Desde octubre la comunidad universitaria se moviliza, ha ocupado emblemáticos lugares y se ha unido a las protestas contra la compra de votos en el Parlamento.
INGLATERRA: La movilización estudiantil debilita
al Gobierno tory de David Cameron

La Universidad europea empieza a
vivir una nueva oleada de reformas
neoliberales. Y su mayor repudio se
está viviendo en Inglaterra e Italia.
En este último país, la segunda “ley
Gelmini” es el paradigma de la tercera
generación de cambios que se
avecinan. Innovaciones legislativas,
orgánicas y económicas que inciden
en el modelo universidad-empresa
ver DIAGONAL nº139. La
integración de las instituciones de
enseñanza superior en el capitalismo
cognitivo sigue su curso, tal y
como anticipaba Carlos Sevilla en
su libro La fábrica del conocimiento,
fortaleciendo la presencia del
sector privado en la financiación y
gobernanza de las universidades.
Si la primera reforma Gelmini
(2008) supuso un recorte en Primaria
y en Secundaria, el tijeretazo
se ha cebado en esta ocasión con la
Universidad. Si hace dos años la
universidad pública italiana dejó de
recibir 8.000 millones de euros del
Estado, de nuevo los bolsillos de los
estudiantes tendrán que hacer un
esfuerzo extra. La dotación pública
para la financiación de las becas
disminuye de 246 millones de euros
a 25,7 millones, lo que supone que
el 80% de los estudiantes que tenían
derecho a beca se quedan sin ella.
Además, esta asignación en 2012 se
rebajará hasta los 13 millones. ¿Y
alguien sale ganando? Los bancos,
gracias a la instauración del “prestito
d’onore”, una beca-préstamo a la
que recurrirán los estudiantes.
En lo que se refiere a la gobernanza,
la reforma contempla la creación
de un Consejo de Administración
para las universidades similar
al de las empresas. Además, este
nuevo mapa de poder se acompaña
del recorte del 80% del Fondo de
Financiación Ordinario. Lo que
abre las puertas a la dependencia
de fondos privados, y que estos decidan
en que son empleados a través
del Consejo de Administración.
La respuesta estudiantil
La ley Gelmini también afecta a los
investigadores ver DIAGONAL nº
136. En Italia, éstos son las personas
encargadas de dar clase, pero
con remuneraciones mínimas y
quienes comenzaron esta vez las
protestas. Su precaria situación no
sólo no mejora, sino que la reforma
añade un plan para despedir a más
de 80.000 en tres años.
Las movilizaciones estudiantiles
arrancaron a finales de octubre. Las
ocupaciones simbólicas han sacado
el conflicto de las facultades, dando
un salto cualitativo en la contestación
respecto a 2008. Entonces, el
movimiento estaba fuertemente estructurado
por las dos grandes áreas
de la autonomía organizada en Italia:
Uniriot (sector autónomo afín a las
tesis de Toni Negri) y RedNet, a través
de su organización estudiantil
Atenei in Rivolta (autónomos con
un discurso más obrerista). También
estaba presente Sinistra Critica, organización
de órbita trostkista.
Mientras que Rifondazione Comunista
estuvo completamente fuera.
La Onda anómala, espacio de
coordinación de todos estos y otros
colectivos, fue la que entonces articuló
la mayoría de protestas. Pero el
movimiento se desactivó en mitad del
curso 2008/2009. Francesco Longo,
estudiante de Milán, afirma que son
muchos los que creen que fue una
decisión tomada desde las “cúpulas”
del movimiento, que lo consideraron
como una opción estratégica.
El movimiento siguió de manera
más tranquila, asentándose y centrándose
en conseguir cuotas de representatividad
en la Universidad.
Sin embargo, la lucha se reactivó
con fuerza gracias a la inercia de la
incorporación a la misma de los investigadores,
doctorandos y otros
aspirantes a académicos. En asambleas,
con amplia presencia de estudiantes
no militantes, se decidieron
bloquear desde estaciones de
trenes a monumentos como Il
Coliseo o la torre de Pisa [ver recuadro al final].
Sin coordinación estatal
En esta ocasión, la oleada de protestas no se ha construido a través de una coordinación estatal. El movimiento se ha generado en cada Universidad con sus dinámicas internas propias. Incluso los estudiantes italianos que están fuera de Italia han conseguido movilizarse. Cervelli in fuga, que así se denomina esta alianza de estudiantes dispersos por Europa, se concentró en Madrid, a las puertas del Prado, el 12 de diciembre. Y los estudiantes también se han sumado a otras reivindicaciones como el rechazo al voto de confianza que ganó Berlusconi, los afectados de L’Aquila o las plataformas de rechazo al mayor vertedero del continente, situado en Nápoles.
AL ‘ABORDAJE’ DE LAS INSTITUCIONES
Alfredo Almendro / Madrid
El 24 de noviembre, días antes de la votación de la “ley Gelmini”, se produjeron varias ocupaciones de centros de poder político en Roma. Grupos de manifestantes se dirigieron hasta la sede del Senado, y lograron ocuparlo. Incluso habrían llegado hasta el propio salón de debates de no ser por una durísima intervención de la policía, que consigue cerrar las puertas en el último momento. Los altercados prosiguieron en las puertas de la Cámara alta, hasta que los manifestantes decidieron dirigirse al palacio Grazzoli, residencia del Primer Ministro italiano. Aquí encontraron otro dispositivo policial, que les impidió la entrada, y se tuvieron que conformar con denunciar irónicamente: “Aquí sólo pasan las velinas”, en referencia a los escándalos sexuales de Berlusconi. Las ocupaciones no sólo tuvieron lugar en Roma. En ciudades como Turín, Perugia y Salerno, estudiantes y profesores lanzaron proclamas desde los tejados de las facultades ocupadas.
“PREOCUPADOS POR LA CULTURA”
A. A. / Madrid
El 25 de noviembre las protestas volvieron a tomar las calles. En esta ocasión, las ocupaciones se dirigen hacia los centros turísticos y culturales del país, aunque no será la única vez. En Pisa se consigue ocupar el icono de la ciudad: la torre inclinada. Allí se desplegó una pancarta de varias decenas de metros. El mismo día se produce en Roma una multitudinaria ocupación pacífica del Coliseo. En este intento de extender el conflicto de la cultura a lugares turísticos o culturales conocidos mundialmente hay que destacar otra fecha: el 7 de diciembre. En la inauguración de la temporada de ópera en la Scala de Milán, los estudiantes, con el apoyo de trabajadores del teatro y otros sectores artísticos protagonizan duras protestas en la puerta del edificio. Incluso Daniel Baremboim, que dirigía la orquesta, manifestó antes del inicio del concierto: “Estamos profundamente preocupados por el futuro de la cultura en Italia y Europa”.