UN SUBIDÓN
Dos tíos escriben el texto. Dos tías lo interpretan. Un repaso a los ‘90. Smashing Pumpkins, Nirvana, Patti Smith, un beso entre dos chicas. El paso del tiempo y muchos momentos poéticos creados desde la limpieza de espacio y luces. Si el texto de Pablo Fidalgo y Celso Giménez habla de dos señores enamorados que recuerdan –para romperla– una España fascista metida en la modernidad europea, el texto de Itsaso Arana y Violeta Gil presenta a dos chicas de 20, cómplices y amantes. Directas al público, esbozan una memoria rascada de testimonios y sensaciones, para ordenar la historia. Desde el muro de Berlín hasta el 11-S. Las plumas de la almohada por el suelo, como nubes de ensueño. La vía láctea en la pared del teatro, dos cuerpos tumbados que miran una película de Béla Tarr. Me quedo con las travesuras y complicidades de las dos chicas y paso de los dos cuarentones. Los que nacimos a finales de los ‘70 y principios de los ‘80, despertamos en los ‘90, pero crecimos en el nuevo siglo. Como la cerveza Sin. Han pasado diez años y los muros se han mantenido y reproducido, y los amores siguen estando ahí. El mundo no se acaba y la revolución sigue siendo necesaria. Por eso el trabajo de la Tristura es como un subidón de nexus a plena luz del sol. Cuando el mundo está a tus pies y la vida parece muy larga, pienso que todavía puedes preguntarte si nacimos para ser estrellas.
Años ’90. Nacimos para ser estrellas Compañía La Tristura (latristura.com) Teatro Pradillo. Septiembre 2009 Próximo estreno en el Festival Escena Contemporánea 2010
EL CIRCO CUENTA COSAS
Crearon imágenes irrepetibles con las que un auditorio de más de mil personas guardó la respiración, suspiró y río. Los 15 artistas de diez países, que este agosto hicieron una residencia en el Circo Price de Madrid con profesores de la Asociación de Malabaristas y de la Escuela Carampa, han vuelto a demostrar que el trabajo en equipo es una clave para las grandes creaciones artísticas. Su trabajo forma parte de las prácticas del nuevo circo (sin animales, incorporando herramientas del teatro y de la danza, más ingenio y menos exhibición). Ejercicios de trapecio volante, cable, rueda alemana, el mástil, la báscula, la doble onda, los malabares, las acrobacias… se laminaron con un clown antihéroe, con coreografías corales y música experimental en directo. Sin embargo, el dinamismo formal e innovador del montaje se contradijo con la historia de fondo. Los artistas hablan de la crisis sentimental (¿merry crisis?). La fábula del príncipe azul o de la princesita huele a rancio tópico. ¿Por qué no describir la crisis de un modelo afectivo, familiar impuesto a lo largo de la historia? ¡Lo tenían a huevo! Por segundo año consecutivo, este tipo de iniciativas son las que dan sentido al circo estable de Madrid, que empezó a programar espectáculos en 2007.
Crece’09 Javier Jiménez y Rob Tannion Circo Price Madrid Del 23 al 27 de septiembre