Mientras que no se encuentra un modelo rentable a la producción cultural en la red, Hacktivistas ha mostrado cómo poder seguir accediendo al derecho de copia privada y a compartir cultura libremente en la red. Con la presentación de Manual de desobediencia a la ley Sinde, Hacktivistas fomenta el libre acceso a la cultura, como reconoce la Constitución española.
Ángeles González Sinde: "El ’Manual’ tendrá su acogida"
Consigue aquí el Manual de Desobediencia a la Ley Sinde

Días antes del 22 de mayo, día de las elecciones municipales y a la mayoría de las Comunidades Autónomas, Hacktivistas.net ha presentado su Manual de desobediencia a la ley Sinde. “En vez de promover la cultura, ilegalizan a quienes están dispuestos a crearla. Nos convirtieron en delincuentes. Actuemos como tales. Detengamos la máquina”; con esta irónica declaración de intenciones termina la introducción a este manual práctico en defensa de la cultura y de la libertad de expresión.
La influencia de la industria de producción cultural y de las asociaciones de gestión de derechos y las presiones de EE UU –conocidas tras las filtraciones de Wikileaks– marcan desde dónde se ha promovido esta nueva ley. No es una idea con copyright del PSOE, del PP o de CiU, partidos que votaron a su favor. Su inclusión en una disposición dentro de la Ley de Economía Sostenible y su debate e intento de aprobación fuera del pleno del Congreso de los Diputados denotan el ocultismo de la ministra de Cultura para aprobar este proyecto.
La representación de intereses externos y la ocultación a la ciudadanía fueron algunos de los motivos que terminaron de volver a la ‘blogosfera’ en contra de todos los partidos que aprobaron en febrero esta nueva legislación. Y por ello se lanzó la campaña “No les votes” (PP, PSOE y CiU). Detrás de esta campaña se posicionaron especialistas en la red como Ricardo Galli, Enrique Dans, Javier de la Cueva o Carlos Sánchez Almeida. Pero también Hacktivistas reivindica que la ley Sinde no puede salir gratis en los próximos comicios y por eso ahora se hace público este manual, que tenía listo desde hace meses como anunció en enero.
La censura total no existe

