
DIAGONAL: ¿Cuál ha sido la reacción
de los movimientos frente al
golpe? ¿Cómo se está organizando,
con qué apoyos?
JESÚS GARZA: La mayoría de los
movimientos sociales apostaban por
la consulta popular que estaba promoviendo
el Gobierno depuesto. Sus
niveles de actuación son bastante espontáneos,
ninguna organización o
partido ha asumido la vanguardia.
Cada organización está actuando
conforme a su capacidad económica
y logística. Por ello, hasta ahora la
resistencia es más notoria en los ámbitos
regionales que en la propia capital,
donde también se realizan
acciones de oposición. Las principales
acciones han consistido en la toma
de carreteras y puentes, manifestaciones
públicas, marchas ciudadanas
y en algunos casos enfrentamiento
con los militares, como ha
sucedido en Catacamas u Olancho,
donde la población obligó al Ejército
a replegarse y salir de la ciudad.
D.: ¿Y el ciudadano de a pie?
J.G.: A los movimientos sociales
se han sumado una gran cantidad
de personas no organizadas, ciudadanía
común, unos porque sencillamente
consideran absurdo el
golpe, otros porque los argumentos
que esgrimen los golpistas no
les convencen, muchos otros porque
son militantes del movimiento
del presidente depuesto en su antiguo
Partido Liberal. Esto no significa
que la población entera esté
contra el golpe, existen muchos
sectores, especialmente ligados a
los partidos tradicionales y a los
grupos económicos de poder, que
se manifiestan a favor del golpe y
otros que se están pronunciando
para que se busque una salida política
donde ni los golpistas ni el
presidente depuesto asuman el
control del Estado.
D.: ¿Cuál ha sido la actitud de los
golpistas frente a las protestas?
J.G.: Represión en la totalidad de la
palabra. Durante la ejecución del
golpe se anularon las transmisiones
de radio y televisión, se cortaron los
sistemas de televisión por cable, la
luz eléctrica, la telefonía fija.
El domingo 28 se reactivó la comunicación
en torno a las 11 de la
mañana. Sin embargo, las emisoras
nacionales de radio y televisión sólo
transmitían programas musicales y
deportivos, en los sistemas de cable
estaban bloqueadas las señales de
los canales informativos internacionales
como CNN, TVE, FoxNews,
Telesur, CubaVisión, etc. A las 12 del
día, las emisoras nacionales iniciaron
una cadena transmitiendo en vivo
la sesión del Congreso donde leyeron
una renuncia, que nadie cree,
del presidente Zelaya y declarando
presidente a Roberto Micheletti [estaba
fechada tres días antes y aducía
problemas de salud].
Esto complicó mucho las cosas a los golpistas, porque además de la burda maniobra legal de la renuncia, el señor Micheletti había participado como candidato a la Presidencia en las elecciones internas de su Partido Liberal (el mismo de Mel) donde había sido abrumadora y categóricamente derrotado. En ese momento se iniciaron las protestas.
Varias marchas, en casi todas las ciudades, han sido reprimidas por la policía con gases lacrimógenos, detenciones... El lunes 29 de junio por la tarde empezamos a ver algunos canales internacionales, aunque generalmente sólo permitían sus emisiones cuando entrevistaban a funcionarios del nuevo Gobierno o cuando pasaban imágenes de la concentración en Tegucigalpa de los adeptos a los golpistas. Para el martes ya algunos medios de comunicación nacionales empezaron a circular informaciones más independientes y se mantuvieron las transmisiones de los canales internacionales. En estos momentos hay personas desaparecidas, heridos, presos, órdenes de captura contra dirigentes sociales...
D.: ¿Qué sectores sociales están detrás
del golpe?
J.G.: Definitivamente son los empresarios
vinculados a todo el modelo
neoliberal de libre comercio. A
ellos se suman los grupos políticos
que detentan la conducción de los
partidos tradicionales de derechas
(Liberal y Nacional, así como la minúscula
Democracia Cristiana) y
algunos intelectuales que se decían
demócratas, pero que no tuvieron
oportunidad de empleo en el Gobierno
de Mel.
