Periódico Diagonal

PALESTINA | LOS GAZATÍES CONTINÚAN SIN PODER SALIR, ENTRAR O EXPORTAR Y CARECEN DE NUMEROSOS PRODUCTOS

Israel sigue asfixiando a Gaza tras anunciar un ‘aligeramiento’ del bloqueo

Mientras Israel sigue construyendo colonias en Cisjordania, asfixiando a Gaza e imponiendo un régimen de apartheid sobre todos los palestinos, se inician las enésimas ‘conversaciones de paz’ entre israelíes y palestinos, abocadas, una vez más, al fracaso. Presentamos un análisis sobre estas negociaciones, una entrevista con Fadwa Barghouti, mujer del emblemático Marwan Bargouthi, preso político en una cárcel israelí, y un reportaje sobre la situación en Gaza, después de que DIAGONAL pudiera pasar en julio dentro de una brigada organizada por Komite Internazionalistak.

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Gladys Martínez López / Enviada especial a Gaza (Palestina)
Martes 7 de septiembre de 2010.  Número 132

La primera visión de Gaza es desoladora. La escasez de combustible es palpable en las carreteras y calles, donde los carros tirados por burros se han convertido en un medio de transporte común. Muchos de los edificios destruidos durante el ataque que lanzó Israel en diciembre de 2008 y que mató a 1.400 personas e hirió a 5.500 siguen en ruinas por falta de materiales, y la situación de las infraestructuras es, en el mejor de los casos, precaria.

“Israel ha anunciado un aligeramiento del bloqueo, pero nada ha cambiado. Hay escasez de medicinas, electricidad, materiales de construcción…”, explica a esta brigada Hamdi Shaqqura, abogado del Centro Palestino por los Derechos Humanos (CPDH), en su oficina de Gaza. El aligeramiento del bloqueo anunciado por Israel para acallar las crecientes voces que, tras el ataque a la flotilla humanitaria, pedían un levantamiento total del mismo, ha sido mínimo: de 100 camiones al día que entraban antes a la Franja se ha pasado a entre 130 y 150. Gaza necesitaría 800 camiones diarios para vivir. Tras las presiones, Israel ha afirmado que va a sustituir la actual lista de sólo 150 productos que pueden entrar a Gaza por otra de los miles que no podrán pasar, pero el CPDH denuncia que las medidas anunciadas son “vagas y puramente cosméticas”. El bloqueo, en cualquier caso, permanecerá. Hasta ahora, numerosos productos básicos, como materiales de construcción, plástico, material escolar o juguetes, no pasan por considerarse de “doble uso” civil y militar, y muchos alimentos han sido bloqueados por ser calificados como “productos de lujo”. Y los productos que logran entrar, bien por las fronteras, bien, y principalmente, a través de los túneles clandestinos con Egipto, no son accesibles para la mayoría, con una industria, una agricultura, un comercio y una economía completamente destruidos por el bloqueo y las bombas, y un paro que supera el 40% según los datos más optimistas, lo que hace que un 80% de los habitantes viva en la pobreza y dependa de la ayuda humanitaria.

Prohibido exportar

Shaqqura insiste sobre un punto: “A menudo se enfoca el bloqueo sólo en función de las cosas que entran, pero tan importante es la exportación, y una de las consecuencias más graves del bloqueo, aparte de que no hay libertad de movimiento, es que no se puede exportar”. Desde que comenzó el sitio a Gaza, prácticamente todas las exportaciones desde la Franja están prohibidas, y muchas industrias y negocios agrícolas han tenido que cerrar por falta de materiales y de mercados de exportación.

A pesar de que Catherine Ashton, responsable de Política Exterior de la UE, pidió en julio un levantamiento total del bloqueo, al igual que la ONU, lo cierto es que Israel sigue asfixiando a Gaza ante la pasividad y muy a menudo con la complicidad de la comunidad internacional, que premia a Israel con tratados económicos preferenciales, comercio de armas y acuerdos ventajosos, como su reciente entrada en la OCDE. En 2006, después de que Hamás ganara las elecciones democráticamente, fueron precisamente la UE y EE UU quienes, no contentos con el resultado, comenzaron el bloqueo suspendiendo las ayudas económicas a la Autoridad Palestina y desviando dinero hacia Fatah mientras aislaban al Gobierno de Hamás, hasta que ambos movimientos llegaron al enfrentamiento en 2007 y Hamás tomó el control de la Franja. “El principal problema es la ocupación, pero ahora además sufrimos la división, que beneficia a Israel. Todos los grupos que luchan contra la ocupación deberían estar unidos, y Fatah y Hamás no se dan cuenta de esto”, dice la activista Mariam Abu Daqqa. Preguntado sobre esta cuestión, el líder de Hamás Khalil Haya sostuvo que “casi todos los palestinos quieren sentarse juntos para lograr la reconciliación, pero no ha sido posible por la interferencia de EE UU e Israel. Fatah no puede enfrentarse a EE UU. Y a esto se añade el problema de la separación geográfica de Gaza y Cisjordania”.