“Los objetivos [de la ley Sinde] declarados son los de agilizar los trámites para la censura de páginas web que supuestamente infrinjan derechos de propiedad intelectual e impedir, o al menos dificultar, el intercambio de datos entre los usuarios”. Y para que esto no sea posible, Hacktivistas ha resumido las posibilidades que la red ofrece. Ejemplos como los llevados a cabo por el Gobierno chino o los realizados en los países árabes para frenar las últimas olas de movilizaciones han servido de ejemplo para inutilizar la ley Sinde. Hacktivistas resume las acciones que colaborativamente se han utilizado en la red para romper la censura en anteriores ocasiones.
Según Hacktivistas, un Gobierno puede cerrar una página web de cinco formas diferentes. El más utilizado hasta ahora es el bloqueo del Sistema de Nombres de Dominio (DNS, por sus siglas en inglés), algo que ocurriría si se borraran de sus listas aquellas páginas web que decida la comisión administrativa. El Gobierno también ha anunciado que las webs no alojadas en el Estado español también se podrán bloquear.
Para evitar este bloqueo, la solución más sencilla es utilizar un DNS que no esté alojado en España; también con una red privada virtual (VPN, por sus siglas en inglés) se evita que el proveedor de acceso a internet espíe el tráfico que generas y que las páginas que visitas conozcan el origen real de tu conexión. Otros tipos de acciones que pueden posibilitar que una página web sea censurada son el bloqueo de su dirección IP, el bloqueo de la URL o las emisiones de órdenes contra el proveedor de alojamiento o contra el registrador (proveedor de dominios).
Para este tipo de cuestiones técnicas que suelen alejar a la mayoría de la gente, ya que ni siquieran entienden el vocabulario utilizado en las líneas anteriores, Hacktivistas ha simulado en el modelo su Manual de las instrucciones de cualquier electrodoméstico. De esta forma se facilita a cada persona cómo llevar a cabo todas las “medidas anticensura”: Por qué y cómo debes cambiarte los DNS; por qué y cómo configurar un proxy; por qué puedes necesitar una VPN y cómo configurarla; cómo puedes hacer una copia de seguridad de tus webs de enlaces favoritas; y, por último, por qué usar Tor y cómo configurarlo.
Este último sistema fue premiado en marzo por el papel que jugó en las revueltas del mundo árabe por la Free Software Foundation (Fundación del Software Libre), ya que facilitó la comunicación en países como Irán o Egipto, en los que se censura en la red y ésta aumentó durante las recientes revueltas. Este software lo usan unos 23 millones de personas, tras su descarga libre en su página web.
“Tor es una red de proxies que se insertan entre tu ordenador y el servidor al que te conectas. La comunicación circulará saltando de un nodo de TOR a otro de forma cifrada, de tal manera que es imposible saber a dónde estás accediendo”, explican en la guía. Como todos los materiales de Hacktivistas, Manual de desobediencia está accesible con licencia creative commons en su web, así como en la de la editorial Traficantes de Sueños o del periódico DIAGONAL, que han colaborado en su edición.
A expensas del reglamento
Este manual llega antes de la aprobación del reglamento que regulará la ley. Por lo que se ha filtrado hasta ahora, se podría ir contra páginas que alberguen enlaces, como hacen la mayoría de webs. “El truco está en tratar a una web como Series Yonkis, por poner un ejemplo, no como un servicio vulnerador de propiedad intelectual, sino como un servicio de intermediación del que se valen los vulneradores de la propiedad intelectual. Se matan dos pájaros de un tiro: se mantendría a Series Yonkis y a sus abogados fuera del procedimiento, y sólo se les notificaría la resolución en vía de ejecución forzosa”, explicaba el abogado Carlos Sánchez Almeida en su blog de El Mundo.
Así, hasta Google incumplirá la ley Sinde y podría ser cerrada si no elimina todos los enlaces que le exigan la nueva Comisión de Propiedad Intelectual. “Creer que cerrar páginas de enlaces significará acabar con las descargas es como pensar que eliminando el índice de la enciclopedia acabas con la enciclopedia”, ironizaba David Bravo –abogado especializado en derechos de autoría– en una entrevista en el blog Ciberneticaeterna.com, junto a otros especialistas de la red.
“La ley Sinde es un engendro legal que no servirá para nada, no corregirá nada, no cerrará de manera eficaz nada, permitirá abusos que pondrán en peligro la libertad de expresión”, apostillaba el profesor de informática Enrique Dans en la misma entrevista. De momento, durante todo este proceso, España es el país con más obras Creative Commons per cápita. Es decir, obras como este periódico, que ceden sus derechos de autoría siempre que se reconozca su autoría, no tenga fines comerciales y no se modifique la obra.
“En cuanto a la música, normalmente se puede hacer una copia digital de un CD que te pertenezca para uso personal gracias al derecho de copia privada, aunque técnicamente es preciso el permiso de los creadores”.

“Teóricamente, los servicios de intercambio de archivos pueden usarse legalmente, pero en la práctica casi todo el contenido es ilegal”. Afirmaciones como éstas aparecen en Música, cine y televisión en internet. Guía para padres y profesores, editada por Promusicae o la SGAE, lobbies de la industria cultural.
Afirmaciones que son totalmente falsas, como han desmontado numerosas sentencias judiciales y como recogen las declaraciones de derechos humanos o la propia Constitución española. Su objetivo era ‘adoctrinar’ a formadores y padres sobre los usos que consideran ílicitos en la red, pero que son totalmente legales, como el compartir archivos con copyright sin fines lucrativos, poner enlaces a canciones o películas en tu blog, utilizar redes de intercambio de archivos o renunciar a parte de los derechos de autoría al utilizar otro tipos de licencias que no sean copyright. Nada nuevo para la industria cultural, que en esta ocasión dedicó sus esfuerzos a intentar influir en los más pequeños.
Y todo ello con el apoyo del Ministerio de Cultura, que en sus envíos de propaganda por correo electrónico recomendó esta guía. Al más puro estilo de guerrilla de comunciación, Hacktivistas publicaba días después Música, cine y televisión legal y gratuita en internet. Guía para madres y profesoras. Con una estética y estructura plagiadas, desmontan una a una las afirmaciones falsas que llevó a Hacktivistas a realizar esta guía con la que pretenden desmontar estas afirmaciones incorrectas.