Periódico Diagonal

ANÁLISIS: ¿QUIÉN GANA CON LA CRISIS DE LA DEUDA SOBERANA EUROPEA

Irlanda, la deuda y el Banco Central

El chantaje del Banco Central Europeo para el rescate de Irlanda pone en primer plano la lucha de clases que abre esta nueva etapa de la crisis.

JESÚS RODRÍGUEZ BARRIO / Profesor de la UNED
Miércoles 15 de diciembre de 2010.  Número 139

Hace unos años, la República de Irlanda era el modelo y el ejemplo a seguir dentro del paradigma neoliberal. Era uno de los referentes, junto con España, de la “nueva economía europea”. Presumía de sus elevadas tasas de crecimiento y su bajo desempleo. Los salarios reales habían crecido y su baja fiscalidad directa parecía suficiente para mantener en equilibrio (incluso en superávit) el presupuesto público. Un presupuesto cuyos ingresos se basaban, sobre todo, en la imposición indirecta y, particularmente, en los impuestos sobre las transacciones inmobiliarias. Irlanda rebajó el impuesto de sociedades hasta situarlo en la mitad de la media de la Unión Europea.

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Foto: Sonia Luna.

Como consecuencia, se convirtió en la principal base de operaciones para las inversiones norteamericanas directas en la Unión Europea (llegó a concentrar el 25% de este tipo de inversiones). No es producto de la casualidad, pues, que Irlanda haya sido la segunda víctima de la crisis presupuestaria europea, como no lo es tampoco en el caso de los otros países en dificultades presupuestarias: Portugal, Irlanda, Grecia y España (los llamados países PIGS) eran los países con fiscalidad más débil (con la más baja presión fiscal directa) dentro de la Unión Europea. En el caso de Irlanda y España, el crecimiento especulativo basado en la burbuja financiera creó, incluso, la ilusión de la autosuficiencia y el rigor fiscal. Pero era solo un espejismo: la crisis puso al descubierto rápidamente la impotencia fiscal en la que ellos mismos se habían colocado.

El sector inmobiliario había experimentado un enorme crecimiento, alimentado por una gran expansión del crédito hipotecario ligado a la especulación financiera. El sector financiero era otro de los pilares del crecimiento irlandés. Un sector financiero, escasamente regulado, que se convirtió también en una base de operaciones privilegiada para los fondos de la especulación financiera mundial. El Anglo-Irish Bank era la joya de ese sistema financiero. Efectivamente, Irlanda es un ejemplo. Es un ejemplo extremo de ese modelo evolucionado de capitalismo financiero (la fase superior del capitalismo) y de sus consecuencias devastadoras sobre los trabajadores y las clases medias en momentos de crisis.

Pero Irlanda es algo más. En la crisis de la deuda de Irlanda se representan, a escala, todos los rasgos de la crisis económico-financiera de la Unión Europea y se manifiestan, de la forma más directa y más cruda, los rasgos esenciales y el verdadero papel de las instituciones económicas europeas, cuyo máximo representante es el Banco Central Europeo (BCE).

La falta de soberanía monetaria y la insuficiencia fiscal autoimpuesta (aún hoy las autoridades irlandesas proclaman su negativa a cualquier aumento futuro de los impuestos directos, incluido el de sociedades) han colocado a la deuda (igual que en el caso español) en el centro del problema presupuestario irlandés. Un problema presupuestario agravado porque el Estado irlandés, una vez consumado el rescate bancario por el BCE asumió, de forma complementaria, la garantía absoluta de las inversiones financieras en los bancos irlandeses.

El Anglo Irish se ha convertido en un pozo sin fondo para el gasto público irlandés. Pero eso no explica, por sí solo, el hundimiento de la deuda de Irlanda en los mercados. En condiciones normales, la deuda de cualquier país de la Unión Europea (incluso la de los más débiles) debería ser un activo sólido con la garantía de un Estado y un Banco Central dispuestos a defenderla. Ello nos lleva a la siguiente cuestión: ¿quién gana con la crisis de la deuda soberana europea?. En primer lugar, ganan los especuladores.

Eso que se llama de forma genérica los mercados financieros tiene nombre y apellidos: son los dueños del capital financiero, cuyos intereses fueros rescatados por el BCE fabricando dinero público y cuyas inversiones en el Anglo son garantizadas por los euros del Estado irlandés. Esos especuladores siguen interviniendo con total libertad en los mercados financieros europeos, a través de sus fondos de capital-riesgo cuyas ganancias se localizan en paraísos fiscales, apostando a la baja sobre la deuda de los países en crisis con el objetivo de comprar mañana más barato lo que hoy se vende más caro incluso sin tenerlo (es lo que se llama apostar a la baja en posiciones cortas). Pero ganan, también, los representantes del capital financiero cuyo máximo exponente es el Banco Central Europeo.

Es la hora de hablar claro: el BCE no representa los intereses públicos en la Unión Europea. No es el banco de la Unión ni el Banco de los Estados, es el Banco de los Bancos. El BCE es, simple y llanamente, el máximo órgano dirigente del capital financiero europeo. Un organismo no elegido democráticamente ni responsable ante los ciudadanos cuya finalidad consiste, en primer lugar, en utilizar el monopolio de la creación de dinero público para solucionar los problemas del capital financiero privado.

Pero en la crisis de la deuda el BCE y la instituciones europeas están haciendo algo más: al maniatar y abandonar a los países en dificultades financieras, mientras siguen facilitando liquidez a los especuladores, están actuando como el martillo ejecutor que golpea sobre las clases trabajadoras, y la ciudadanía en general, al servicio de los intereses de los más ricos.

El mensaje es claro: si no queréis hundiros en la bancarrota necesitáis nuestra ayuda, pero solo os la daremos si aceptáis nuestros planes de austeridad. A partir de ahora, vuestro presupuesto lo haremos nosotros: recortaremos el gasto social, despediremos y externalizaremos a los trabajadores públicos, rebajaremos los salarios públicos y privados y, si hace falta, se modificarán las leyes necesarias para ello. ¿Les suena de algo esto? Pues sí: esta forma de chantaje representa la versión actualizada de la lucha de clases. Irlanda ha sido, después de Grecia, el segundo asalto. El decisivo será, tal vez incluso antes que Portugal, el de España. Ahí se jugará el futuro de la Europa Social para las próximas décadas.

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Portada número 168
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