La Ley Integral contra la Violencia de
Género, primera de la legislatura, ha
permitido que más de 90.000 mujeres
hayan obtenido órdenes de protección.
Pero para Amnistía Internacional
imponer la denuncia u orden
de protección como requisito para
acogerse a la ley discrimina a las inmigrantes
irregulares, que además
tampoco acceden a las ayudas económicas.
El colectivo Las Otras Feministas
también critica esta obligatoriedad
y propone apostar por reforzar
la prevención.
Respecto a la Ley de Igualdad, Altamira Gonzalo, presidenta de la asociación Mujeres Juristas Themis, valora “el compromiso de las Administraciones al introducir la transversalidad del principio de igualdad en todas sus políticas”, con medidas como “excedencias para cuidar de familiares dependientes o descendientes, conservando el puesto de trabajo”.
Directrices no vinculantes
Gonzalo aplaude “la representación
equilibrada de mujeres y hombres en
los consejos de administración de las
empresas con participación estatal”.
Lo que no pasa en las privadas, ya
que, como en otras áreas, “el principio
de representación equilibrada en
puestos directivos no es vinculante,
sino una recomendación”. En cuanto
al permiso de paternidad, en Themis
están “insatisfechas por su corta duración,
aunque está previsto que se
amplíe”, tal y como pide la Plataforma
por un Permiso de Paternidad
Intransferible. A juicio de la experta
en cuidados Amaia Pérez, “la ley
responde a una noción de igualdad
centrada en el mercado laboral y la
política formal y basada en una
perspectiva liberal”.
En cuanto a la Ley de Dependencia, Pérez cree que “enfatiza la atención a la dependencia con el trabajo mal pagado de las mujeres frente a la promoción de la autonomía. Además, la creación del cuarto pilar del Estado de bienestar que comporta la ley se basa en un sistema privatizado”. Según Raquel Platero, investigadora en políticas de igualdad y género, “los partidos han adaptado las demandas del movimiento feminista y por la diversidad sexual a sus propios marcos interpretativos”.
La brecha entre posturas prorregulación de la prostitución y abolicionistas en el movimiento feminista se visibilizó en el Parlamento, cuya Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer rechazó regular la prostitución. Colectivos de prostitutas y Las Otras Feministas criticaron la medida. En cuanto a la Ley del Aborto, el PSOE ha incumplido su promesa electoral de reformarla. Themis está asesorando gratuitamente a las mujeres citadas judicialmente por haber abortado y considera que “una ley de plazos acabaría con la inseguridad jurídica”.
Respecto a la Ley de Matrimonio Homosexual, otra de las grandes reformas legislativas, el Front d’Alliberament Gai de Catalunya la valora como un resultado de la lucha de gays y lesbianas, pero alerta de que “el matrimonio consagra un modelo conservador de relaciones” y apuesta por su abolición como “concreción radical de los derechos individuales”. En ello coincide el Grup de Lesbianes Feministes de Barcelona, que aboga porque “los derechos no dependan de tener pareja”. Respecto a Ley de Identidad de Género, que permite cambiar de género en el DNI sin operarse, su entrada en vigor incorporó una enmienda a la Ley de Reproducción Asistida que logró el reconocimiento como madres de las lesbianas casadas que tengan descendencia por inseminación artificial. Sin embargo, diferentes grupos censuran que la ley imponga para el cambio un certificado de disforia de género y hormonarse durante dos años. Por su parte, la Plataforma por los Derechos Sanitarios Trans critica que no se garantice la sanidad de proximidad.