
Aunque los jefes de Estado y de Gobierno del G-8 tan sólo representan al 13% de la población mundial, son los encargados de las políticas globales relativas a la guerra y la paz, la economía, el desarrollo y el medio ambiente, así como de otros problemas que conciernen a la humanidad entera.
Activistas, organizaciones y ciudadanos de todo el mundo se van a reunir durante esos días para hacer visible que esas políticas cuentan con muchos detractores. Desde grupos ecologistas, organizaciones agrarias, partidos políticos, sindicatos, colectivos de base, agrupaciones religiosas, movimientos antiglobalización o sectores libertarios. Diversas iniciativas con un objetivo común: hacer que la cumbre del G-8 en el lujoso y acorazado Hotel Kempinsky no sea una encuentro agradable y tranquilo para los gobernantes de las superpotencias mundiales. Hay tres grandes redes para preparar los días de acción. En la red Dissent se encuentra el movimiento anarquista y autónomo. La segunda pertenece a los movimientos sociales de la llamada “izquierda intervencionista” (Interventionistische Linke, IL). En tercer lugar están todas las organizaciones más oficiales, como ONG, Attac, sindicatos y partidos políticos, incluyendo el potente partido PDS.Linke. Todos ellos participarán en la Cumbre Alternativa que se celebrará en Rostock entre el 5 y el 7 de junio, en cuyo manifiesto declaran: “Queremos una globalización democrática, de abajo a arriba, una globalización de la justicia y la garantías sociales. Queremos una economía basada en la solidaridad.
¡La economía debe ser útil a la gente, y no al revés!”. Mas allá de esta Cumbre Alternativa son muchas las iniciativas para estos días de acción global. Desde DIAGONAL vamos a tratar de acercar algunas informaciones útiles para quienes vayan hasta allí, también para los que desde aquí queramos romper el habitualmente tendencioso bloqueo informativo.