Mientras, Israel sigue manteniendo que el bloqueo que asfixia a los palestinos está dirigido a debilitar a Hamás. Shaqqura no opina lo mismo: “Nosotros apoyamos los resultados de las elecciones [de 2006] y queremos una transformación democrática. Mientras tanto, el efecto del bloqueo es que Hamás es más fuerte que antes y controla todos los aspectos de la vida y la sociedad, y no sufre porque tiene herramientas para sobrevivir y reforzarse. Sin embargo, los civiles somos más débiles y pagamos las consecuencias del bloqueo”.

Moverse en una cárcel

Hoy, los gazatíes se mueven por Gaza como por una cárcel. Sólo algunos pueden entrar, muy pocos pueden salir, ni siquiera para estudiar y en contadas ocasiones por enfermedad. Tampoco dentro de la Franja tienen libertad de movimiento, que se ve afectada por la existencia de las ‘zonas tapón’, un área prohibida por Israel a los palestinos que se extiende por tierra a lo largo de la frontera y afecta a un 30% del terreno agrícola, y por mar a partir de las tres millas náuticas, lo que ha destruido la industria pesquera. Este año, 37 palestinos han sido asesinados y 93 heridos mientras intentaban cultivar sus tierras o pescar en estas zonas.

Los gazatíes, que deben soportar cortes de luz de entre 6 y 12 horas diarias porque la planta eléctrica, afectada por los bombardeos y la carencia de combustible, sólo funciona a un 50% de su capacidad, también sufren la mala calidad del agua. Un 90% del agua que beben no es apta para el consumo debido a la sobreexplotación del acuífero de Gaza por Israel, a su salinización y a su contaminación. Y el mar, el único lugar de evasión y descanso para ellos, recibe 80 millones de litros de aguas residuales al día, pues la planta de depuración se ve afectada por la falta de recambios y combustible. “El mantenimiento del statu quo no permitirá a Gaza recuperarse”, dice el informe del PNUD Gaza, un año después, que acusa a la comunidad internacional de ser “incapaz de responder a las necesidades del pueblo de Gaza, por omisión o intencionadamente”. “Las causas de la crisis –mantiene el CPDH– sólo pueden solucionarse por un inmediato y completo levantamiento del bloqueo, incluyendo un levantamiento de la prohibición de viajar dentro o fuera de Gaza y de exportar”.

CATASTRÓFICA SITUACIÓN SANITARIA

G.M.L.

Un año y medio después de la Operación Plomo Fundido, Gaza sigue sufriendo sus consecuencias. Durante los ataques, dos tercios de los 60 centros de atención primaria y la mitad de los 24 hospitales de la Franja resultaron dañados, y aunque los gazatíes han logrado reparar una parte, la situación sanitaria sigue siendo grave, también debido al bloqueo. En parte por la falta de medicamentos, ya que muchos se encuentran bloqueados permanente o temporalmente por Israel, al igual que equipos médicos y recambios, algunos de los cuales son considerados de doble uso. En parte por los constantes cortes eléctricos, que provocan graves perjuicios en los aparatos médicos, en los pacientes de cuidados intensivos o diálisis, en los laboratorios o en los bancos de sangre. En parte por el completo cierre de la Franja, que afecta a los pacientes que necesitan tratamiento especializado en el exterior, muchos de los cuales mueren esperando un permiso de Israel. Según el doctor Youssef Moussa, de los Health Work Committees, se multiplican enfermedades antes desaparecidas, como la anemia, que afecta a un 60% de los niños debido a la mala alimentación, y también el número de enfermedades mentales. “En todas las sociedades, durante una guerra, las personas sufren desórdenes, depresión o estrés postraumático, pero aquí la guerra sigue, y el bloqueo. Aquí no se da un ‘estrés postraumático’, sino un ‘estrés traumático continuo”, afirma Moussa, quien advierte de que, debido al bloqueo, “hay un declive del servicio público de salud, no hay acceso a los servicios de prevención y curación y existe un riesgo de que los servicios de salud pasen de lo público a lo privado y a las ONG” y lamenta que el enfrentamiento entre Fatah y Hamás también está afectando en este sentido, pues “los ministerios de Gaza y Cisjordania toman decisiones contradictorias”.

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Portada número 167
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Boletín radiofónico Diagonal 150
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