“Los derechos” son la piedra angular
del discurso habitual de los directivos
de la SGAE, quienes en
ocasiones han llegado a comparar
su labor de gestión con la actividad
de un sindicato. “Nos haría mucha
ilusión que compartieran estos
sentimientos sindicales con los
trabajadores”, declara a DIAGONAL
sarcásticamente un miembro
del comité de empresa de la sede
madrileña de la SGAE que prefiere
mantener el anonimato. Al margen
de la polémica sobre la forma
en que la entidad ejerce los “derechos
de autor” (ver DIAGONAL nº
79), parece claro que los “derechos
del trabajador” no son tan apreciados
por el consejo de dirección presidido
por Teddy Bautista.
El sindicalista consultado por este periódico declara que en los últimos años se han producido “actuaciones en delegaciones de la SGAE que son muy duras, cacicadas”. Éstas responden, según él, a una “lotería” que busca “escarmientos públicos irracionales y aleatorios”, por lo que la sociedad de gestión consigue su objetivo entre sus 470 empleados: “La gente tiene miedo”.
Sevilla es una de las localidades donde hay más ejemplos de este comportamiento. El más sonado fue el despido de una trabajadora en 2004. Según UGT, la razón real era que había testificado a favor de un compañero que había demandado por acoso a la SGAE y había sido despedido en el proceso. Además, esta trabajadora ya había recibido la carta de despido anteriormente porque en opinión del jefe de la delegación “vestía una minifalda y ésa no era la imagen de la SGAE”, siempre según la versión de UGT. La entidad tuvo que readmitirla, pero con el segundo despido la SGAE se cobraba sus ‘insubordinaciones’.
Sumados a otros casos, estos hechos llevaron en 2004 al comité de empresa de la SGAE a hacer público un duro comunicado. “Éstos son los nuevos tiempos en la SGAE; siempre paga el más débil”, afirmaba el comunicado, que continuaba señalando que se había instalado “un régimen de terror en el que no hay compasión con el disidente”, pues el mensaje de “o estás conmigo o contra mía se ha convertido en moneda de curso legal”. Así mismo, el comité explicaba que la sociedad de gestión mantiene “jefes tóxicos” que han “ejercido presiones brutales a trabajadores que han desembocado en profundas depresiones” y, “una vez destruidos psicológicamente”, aceptan su baja como “una salida liberadora”.
De acuerdo a la fuente consultada por DIAGONAL, esta política laboral ha tenido muestras recientes en Madrid. En septiembre de 2007, una trabajadora que reclamaba que se le aplicase una categoría profesional superior fue despedida. Ya en 2008, un informático ha ido a la calle por reconocer su incapacidad para llevar a cabo un encargo. Nada extraño, si no fuera porque llevaba diez años trabajando para la empresa.
Convenio sin cumplir
En octubre de 2007, Natalia Gómez
de Enterría sustituyó a Estrella
Pérez de la Fuente como gerente de
Recursos Humanos de la SGAE. Las
expectativas sindicales de que el
cambio de persona conllevase un
cambio de actitud no se cumplieron.
Desde el comité de empresa de Madrid se asegura que Gómez de Enterría sigue las “mismas sendas” que su antecesora: “falta de respeto” y “saltarse el convenio”. Este incumplimiento del convenio de empresa se traduce principalmente en unos “límites de tiempo traspasados ampliamente”. Según esta fuente, el pacto horario entre empresa y trabajadores de la SGAE indica que el 35% de los empleados desarrollarán su actividad en horario partido, y esta cláusula se ignora de forma constante. El sindicalista afirma en este sentido que un dictamen de Inspección de Trabajo en el verano del año 2005 denuncia a la SGAE por incumplimiento de convenio. Por todo ello, la fuente consultada advierte: “No desechamos la posibilidad de movilizaciones”. “Si insistentemente no se respetan los acuerdos, combinaremos los juzgados con la acción sindical”, añade, consciente de la potencia de los gabinetes jurídicos de la SGAE.
Socios de la SGAE contra
la demanda a CNT
Continúa el conflicto entre la
SGAE y el sindicato CNT, al
que pide 9.000 euros por
hacer público un comunicado
en su contra. La organización
anarcosindicalista, que
considera la demanda como
un ataque a la libertad de
expresión, continúa su campaña
de concentraciones
frente a actos de la SGAE en
diversas localidades. Por otro
lado, CNT ha hecho público
un manifiesto en el que 33
asociados de la SGAE critican
el proceso judicial iniciado
por ésta.
Los socios de la SGAE, entre los cuales se encuentran músicos reconocidos como el cantante y compositor vasco Fermin Muguruza, la cantante Amparo Sánchez o el grupo madrileño de hardcore Habeas Corpus, se deslindan de la actitud de la SGAE al manifestar su “total desacuerdo con la demanda” pues “cualquier individuo u organización tiene el derecho de expresar su opinión acerca del funcionamiento y actividad de la SGAE”. Así mismo, los firmantes afirman que la entidad dirigida por José Luis Borau y Teddy Bautista no les consultó en ningún momento la decisión de iniciar el proceso judicial, lo que para ellos constituye una muestra de “serias deficiencias en cuanto a su democracia interna”. El comunicado concluye solicitando a la SGAE que retire la demanda y que no recurra a estos métodos de ahora en adelante. De esta “política de imagen” son víctimas, además de CNT, la web Alasbarricadas. org, el diario Público o la Asociación de Internautas. Al cierre de esta edición la SGAE no había respondido públicamente a la opinión de estos socios, cuyo número no deja de aumentar, según CNT. El sindicato recoge firmas de los asociados en la dirección de correo electrónico graficas_madrid@cnt.es
De asesora a practicante
Antes de fichar por la
SGAE, su actual gerente
de Recursos Humanos,
Natalia Gómez de Enterría,
formaba parte del
plantel, junto a varios
familiares, de Sagardoy
Abogados, un despacho
dedicado fundamentalmente
a la asesoría
laboral a
empresas. Esta empresa
es una escuela excelente
para cualquier
abogado de empresario,
pues para algo fue
su presidente, Juan
Antonio Sagardoy, uno
de los principales responsables
de la legislación
laboral de la
Transición, época en la
que se puso fin al
pujante movimiento
obrero en el Estado
español. Sagardoy Abogados
ha estado involucrada
en diferentes
reestructuraciones de
plantilla, como en el
reciente Expediente de
Regulación de Empleo
aplicado por Radio Televisión
Española. Las
malas lenguas insinúan
que la llegada de
Gómez de Enterría
podría tener algo que
ver con posibles despidos
en la SGAE de cara
al futuro traslado a su
nueva multisede en la
localidad madrileña de
Boadilla del Monte,
pero DIAGONAL no ha
podido confirmar esta
información. “Ni por
parte de las fuentes sindicales
consultadas,
que hablan de ‘rumorología’,
ni por parte de la
empresa, cuyo departamento
de comunicación
ha declinado hacer
declaraciones a este
periódico”.