
La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) critica que la violencia de género “es el único delito que implica la apertura de un expediente de expulsión” si lo denuncia una sin papeles. Asegura que ello “desincentiva la presentación de denuncias –que de por sí son menos que el número de agresiones– por el miedo de las víctimas a ser sancionadas por su situación irregular”. Afirma que implica “desconocimiento de la realidad del maltrato, que muchas veces no se condena por la falta de pruebas o porque algunas mujeres retiran la denuncia antes del fin del proceso”. María Naredo, investigadora de violencia de género en Amnistía Internacional (AI), coincide en que “hay un nivel de archivo y de absoluciones impresionante en casos de violencia de género. Según el Consejo General del Poder Judicial, en 2008 se archivaron el 46% de las denuncias. En juzgados de lo penal se absolvió al 48% de acusados de maltrato”. Naredo remarca que “con una sentencia condenatoria, el expediente se extingue y la mujer podría incluso acceder a un permiso de residencia por circunstancias excepcionales, pero si no la hay, el expediente de expulsión se reabre y puede resultar en una orden de expulsión o sanción económica”. Además, explica que “no son muchas mujeres en situación irregular las que denuncian y obtienen la residencia, y el número de expulsadas por este motivo no se conoce”. Tanto CEAR como AI constatan la dificultad de obtener datos oficiales al respecto.
La Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía denuncia que la Ley “prima la condición de mujer inmigrante sobre la de mujer víctima de violencia de género”, pero valora que brinde un permiso provisional de residencia y trabajo a las ‘sin papeles’ que puedan acreditar la violencia de género. AI también considera un avance que tanto las ‘sin papeles’ que acrediten el maltrato, como las que obtengan permiso de residencia por reagrupación familiar reciban un permiso de trabajo. Desde 2003, AI venía reclamando equiparar a ambos colectivos y, junto con la residencia, darles permiso de trabajo “para paliar la falta de autonomía económica”, dado que ésta es un factor que posibilita la violencia de género.
ENTREVISTA // MARÍA NAREDO, INVESTIGADORA Y ACTIVISTA DE AMNISTÍA INTERNACIONAL
María Naredo, investigadora y autora de varios informes sobre violencia de género en Amnistía Internacional, habla sobre la significación de la nueva Ley de Extranjería.
DIAGONAL: ¿Cómo valoras que la
nueva Ley de Extranjería ordene
abrir expediente de expulsión a las
inmigrantes sin papeles que denuncien
violencia de género?
M.N.: Hasta la reforma de la Ley,
eso venía regulado por una norma
de rango menor, la instrucción
14/2005 del Secretario del Estado
de Seguridad. En nuestras investigaciones
vimos que muchas dependencias
policiales lo incumplían,
por lo que las mujeres no tenían
tanto miedo e incluso algunas abogadas
recomendaban ir a denunciar
donde no la aplicaban. Ahora
se ha convertido en ley orgánica y
los mandos policiales que hasta
ahora podían hacer la vista gorda
probablemente, no la hagan. La espada
de Damocles del expediente,
la orden de expulsión y la sanción
está sobre las sin papeles que se decidan
a denunciar. El Secretario de
Estado de Seguridad siempre dice
que no hay ninguna inmigrante expulsada
por este motivo, pero hace
poco estuve en un municipio donde
los funcionarios de policía me
dijeron que abrían expedientes de
expulsión a mujeres en situación
irregular que sabían que sufrían
maltrato para forzarles a denunciar
y a ver si obtenían sentencia condenatoria.
El Gobierno y algunas organizaciones
se escudan en que no
se las expulsa, pero es muy importante
denunciar que pueden hacerlo
y tienen órdenes para ello. Estas
mujeres no tienen seguridad jurídica
si dependen de que el policía de
turno quiera o no cumplir una ley
abiertamente discriminatoria. Más
allá de la retórica, al Gobierno le
preocupa más controlar la inmigración
irregular que proteger los derechos
humanos de las mujeres. Es
un incumplimiento de obligaciones
del Estado al máximo nivel.
D: ¿Cómo puede incidir esto en el
ciclo de la violencia de género?
M.N.:
Cuando se pone un obstáculo
de tal envergadura ante la mujer
que quiere denunciar, se le está diciendo
“aguanta, ten cuidado con
acudir a una comisaría”. Si ya tiene
las trabas internas y externas de la
desconfianza, de la presión de la
familia, del agresor, esto la desincentiva
totalmente y la invisibilidad
propicia la impunidad de los abusos.
El ciclo de la violencia es in
crescendo: cuanto más dura, más
fuerte es la violencia. Si vuelve con
el agresor por falta de ayuda, de
servicios de atención que le garanticen
un apoyo en condiciones, todo
ello se convierte en una mayor
dosis de riesgo para ella.
D: Proponéis que la denuncia de
violencia de género no sea condición
para acceder a ayudas y se
acredite el maltrato con mecanismos
alternativos. ¿Se hace?
M.N.: Galicia, Catalunya y Castilla-
La Mancha reciben a mujeres en
centros de acogida y en todo tipo
de recursos sin necesidad de acreditar
la denuncia ni la orden de protección.
En cambio, en Madrid se
pide la denuncia y, cada vez más, la
orden de protección para entrar en
centros especializados para la atención
y la acogida de media, larga e
incluso de corta estancia. He- CARLO GIULIANI. La violencia policial apenas ha sido cuestionada por la justicia.
mos documentado casos de mujeres
que siguen teniendo que
acudir como único alojamiento
seguro a centros inadecuados,
no especializados, donde conviven
mujeres y hombres… Los
recursos no se adaptan a las necesidades,
vivencias y situaciones
de las mujeres y más aún de
las migrantes. Éstas afrontan
enormes trabas, no sólo por el
peligro que les supone ir a una
comisaría de policía si están en
situación irregular, sino porque
a cualquier mujer le cuesta entrar
en el minuto cero de poner
una denuncia.
D: ¿Hay un doble rasero en la
protección de los derechos de las
mujeres en función de si son autóctonas
o inmigrantes?
M.N.: Yo lo veo clarísimo. Me
pregunto qué alarma social generaría
que a una española que
va a denunciar violencia de género
el comisario de turno le empezara
a investigar si defrauda a
Hacienda. Sería impensable, la
gente diría que la violencia de género
es mucho más importante.
Y es mucho más grave defraudar
a Hacienda, que es un delito,
que estar en situación irregular,
que es una mera infracción administrativa.
Algo que nos parecería
una traba inadmisible en el
caso de las españolas se está tolerando
a nivel político, legislativo
y social con las extranjeras.
Además, si el Estado no palia las
desventajas añadidas que trae
consigo toda mujer inmigrante,
se convierten en discriminaciones:
desconocer el idioma en
muchos casos, la institucionalidad,
las instancias jurídicas, no
tener redes de apoyo... Por ejemplo,
el Plan estatal de prevención
y atención a la violencia de género
en población inmigrante ni
menciona a los intérpretes, cuando
hemos constatado que son
una traba fundamental para que
las que no entienden el idioma
puedan acceder en igualdad a información
sobre derechos o a un
juicio justo. No hay formación,
debería existir un grupo de intérpretes
especializado para atender
con la debida empatía y garantías
a las que sufren maltrato.
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