Pese a las escasas competencias de la Eurocámara y los 4.435 ‘lobbistas’ registrados oficialmente (unos seis por cada diputado), no faltan las coaliciones de izquierda que se presentan a sus elecciones.
Izquierda Unida, junto con Iniciativa Per Catalunya, Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) y el Bloque por Asturies, presentan la plataforma La Izquierda, nombre inspirado en el partido alemán Die Linke. Más a la izquierda destacan tres listas. La primera en anunciar su candidatura fue Izquierda Anticapitalista, siguiendo, en este caso, el ejemplo francés, concretamente el del Nuevo Partido Anticapitalista de Olivier Besancenot. Esta organización, heredera de Espacio Alternativo, una corriente crítica escindida de IU en 2007, postula a la activista Esther Vivas.
La siguiente en hacer su aparición, el 17 de abril, fue Iniciativa Internacionalista- La Solidaridad entre los Pueblos, una coalición de grupos comunistas e independentistas encabezada por el escritor Alfonso Sastre. El diario ABC, la fiscalía, la AVT y Fernando Savater, entre otros, no tardaron en ver en esta lista la última marca de Batasuna. El 14 de mayo, el Gobierno y la fiscalía anunciaron que impugnarían la lista, descrita como "una sucesión fraudulenta del entramado ETA-Batasuna", según los informes de la Policía y la Guardia Civil.
Por último, el 4 de mayo, el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) lanzaba su lista al Parlamento de la UE, una institución que, según su candidato y secretario general, Carmelo Suárez, “no es reformable y que debe desaparecer para dar lugar a otro tipo de asociación entre los pueblos”.
Gobernabilidad y luchas
Un debate entre IU e Izquierda Anticapitalista,
realizado en Madrid el 5
de mayo, arrojó algunas claves sobre
este tema. “IU ha perdido la legitimidad.
Ese modelo de partido no es
aceptable para una organización democrática
de izquierdas”, apuntó
Raúl Camargo, tercero en la lista de
Izquierda Anticapitalista, en referencia
al apoyo dado por IU al Gobierno
del PSOE en temas como el canon
digital, la Ley de Memoria Histórica
o el Plan Bolonia. Enrique Santiago,
uno de los nombres que sonaron para
reemplazar a Llamazares, hizo autocrítica:
“La evidencia de que lo hemos
hecho mal es que nos hemos
quedado sin apoyo político y social”.
Sin embargo, Santiago señaló que tras “la primera transición”, en referencia a la asamblea que eligió a Cayo Lara, ahora tiene que producirse una segunda, que desemboque “en un proceso de refundación, no sólo de IU sino de toda la izquierda”.
“Para entender este hundimiento, hay que ir a las causas”, apuntó Camargo a medida que se animaba el debate. “En Francia, la coalición entre socialistas, comunistas y verdes privatizó más que la derecha y defraudó a la población. Aún ahora el PC francés paga esa alianza”, explicó. Para Camargo, el caso italiano también es significativo: “Rifondazione Comunista apoyó al Gobierno de Prodi en medidas tan antipopulares como el envío de tropas a Afganistán.
Ahora es una fuerza extraparlamentaria”. “En Francia, el Partido Anticapitalista de Olivier Besancenot ha sido capaz de desestabilizar, con un partido que no acepta participar en la gestión del sistema”, concluyó. Con este modelo, Izquierda Anticapitalista reunió más de 18.000 firmas y una lista con numerosos independientes y activistas de colectivos sociales, sin que faltara la polémica entre los movimientos. Una de las críticas más repetidas en el debate abierto en este periódico fue la decisión de lanzar una candidatura a un organismo “antidemocrático” y alejado de las realidades sociales, en vez de comenzar por listas locales, más apegadas al terreno. Otra de los puntos más debatidos fue, en palabras de la ensayista y profesora Montserrat Galcerán, “la vieja visión de que los movimientos sociales se movilizan, debaten y critican”, pero que son los partidos los encargados de “traducirlos ante el Parlamento”.
Además de la articulación de una respuesta social frente la crisis, otro tema ocupa un lugar importante en estas candidaturas: el modelo de Estado y la vulneración de las libertades políticas en el País Vasco con la expulsión de la izquierda abertzale de las instituciones.
“La izquierda abertzale no está presente”, señala Paco García Cediel, miembro de Iniciativa Internacionalista, “por la aplicación de una norma que de alguna manera criminaliza la disidencia. La represión que se ejerce en una parte del territorio no deja de ser un experimento para aplicarla en otras realidades sociales”. Donde Iniciativa Internacionalista pone el énfasis en “el derecho de autodeterminación y la solidaridad en entre los pueblos”, el PCPE insiste en la necesidad previa de un “período constituyente republicano, marco necesario para la libre autodeterminación dentro el Estado español”, según afirma Carmelo Suárez.
“Sería un horror que se nos colaran en estos momentos”, remarcó la vicepresidenta del Foro de Ermua, Inma Castilla de Cortázar, en referencia a la candidatura de Sastre. Ese mismo día, dos concejales del PSOE y PP retiraron su aval a la coalición, poco después de que la fiscalía anunciara que había indicios de que se tratara de una “tapadera de Batasuna”. Pese a que la fiscalía en un primer momento aclararó que esos indicios no eran suficientes para ilegalizar a Iniciativa Internacionalista, el Gobierno y la fiscalía dicen haber identificado a "23 candidatos de la lista han tenido vínculos con el entorno de la izquierda radical abertzale". Una razón más que suficiente, al parecer, para no permitir que se presenten a las elecciones europeas.