
Surgida en el año 2000 como propuesta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a la reunión de presidentes de América del Sur celebrada en Brasilia a finales de agosto de ese año, la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Sudamérica (IIRSA) no sólo ha sobrevivido a la supuesta defunción del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la Cumbre del Mar de Plata en 2005 –a la que inicialmente iba vinculada–, sino también a los cambios políticos que se han sucedido en los gobiernos de algunos de los países de la región. Desde entonces, la IIRSA ha pasado a convertirse en el eje esencial del proceso de integración regional de los países pertenecientes no sólo al Mercosur o a la Unasur, sino también de la ALBA.
¿Qué es la IIRSA?
La IIRSA es un conjunto de más de
500 proyectos organizados en diez
Ejes de Integración y Desarrollo
(EID) que, con un costo cercano a
los 75.000 millones de dólares, busca
eliminar las “barreras” naturales
que impiden la libre circulación de
las mercancías entre las diferentes
“islas” que compondrían la región.
Los EID, además, se estructuran en siete “procesos sectoriales” que buscan organizar el espacio geográfico en base al desarrollo de una infraestructura física de transporte terrestre, aéreo y fluvial –proyectos que representan el 87% de la IIRSA–; de oleoductos, gasoductos, puertos marítimos y fluviales y tendidos eléctricos y de fibra óptica, entre otros. Según datos proporcionados en la XI reunión del CDT, de diciembre de 2009, el 74% de los proyectos presentan avances concretos, con un 10% concluido, un 36% en ejecución y un 28% en preparación. Respecto a los avances en la Agenda de Implementación Consensuada (AIC) 2005- 2010 –que incluye 31 proyectos prioritarios– dos estarían concluidos, 19 en ejecución y 10 en preparación.
Tras la creación de la Unasur, el CDE planteó la necesidad de que la IIRSA se vinculara a la misma, para lo que, en agosto de 2008, se creó el Consejo Sudamericano de Infraestructura y Planeamiento (CIP) de la Unasur, del que se prevé que IIRSA sea “el foro técnico de la planificación y desarrollo de la infraestructura de integración de América del Sur”. Uno de los objetivos de la IIRSA es la de vincularse al Proyecto Mesoamérica –antiguo Plan Puebla Panamá– para lo cual Colombia entró a formar parte del mismo en julio de 2006. Además, las últimas reuniones del CDE han contado con la presencia de representantes del proyecto lo que ha permitido avanzar en la conexión de ambas iniciativas en temas eléctricos y de telecomunicaciones, a través de empresas creadas a tal efecto.
“Una dinámica capitalista”
A pesar de que la IIRSA se presenta
como un proyecto de “infraestructura
sostenible”, las denuncias contra
sus impactos medioambientales,
políticos, económicos, sociales y
culturales se han sucedido desde
sus inicios. Así, mientras para la
Coordinadora Andina de Organizaciones
Indígenas (CAOI), la iniciativa
constituye un “ecocidio y un
genocidio”, para el analista Raúl Zibechi,
la IIRSA supone “una integración
doblemente subordinada: a
Brasil, por parte de los países sudamericanos,
y del conjunto de la
región al mercado y al empresariado
mundiales”, en tanto refleja un
modelo de “integración exógena”
dirigida a los mercados externos.
Según Jairo Estrada, profesor de ciencias políticas de la UNAL y director del Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos, la IIRSA implica, además, “una dinámica capitalista muy similar a las lógicas de acumulación originaria de capital, es decir, a las lógicas de acumulación por desposesión”. Un expolio que se estaría desarrollando sin consultar a los afectados y sin la realización de estudios de impacto ambiental fiables y que, según la analista Ana Ester Ceceña, iría parejo a la firma de tratados de libre comercio y la militarización creciente de la región.
DECISIONES
La IIRSA está coordinada por los
gobiernos de los 12 países que
la integran a través del Comité
de Dirección Ejecutiva (CDE), formado
por los ministros de planificación
e infraestructura de los
estados miembros. A ella se le
suman los Grupos Técnicos Ejecutivos
(GTE) y el Comité de
Coordinación Técnica (CCT), integrado
por el BID, la Corporación
Andina de Fomento (CAF) y el
Fondo Financiero para el Desarrollo
de la Cuenca del Plata
(FONPLATA), principales financiadores
de la iniciativa junto al
Banco Brasileño de Desarrollo
Económico (BNDES).
EL ROL CENTRAL DE LA IIRSA PARA EL GOBIERNO BOLIVIANO
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