Su reacción a la condena internacional
es que realizarán una campaña
para demostrar la justicia de
sus acciones, la legalidad con que
dicen que actuaron.
D.: ¿Qué salida puede tener este
conflicto?
J.G.: Aparentemente los que apoyan
al golpe están unidos, pero también
cada vez están surgiendo voces
de oposición desde sus propios
sectores en contra de la “forma del
golpe”. ¿Cómo terminará esto? Es
difícil predecir, el problema no es
legal, es político. Pienso que la solución
pasa por la restitución de
Zelaya y que de allí se siga con el
juicio por los supuestos ilícitos.
Algunas organizaciones y personas están planteándose, tímidamente aún, la posibilidad de un Gobierno de transición donde no intervenga ni Mel ni Micheletti, al menos hasta las elecciones en noviembre. Todo parece indicar que las elecciones, pase lo que pase, se realizaran el último domingo de noviembre, pero desde mi visión, serán las de mayor abstención, porque los líderes políticos nos han defraudado a todos, a unos porque no se han pronunciado contra el golpe, y los otros porque tampoco se han pronunciado plenamente a favor del golpe.
“EL GOLPE ES EL PRODUCTO DE LA INTRANSIGENCIA DE LOS SECTORES CONSERVADORES”
_ DIAGONAL: ¿Qué representa
Zelaya para los movimientos
sociales?¿Realmente era una
amenaza para las élites?
JESÚS GARZA: Lo interesante
del fenómeno Zelaya es que no
llegó al poder con el apoyo de
los movimientos populares, sin
embargo, por sus acciones se
fueron identificando poco a
poco con su Gobierno: adhesión
al ALBA, decretar un salario
mínimo, defender la propiedad
del Estado sobre la empresa de
energía eléctrica y la telefónica
(ENEE y Hondutel). Desde el inicio
de su Gobierno entró en contradicciones
con las élites. Lo
primero fue la cancelación de
los contratos de exclusividad en
las licitaciones públicas de los
medicamentos para los hospitales;
esto provocó la oposición de
las principales empresas de
medios de comunicación, vinculadas
también al negocio de los
fármacos. Desde hace varios
años, la empresa privada quería
la privatización total de la ENEE
y Hondutel, pero su Gobierno
fortaleció estas empresas públicas,
es decir, tomó una medida
contraria al neoliberalismo.
Personalmente, creo que estas medidas no las hizo por un posicionamiento político frente al modelo, como les gusta decir a muchos sectores sociales más radicalizados, más bien obedecía a una necesidad de Estado, pues al no contar con suficientes ingresos por la reducción de aranceles en los diferentes tratados de libre comercio, el gasto público era sostenido por los ingresos de estas empresas.
Igual situación puede deducirse de su adhesión al ALBA, ya que también entró en contradicción con los empresarios importadores de petróleo, estableciendo un mecanismo de licitación de combustibles que permitió mantener precios bajos (en relación con Centroamérica) de los carburantes.
Estas acciones económicas causaron el menosprecio de las élites económicas, sumadas a su decisión de aumentar el salario mínimo. El Consejo Hondureño de la Empresa Privada siempre condenó esta medida, no la aceptó y puso en los tribunales más de 180 demandas de amparo por el aumento, pero las perdieron todas ante la popularidad de la medida. Ningún juzgado tuvo el valor de darles el amparo que pedían.
Es obvio que el golpe es el producto de la intransigencia de los sectores económicos y políticos conservadores que no aceptan mover ni un ápice de sus privilegios. A esto agrégale la actitud de prepotencia del presidente depuesto y del señor Micheletti, nombrado como nuevo presidente. Las grandes contradicciones económicas y políticas terminaron por ser una batalla personal entre Mel y Micheletti.
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