
1.300 muertos. De ellos, 417 niños, 108 mujeres, 120 ancianos, 14 médicos y cuatro periodistas. Éstas son las cifras aportadas por Moaweya Hasanein, jefe de los servicios de emergencia en Gaza, en el momento en que el Gobierno israelí anunciaba una retirada parcial de sus tropas el 18 de enero. Horas antes, Hamás también anunciaba un alto el fuego inmediato. Lejos de cumplir con los objetivos planteados por Israel, la mayoría de analistas señalan que el dolor causado por las toneladas de bombas arrojadas sobre Gaza no ha hecho más que alimentar nuevos odios y reforzar a Hamás.
La retórica y la propaganda interna en torno a la seguridad y la imagen democrática que pretende exportar Israel choca con la política de hechos consumados del Gobierno de Ehud Olmert, que nunca respetó las condiciones del alto el fuego firmado en junio de 2008 y que viola sistemáticamente el derecho internacional en los territorios palestinos ocupados.
Historia de una falsa tregua
El 9 de junio de 2008, Hamás firmó
un alto el fuego con Israel. El movimiento
de resistencia islámico se
comprometió durante ese tiempo a
cesar (y controlar) el lanzamiento de
cohetes Kassam. Por su parte, el
Gobierno israelí tenía que desbloquear
las fronteras de Gaza y poner
fin al embargo que ya practica desde
hace más de dos años (después de
que Hamás ganara las elecciones legislativas
por mayoría en enero de
2006). Pero Israel no cumplió.
Cuando habían transcurrido más
de dos meses de la tregua entre
Hamás e Israel, un grupo de medios
alternativos pudimos visitar la Franja
(ver nº 85) y las declaraciones de las
personas con las que nos entrevistamos,
incluido el director de la agencia
de la ONU para los refugiados
(UNRWA), destilaban frustración:
Israel no había relajado el cerco, un
millón y medio de personas asistían
a una crisis humanitaria sin precedentes.
¿Para que servía el alto el fuego?
Eso es lo que la población de
Gaza pensaba entonces.
El embargo y los bombardeos sobre Gaza no han sido sólo contra Hamás sino contra la población palestina por haber elegido a este partido en las urnas. Ésta es la opinión cada vez más extendida entre palestinos y palestinas, tanto laicos como cristianos o musulmanes, muchos contrarios al programa político de Hamás.
Con la masacre, Israel parece haber querido aniquilar cualquier posibilidad de paz que pudiera quedar sobre el tablero. “Tu no puedes hablar con Israel sobre paz y al mismo tiempo ver cómo están asesinando a nuestros civiles. Israel quiere una paz donde no entran los derechos palestinos y ésa es una de las razones de esta situación”, relata Ahmad Jaradat desde Jerusalén, donde colabora en el Alternative Information Center.
La tecnología militar israelí es reconocida a nivel mundial. Su seguridad no peligra frente a la artillería casera de los milicianos de Hamás atrapados en Gaza. Más vulnerable es en cambio su pretendida imagen de única democracia en Oriente Medio. Algo que se contradice con la continua violación sistemática de los derechos humanos, ya sea en Gaza, en Cisjordania (donde continúa la construcción de un muro de más de 700 km para aislar a las localidades) o en sus propias fronteras (en las próximas elecciones se ha prohibido la participación a dos políticos árabes, representantes del 66% del electorado palestino en Israel).
En este escenario, las plataformas de solidaridad con Palestina vuelven a la carga con la campaña por el boicot, las desinversiones y sanciones contra Israel como un arma poderosa para tratar de frenar la impunidad. El modelo no es otro que el de Sudáfrica, donde una larga campaña internacional de boicot ayudó a la caída del Apartheid. “Boicotear a Israel no es algo antisemita, es hacer la responsabilidad colectiva de los males de Israel. Somos antirracistas, donde incluimos el rechazo al antisemitismo, pero estamos en contra del Estado de Israel. Además, hay muchos judíos en esta campaña”, señalaba Omar Barghouti en noviembre de 2008 en el encuentro de Bilbao. En el Estado español se ha lanzado una propuesta de boicot integral, que incluya tanto el consumo de productos israelíes y de empresas españolas que colaboran con Israel, como actos culturales, académicos o deportivos. También se exige al Gobierno que actúe para suspender el Acuerdo de Asociación entre la UE e Israel, se apliquen sanciones a este Estado y se detenga la venta de armamento a Israel. El PSOE se limita a portar sus banderas en las recientes manifestaciones.
SOLIDARIDAD A LO LARGO DEL MUNDO (1) //
ESTADO ESPAÑOL
Entre el 10 y el 11 de enero, 250.000 personas (según
los convocantes, 50.000 según El País) se manifestaron
en Madrid, más de 100.000 en Barcelona y varios miles
en otros puntos del Estado contra la agresión israelí. Se
trata de las manifestaciones antibélicas más multitudinarias
desde la ocupación de Iraq en 2003.
RESTO DE EUROPA
Unas 100.000 personas se manifestaron en
Londres, otras tantas en París, 80.000 en
Bruselas y decenas de miles en Alemania y en
Italia, entre otros países. En las capitales británica
y francesa hubo enfrentamientos con la Policía y
en Noruega cien manifestantes fueron detenidos.
EGIPTO
Centenares de miles de personas se han manifestado
en decenas de ciudades egipcias (100.000 en
Alejandría) a pesar de los intentos del Gobierno por
que no se celebraran las protestas. Entre 400 y 500
miembros de los Hermanos Musulmanes han sido
detenidos para intentar evitar las manifestaciones.
MAGREB
A pesar de que las manifestaciones están prohibidas, cientos
de miles de argelinos han salido a las calles de 48 distritos
del país. En Argel, 70 personas han resultado heridas
y 200 detenidas durante las movilizaciones. En Marruecos,
un joven murió tras ser detenido en una de las 250 manifestaciones
organizadas y torturado por la Policía.
TURQUÍA
En Estambul, decenas de miles de personas han
salido a la calle en enero. El día 7, las fuertes
protestas del público impidieron un partido de
Eurocopa entre un equipo turco y uno israelí. Y el
día 8 se informaba de que dos hackers turcos
habían boicoteado unos 500 sitios web israelíes.
ISRAEL
Decenas de miles de personas, principalmente
árabes, se manifestaron el 3 de enero en la ciudad
de Sajnín, y el día 6, unas 10.000 personas
protestaron en Tel Aviv convocadas por 20 organizaciones
pacifistas, a pesar de los intentos del
Gobierno israelí por impedir las marchas.
LATINOAMÉRICA
En Venezuela, donde también ha habido concentraciones,
el Gobierno de Chávez ha expulsado
al embajador israelí y a parte de su
delegación. En Bolivia, Evo Morales anunció
el día 14 la ruptura de relaciones diplomáticas
con el país sionista.
SUDÁFRICA
15.000 personas han marchado en Ciudad del
Cabo y varios miles en Tshwane, Durban, Port
Elisabeth para pedir el fin del genocidio, la
expulsión del embajador israelí y una campaña
de boicot y sanciones contra Israel como la que
se aplicó al régimen del apartheid sudafricano.
RESTO DEL MUNDO
Además de en todos los países árabes y en
muchos de los europeos, ha habido movilizaciones
en Kenia, Somalia, Afganistán, Pakistán,
India, Australia, Filipinas, Indonesia, Malasia,
Tailandia, Japón, Corea del Sur, Argentina,
México, Brasil, Canadá, EE UU…
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