
El 3 y 4 de abril, los 26 países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebran en Estrasburgo (Francia) y en Kehl (Alemania) el 60º aniversario de la organización militar con un despliegue de seguridad que pretende frenar las masivas movilizaciones antimilitaristas previstas en estas dos ciudades entre el 1 y el 5 de abril. Estas acciones, que serán seguidas en numerosos países, clamarán contra las políticas de agresión de la Alianza, contra las guerras de Afganistán e Iraq, por el cierre de las bases militares de la organización, contra el establecimiento del escudo antimisiles en Europa y por la eliminación de las armas nucleares de Francia, Gran Bretaña y EE UU.
Con un despliegue de al menos 25.000 policías en Estrasburgo y más de 16.000 en la ciudad fronteriza de Baden-Baden, las ciudades en que se desarrollará la cumbre se convertirán en auténticas fortalezas. Los organizadores de la contracumbre denuncian que se está orquestando una restricción sin precedentes de la libertad de circulación, de la libertad de reunión y de la protesta democrática. Ya el 22 de marzo, una movilización de unas mil personas que intentaban penetrar en la sede de la OTAN, en Bruselas, fue duramente reprimida y se saldó con la detención de 450 pacifistas.
La cumbre de la organización militar más poderosa del mundo, cuyos miembros concentran el 70% del gasto militar mundial, se planteará el desarrollo de una “nueva estrategia” de la alianza, en la que se amplía el abanico de “riesgos futuros”, se defiende la estrategia de “guerra de primer golpe” y la garantía de acceso a los recursos naturales, además de la eliminación del principio de consenso en la toma de decisiones y la expansión de la Alianza hacia el Este. Y será una cumbre marcada por la presencia y los planes del nuevo presidente estadounidense, Barack Obama, cuya intención es presentar su nueva estrategia para “estabilizar Afganistán” y, principalmente, buscar en Estrasburgo un “mayor compromiso” militar de sus socios en Afganistán, país en el que las tropas de la OTAN han matado a miles de civiles y al que, de momento, EE UU enviará 21.000 nuevos soldados. Mientras se prepara la cumbre, el pasado 19 de marzo la ministra de Defensa española, Carme Chacón, anunciaba la próxima retirada de las tropas españolas de Kosovo, cuya independencia no reconoce el Estado español, una noticia aparentemente mal recibida tanto por la OTAN como por Estados Unidos. Sin embargo, según Jordi Calvo, del Centre Delàs, “retirar las tropas unos días antes de la celebración del aniversario de la OTAN responde a una preparación del terreno para que Zapatero traiga a la cumbre una propuesta que guste a Obama, que es la de aumentar el contingente español en Afganistán”. Y para eso, según Calvo, necesita ir “preparando el terreno en España porque el 60% de la población está en contra de la presencia española en Afganistán, y tiene que preparar a la opinión pública con algo fuerte como que ahora EE UU está molesto con la decisión de retirar las tropas de Kosovo y que hay que compensarles para tener buena relación aumentando las tropas en Afganistán”.
La OTAN, 60 años después. Por Pere Ortega
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