de electores, la mayoría de ellos habitantes de áreas rurales que antes estaban sin empadronar y que ahora, casi con seguridad, votarán al candidato del MAS. Y es en las áreas rurales, concretamente en 12 municipios, donde se prestará también una gran atención, pues se decidirá por primera vez si su población quiere constituirse como Autonomía Indígena, una de las novedades introducidas en la nueva carta magna, que reconoce por primera vez en 500 años el autogobierno de los pueblos originarios.
EL VIAJE DEL MAS
1) INICIOS “No todas las organizaciones que lucharon contra esos gobiernos [neoliberales] eran movimientos sociales. La mayor parte sí son organizaciones populares de trabajadores, pero de carácter corporativo. Más bien el MAS dejó fuera de las instituciones al que era el principal movimiento social durante las movilizaciones: la Coordinadora del Agua. El MAS es un partido político que ya existía en los ‘90. Estaba incluido en un frente de izquierdas. Fue creado por la central sindical campesina como un partido de todos los campesinos. Pero las pugnas internas hicieron que quedara sólo como un partido de los sindicatos cocaleros, con una estructura bastante débil”.
2) ALIANZAS “Cuando llegaron las grandes movilizaciones que produjeron la crisis de los gobiernos neoliberales, el partido de Evo era una más de las fuerzas sociales que lucharon. La crisis derivó en nuevos procesos electorales y es aquí donde el MAS aparece como una opción electoral para los movimientos sociales que habían luchado contra el neoliberalismo. Después el MAS armó una red de alianzas muy amplia metiendo en sus listas a gente de las organizaciones sociales y sindicatos. Pero no existía una instancia colectiva que tomara las decisiones de quién entraba o no en esas listas”.
3) LLEGADA AL PODER “Al llegar al poder, el MAS no debatió un programa político con las organizaciones aliadas, sino que hizo sólo una propuesta cuantitativa de personas que se podrían integrar en el Gobierno. Se empezaron a negociar entonces cuotas de inclusión por ambas partes. El MAS ha intentado ser el representante monopólico de lo indígena porque sacó una ley que limitaba el acceso al Parlamento sólo a aquellos que se aliaran con el MAS o bien con la oposición. Esto ha hecho que baje el nivel de discusión y que desde entonces no haya grandes movilizaciones”.