Alemania ha sido quien, durante más de dos meses, ha obstaculizado el rescate de la Unión Europea a Grecia, una actitud que se ha interpretado en clave interna como una toma de posición del Gobierno de coalición de cara a las elecciones regionales del domingo 9 de mayo. La CSU (Unión Socialcristiana, por sus siglas en alemán), socia del partido demócrata cristiano de la canciller Merkel, llegó a reclamar al país heleno que abandonara el euro, una reacción entendible ante la oposición que la opinión pública germana mantiene contra el rescate.
Basta recordar a otros dos diputados de la coalición que llevaron a la portada del periódico sensacionalista Bild su populista recomendación de que Grecia vendiera algunas de sus islas. Finalmente no será para tanto, aunque el acuerdo alcanzado por el Eurogrupo sí incluye una cláusula para la posible salida forzada de la moneda única de los países que no cumplan los compromisos. Por exigencia alemana, claro.

Lo que diga Alemania
El país germano ha sido el motor de la economía de la UE, el habitual pagador de las facturas comunitarias, y es también quien más dinero tendrá que poner en la operación (22.400 millones de euros, más de la cuarta parte de los 80.000 millones que aportará la UE). También es el mayor exportador, gracias a un modelo económico basado en la competitividad. Sus exigencias para imponer un modelo de salarios bajos y superávit fiscal son un modo de repetir en Europa su propio modelo económico.
Pero no a todos y no a todos a la vez les viene bien esa receta y, a falta de un Gobierno comunitario con auténticos poderes ejecutivos, Alemania hace valer su peso para acercar el ascua a su sardina. Y así es como la Unión está ante su enésima crisis interna, la que siempre ha tenido: necesita unos órganos comunes con capacidad de decisión y que mantengan un mínimo de legitimidad democrática, pero los países siguen negándose a ceder esa autonomía.
La consecuencia es que, por no dar poderes a la UE, se dan a una entidad externa, como es el Fondo Monetario Internacional, que es quien se encargará de supervisar que Grecia cumple con sus compromisos. El FMI tiene experiencia más que de sobra en imponer severos planes de ajuste y en hacer que se cumplan para mantener el apoyo financiero que los países necesitan. Es decir: Grecia recibe el dinero; llegado el momento se examina si ha conseguido aplicar las medidas de ajuste y sólo si lo ha hecho se hace el siguiente pago.
La deuda de España
Pero también España (y Portugal y Reino Unido...) tiene que reducir su déficit: del 11,2% actual al 3% en 2013. Lo impone Bruselas, pero, sobre todo, los mercados. Las agencias de calificación siguen valorando bien la deuda española, pero la inestabilidad permite que un rumor de posible rescate a España logre hundir la Bolsa. Y la venta de deuda, imprescindible para no incurrir en más déficit, es cada vez más difícil y hay que ofrecer más intereses.
Pero aún hay más, porque al igual que en Alemania, cada país responde a una dinámicas internas. En España la pregunta ha sido sobre la necesidad de salir al rescate de terceros cuando las cuentas tampoco son de matrícula de honor. El pacto de PSOE y PP, escenificado en la reunión de Zapatero y Rajoy, dando el visto bueno a la operación se ha explicado bajo los argumentos de que será bueno para recuperar una estabilidad en los mercados. Pero, además, ha ido acompañado de otra tesis: los intereses que se cobrarán a Grecia son mayores que los que los mercados exigen a España por su deuda. En resumen: que el rescate reportará beneficios.
A medio plazo, sin embargo, el problema sigue sin solucionarse: las agencias de calificación, los mercados bursátiles y la especulación financiera puede poner contra las cuerdas a un Estado miembro de la UE y ésta, por el momento, sigue sin tener capacidad para responder a estas amenazas y a hacerlo, además, superando la división que hay entre los veintisiete.
SALARIOS CONGELADOS
En el sector público, las medidas aprobadas son: la congelación de salarios hasta 2014. Eliminación de pagas extras para los funcionarios que cobren más de 3.000 euros al mes y la no convocatoria de oposiciones en cinco años.
BAJAN LOS MÍNIMOS
En el sector privado se bajará el salario mínimo para jóvenes y parados de larga duración. Se abaratará el despido, se congelarán los sueldos hasta 2014 (como en el sector público) y se reducirán o suprimirán las pagas extras.
TRABAJAR MÁS AÑOS
Entre las medidas que afectarán a toda la población está la prohibición de cualquier tipo de jubilación o prejubilación antes de los 60 años. La subida del IVA hasta el 23% y de los impuestos que gravan la gasolina, alcohol o tabaco.