Periódico Diagonal

El nuevo spot publicitario de la entidad presidida por Rodrigo Rato

Mañana, cadáveres, gozaréis

¿Puede la nueva campaña de Bankia superar a aquella que nos recomendaba hacernos "bankeros"? En opinión de Guillermo Zapata, sí.

GUILLERMO ZAPATA
Jueves 23 de febrero de 2012.  Número 168

Tras petarlo a base de mal con su campaña de lanzamiento diciéndole al mundo que la dignidad se alcanza siendo bankero, Bankia contraataca con una nueva campaña que es, si cabe, más obscena que la anterior. ¡Gracias, creativos del bien!

Dato sobre la publicidad. En la medida en que la publicidad quiere venderte algo que no tienes, debe demostrarte que lo necesitas. En la medida en que te indica lo que necesitas, te marca lo que te falta. Es decir, TODA la publicidad está señalando tus defectos, tus angustias y tus ausencias. Cuando te dice que compres un coche porque serás más macho, te está diciendo que eres un mierdecilla. Cuando te dice que tus hijos te necesitan te dice que no estás siendo buena madre y así todo.

Dicho esto, veamos el vídeo de la campaña de Bankia.

Primera frase: “En Bankia, creemos tanto en el futuro que le hemos abierto una cuenta”. En imagen, música de piano de las de anuncio de toda la vida. Un hospital higienizado y un bebé que acaba de nacer. Al bebé le ponen en la pierna una etiqueta que pone futuro.

Dato sobre la publicidad: La publicidad funciona como los sueños. Tu eres en mayor o menos medida, todos los personajes (aunque no con la misma intensidad). Es evidente que como espectador, tú no te sientes identificado con la voz de Bankia (masculina, por supuesto, como siempre que nos quieren vender solidez). No. Tú eres los padres del bebé... o el bebé en si.

Es decir, a ti es a quién te han abierto la cuenta. Y la etiqueta en tu pie lo que te dice es más bien “estás marcado por nosotros desde tu nacimiento”. Lo que futuro quiere decir en este contexto es... DEUDA.

Bankia, entonces, te permite endeudarte desde que naces. Como la deuda no mola mucho y los publicistas de Bankia lo saben, el resto del anuncio pasa a explicarte por qué es necesario que contraigas tu deuda con ellos. Como si de un matrimonio se tratara. Y seguir el anuncio es importante, por se trata de eso, de sellar una alianza.

Lo siguiente que vemos es la universidad. No es casualidad. Con la privatización de los servicios públicos (recordemos que la primera imagen era un hospital) la deuda es uno de los mecanismos de acceso a la información. La chica que aparece en el anuncio entrega un examen en el que pone “esfuerzo”. La voz en off nos dice: “Una cuenta en la que, si todos aportamos lo mejor que tenemos, todos seremos titulares de lo que está por venir”.

A lo largo del anuncio se van a indicar una serie de palabras que son las que nosotros vamos a poner al servicio de Bankia, a cambio de lo que los bancos dan: crédito. Esfuerzo es la primera.

Es interesante la mención al futuro que está por venir como lugar de porvenir. Porvenir que solo puede estar determinado por la relación entre tú y Bankia. La entidad se presenta como un garante de prosperidad a través de la deuda.

La siguiente palabra es “Ilusión” y aparece en un bar, negocio creado por una pareja sonriente. El mito del emprendedor se repite también en el anuncio.

La siguiente palabra es experiencia. Es interesante que empieza en una especie de biblioteca en la que un grupo de personas de unos 35 o 40 años se pasean por los libros de un pobre viejo dormido. Es interesante esa idea de que la experiencia es algo que no se nos entrega en términos afectivos, sino que conseguimos de cosas antiguas, un poco caducas, pero simpáticas al fin y al cabo. Del viejo en cuestión no volvemos a saber nada en el anuncio. La experiencia, entonces, no es la suya hacia nosotros, sino la nuestra hacia Bankia. Lo cual es lógico, porque el viejo, en realidad, no tiene nada que merezca la pena para conseguir un crédito.

“Talento” es la siguiente palabra y aparece una dotación deportiva en la que juega gente... un poco rara. Gente que no lleva ropa de hacer deporte, sino de trabajar. Y niños que los observan con interés. De hecho, uno de ellos lleva una camiseta con una pelota dibujada. No se trata de hacer deporte, sino de parecer dinámico, en movimiento, ágil.

Luego viene la palabra “Confianza” que, en el colmo de la desfachatez, la escribe una actriz ante un espejo para salir a actuar. O sea, que en realidad ni confianza ni puñetas, todo es una broma, una trampa. Ay, el inconsciente, cómo les trabaja a estos pillos.

Y finalmente unos jóvenes que tienen un barco (yo tampoco lo entiendo) escriben la palabra “juntos” y la voz en off dice: “Es posible un banco que quiere lo mismo que tú, que el futuro lo hagamos juntos”. Lógico también, porque sin clientes, el banco lo que es futuro, pues no tiene. Así que o bien vamos de la mano o bien nos vamos a la mierda es un poco la propuesta amable de Bankia.

Tu les das tu futuro, tu esfuerzo, tu ilusión, tu experiencia, tu talento y tu confianza. Y ya juntos, ellos te financian tu deuda. Finalmente, una pareja baila y, como en el ritual del matrimonio, se nos indica “Bankia: Todo un futuro juntos” o lo que es lo mismo: olvídate del divorcio. La casa y los críos, se los quedan ellos.


- Zapata también participa desde hace más de dos años en "Crónicas del hype", un blog de análisis sobre fenómenos culturales.

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