El relevo, después de 15 años, del director del festival de cine de Xixón, desata acusaciones de "caza de brujas" en la gestión cultural del Ayuntamiento.
La tormenta económica no malogra la cosecha en el festival de cine de Gijón

El 11 de enero, de un modo totalmente inesperado, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Xixón, gobernado desde junio por Foro Asturias, anunciaba el despido del responsable del festival en los últimos 16 años, José Luis Cienfuegos.
Cienfuegos había llegado en 1995 a la dirección del veterano festival, que este año celebrará su 50 aniversario. Nacido como festival de cine juvenil e infantil, en los años ‘90 el festival se hallaba en un momento de impasse, tras abandonar en 1988 su anterior especialización, pero sin llegar a consolidarse como certamen para el público adulto. El giro hacia el cine independiente y alternativo dado por el equipo de Cienfuegos llevaría en unos años al festival asturiano a convertirse en el denominado “Sundance español”.
Con un presupuesto inferior al millón de euros, muy reducido en comparación con los grandes festivales españoles, Xixón logró hacerse paulatinamente un hueco junto a San Sebastián, Valladolid y Sitges. La arriesgada propuesta de Cienfuegos, apostar por el cine menos comercial y renunciar al glamour de las grandes estrellas, lograría, cosa poco habitual, aunar éxito de crítica y público. Si en 1995 los espectadores del festival eran 10.000, en 2011 fueron 75.000.
La habilidad del festival para conectar con el público joven, o con la escena musical independiente, a través de una cuidada selección de conciertos para las noches del certamen, han estado también en la base de su éxito y arraigo popular, a pesar de las iniciales suspicacias que despertó el transgresor “estilo Cienfuegos”.
Entre los éxitos del festival están el descubrimiento para el público español de nombres clave del panorama cinematográfico alternativo internacional, como Todd Haynes, Peter Watkins o Lukas Moodysson, pero también las retrospectivas a “vacas sagradas” como Aki Kaurismäki, Paul Schrader, Abbas Kiarostami o Hal Hartley. También dentro del panorama cinematográfico nacional el FIC Xixón ha apostado por cineastas fronterizos y poco comerciales, como Albert Serra, José Luis Guerín, o Isaki Lacuesta, dando una gran relevancia al cine documental y de no ficción, y a la crítica cinematográfica más actual, representada por revistas como Cahiers du Cinema y Letras de Cine, o críticos como Jordi Costa.
Ahora, emulando a la movilización de cineastas franceses en 1968 contra la destitución por el general De Gaulle del director de la Cinemateca francesa Henri Langlois, 400 directores han anunciado su boicot al festival; además de nombres habituales del festival, otros como los de Álex de la Iglesia, Pedro Almodóvar, Atom Egoyan, Abel Ferrara o Víctor Erice.
También las redes sociales se han movilizado activamente contra el despido de Cienfuegos. Así, a través de ellas se convocó, un día después del cese, una concentración que reunió a cerca de mil personas en la plaza del Ayuntamiento de Xixón. El affaire Cienfuegos ha hecho correr ríos de tinta en la prensa nacional y regional.
Caza de Brujas
Sin un proyecto claramente definido, más allá del deseo de impulsar la presencia de más películas de animación, los videojuegos, la televisión, y el cine asturiano, ya muy presente en la etapa Cienfuegos, Nacho Carvallo, el nuevo director del festival, sí ha dejado en cambio traslucir en sus poco afortunadas declaraciones a los medios, tanto su torpeza en la relación con éstos como su escaso aprecio personal por su predecesor, hacia quien parece tener una gran inquina.
Sin experiencia previa en la gestión cultural, Carvallo, que ha trabajado como técnico en cine y televisión, y es director de algunos cortometrajes que no han cosechado especial éxito, fue presentado en los medios de comunicación como exayudante de dirección de José Luis Garci; sin embargo, este último aclaraba en un reciente programa radiofónico que “no conocía de nada a ese señor”.
Las claves por lo tanto de tan inexplicable decisión política, que no parece haber gustado ni siquiera a la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, también dirigida por el partido de Francisco Álvarez Cascos, parecen estar más que en los escasos méritos de Carvallo, en la fobia personal del concejal de Cultura Carlos Rubiera y la alcaldesa, Carmen Moriyón, hacia el modelo cultural xixonés, definido durante treinta años de hegemonía política del PSOE en el gobierno municipal.
En manos de un gestor inexperto y de un Gobierno municipal que manifiesta escaso aprecio por el festival, su futuro es incierto, mientras que los partidarios de la reintegración de Cienfuegos a su antiguo cargo no dan todavía la batalla por perdida.
El cambio de postura del PP local tras la tormenta desatada, denunciando ahora irregularidades en el contrato del nuevo director y el “dedazo” en su nombramiento, aumenta las posibilidades de que finalmente este sea echado abajo.