Miembro numerario del Institut d’Estudis Catalans y actualmente decano de la facultad de Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona, Salvador Cardús escribe regularmente en diferentes medios de comunicación catalanes desde posiciones independentistas.
DIAGONAL: Los titulares de una encuesta publicada por El Periódico de Catalunya hablan de “aumento del sentimiento xenófobo y racista en Catalunya”. ¿Compartes esa opinión?
SALVADOR CARDÚS I ROS: En absoluto. Ni tan siquiera es una conclusión que se desprenda de la encuesta citada, en la cual se muestra que la inmigración, entre 2007 y 2010, ha pasado de ser la primera preocupación de los catalanes a la cuarta. La consideración de ésta como “un problema” ha pasado de un 30 a sólo un 20%. Y todo ello, en el territorio con el máximo número de inmigrantes y en plena crisis. Incluso en Vic, con una proporción de inmigrantes cercana al 30%, según una encuesta reciente, la inmigración es la novena preocupación de sus ciudadanos. Por si fuera poco, en otra encuesta de La Vanguardia, se observaba que en proporciones cercanas o superiores al 80% de los ciudadanos, consideraban que los inmigrantes debían tener los mismos derechos educativos, sanitarios y laborales que los autóctonos. Creo que la teoría del crecimiento del sentimiento xenófobo y racista en Catalunya forma parte de un prejuicio político.

D.: Esa posible evolución de los sentimientos xenófobos, ¿serían significativamente distintos en Catalunya que en el resto del Estado?
S.C.R.: A diferencia del resto de España, Catalunya tiene una tradición importantísima de inmigración, de varios siglos. La inmigración forma parte consustancial de su realidad social. Eso explica que, a pesar de los altísimos índices actuales, no se hayan producido los conflictos habituales ni existan los partidos xenófobos que son corrientes en la Europa más civilizada. El PxC, es una rareza muy localizada y sin futuro. No sé qué pasaría en el resto de España si tuviera los mismos índices de población extranjera que en algunas zonas de Catalunya.
D.: Algunos medios de comunicación han dicho que “El fascismo podría llegar al Parlament” en referencia a Anglada y las perspectivas electorales de PxC ...
S.C.R.: Anglada no tiene actualmente ninguna relevancia en Tarragona. Tiene representación en los ayuntamientos de Vic, Manlleu, Roda de Ter, Olot y Manresa (Barcelona), y sólo en El Vendrell en la provincia de Tarragona. Un total de 17 concejales. Creo que, malintencionadamente, se confunde la preocupación por el difícil encaje de la nueva inmigración en una situación de crisis económica grave, que es un dato objetivo, con la orientación del voto. Pronto saldremos de la duda y algunos tendrán que corregir sus prejuicios.
D.: En tu opinión ¿cómo se interrelacionan los sentimientos catalanistas y soberanistas con el aumento de la xenofobia? Es decir, ¿se enfrentan o al contrario se alimentan mutuamente?
S.C.R.: La xenofobia puede ser resultado –y suele serlo– de la disputa por unos recursos limitados –sean prestaciones públicas, sean puestos de trabajo, viviendas...–, y en este sentido, suele afectar principalmente a los “penúltimos” inmigrantes. Pero puede existir, también, una xenofobia relativa al sentimiento de amenaza a la propia identidad. Hay pueblos rurales de 1.500 habitantes que en tres años doblaron su población y, lógicamente, pueden constatar no sólo que los servicios se colapsan, sino que pueden pensar que están amenazados sus estilos de vida tradicionales. Por lo tanto se mezclan distintos tipos de dificultades a la hora de explicar este tipo de temores que, insisto, no son meros prejuicios, sino que nacen de problemas reales.
D.: ¿El aumento de la xenofobia tiene más que ver con la crisis y la búsqueda de chivos expiatorios?
S.C.R.: Por supuesto, tiene que ver con la crisis, pero también con el crecimiento económico irracional de los años pasados, fundamentado en la construcción y la demanda de mano de obra barata y no especializada que ahora tiene gravísimas dificultades para resituarse en el mercado de trabajo. Lo realmente “xenófobo” no son tanto los sentimientos de las personas, sino las políticas económicas que abusaron de una inmigración fácil y que ahora no tienen ninguna respuesta para el 20% de parados.
LA XENOFOBIA, UNA CUESTIÓN TRANSVERSAL
A pesar de los intentos por modernizar la imagen de PxC, está llena de militantes ultras y neonazis de trayectoria dilatada. El delegado de la formación en Badalona es Carlos Francisoud, fundador del grupo terrorista Milicia Catalana y condenado por la colocación de bombas contra la clínica Dexeus, durante una campaña de violencia antiabortista. Francisoud fundó después el Moviment Patriótic Català (MPC), de tendencia ultracatólica, cuyos ex militantes son los responsables hoy del servicio de orden y protección de Anglada. Un perfil similar tiene el concejal por Manresa Albert Pericas Riu, alias ‘Animal’, un antiguo skin que participó en palizas en los ‘90. El número tres por Manresa, Aaron Argudo, fue candidato de la lista de extrema derecha Españoles Bajo el Separatismo en las elecciones de 2006. Asimismo, uno de los ex concejales por Manlleu, Juan Gómez, militaba antes en el neonazi Estado Nacional Europeo (ENE) y era responsable de sus juventudes. ENE fue fundado por el histórico franquista Luis García, alias ‘Mataestudiantes’ durante la transición. La formación fue intervenida por los Mossos en 2006 y el fiscal solicitó su ilegalización. Pero la militancia de PxC sostiene que su millar de afiliados proviene de orígenes diversos. El actual responsable en Manlleu es un sindicalista de CC OO. En el Vendrell se han afiliado tanto ex militantes del PP como del PSC-PSOE. En la comarca del Garraf, el ex militante de ERC Pere Parareda y la ex miembro de UGT Paqui Esquibel engrosan sus filas. En Terrassa, han fichado a la histórica de CiU Maite Ruich. Todos unidos por un discurso sobre orden público, xenofobia focalizada en el islam y el odio a la migración, sobre todo árabe y marroquí.