DIAGONAL: Como su propio nombre
indica un Almacenamiento
Temporal Centralizado (ATC) que
albergue los residuos radiactivos
de alta actividad es una instalación
transitoria. ¿Qué hay después del
ATC? ¿Será este intento el definitivo
para acometer su construcción?
FRANCISCO CASTEJÓN: El ATC
estará licenciado para 60 años. Lo
cierto es que no se sabe qué se hará
con los residuos radiactivos de alta
actividad tras el ATC. Estas peligrosas
sustancias, radiactivas durante
cientos de miles de años, no tienen
todavía una forma de gestión definitiva.
La opción del almacén temporal
se produce con la esperanza
de encontrar en unas décadas una
forma de gestión definitiva, si bien
no está garantizado que ésta se encuentre.
Es precisamente esta incertidumbre
uno de los problemas
de esta instalación.
El intento de crear un cementerio es clave para la industria nuclear. Si no lo consiguen esta vez, tendrán graves problemas para estacionar los residuos de las piscinas de las centrales nucleares que se vayan saturando. El ATC será también clave para la ampliación de la vida de las centrales y quién sabe si para un hipotético relanzamiento nuclear.
Nuestra labor fundamental debe ser conseguir que se abra un debate sobre la gestión de los residuos, tras el establecimiento de un calendario de cierre de centrales nucleares. No se puede separar el debate de la gestión de los residuos del debate sobre la energía nuclear, ni desde el punto de vista técnico, ni desde el social.
D.: ¿Existen antecedentes de catástrofes
en instalaciones similares?
F.C.: Realmente existe poca experiencia
operacional con instalaciones
como la que se quiere hacer. La
más parecida es la holandesa, que
funciona desde 2003 y no ha tenido
necesidad de transportes porque está
junto a la única central holandesa
que queda en funcionamiento.
Sin embargo, sí que ha habido
incidentes en instalaciones diferentes.
Por ejemplo, en 2009 aparecen
40 kilogramos de plutonio que no
estaban inventariados en el complejo
de Cadarache (Francia). O,
en julio de 2007, se produce una fuga
de agua radiactiva de la piscina
de Kashiwazaki (Japón) por un terremoto.
O, más recientemente, se
ha constatado que el cementerio
nuclear alemán de Asse, para residuos
de media y baja actividad, está
en malas condiciones y amenaza
con derrumbarse y es necesario
evacuar los 126.000 bidones. En este
caso se está estudiando si ha habido
contaminación del agua.
D.: ¿Qué alternativa han escogido
otros países de Europa?
F.C.: Las opciones para la gestión
son diversas. En Finlandia se opta
por el enterramiento en Olkiluoto.
En Suecia se opta por un ATC en
piscina. En Francia parece que se
opta por un ATC en seco, pero se
aplaza la decisión, mientras que en
Alemania se está discutiendo, lo
que refleja el poco consenso sobre
la forma de gestión de los residuos.
D.: Las voces contra el ATC se han
levantado, principalmente, en los
pueblos candidatos para albergarlo
y aledaños. Pero poca gente tiene
en cuenta el riesgo que supone el
transporte de los residuos. ¿El movimiento
en contra del ATC está
siendo demasiado localista?
F.C.: Esto depende del carácter de
las plataformas que se están creando.
Las hay más localistas y otras
que miran más hacia el conjunto.
El problema en la mayoría de los
casos es el poco tiempo que ha dado
para trabajar en el terreno y la
falta de estrategias globales. La
gente de las zonas con pueblos candidatos
está todavía en estado de
choque, intentando entender lo que
se les viene encima. Nuestro siguiente
paso, tras afianzar las plataformas,
es ir hacia una coordinación
estatal.
Es imprescindible llamar la atención
sobre el riesgo que implican
los transportes, y así lo vamos a hacer.
Ahora que el mapa de candidatos
está definido es posible señalar
la ruta del material radiactivo.
D.: Ante el rechazo de tipo individual,
de momento, ¿cuál crees que
es la alternativa adecuada al ATC?
F.C.: La actitud de las plataformas
de no permitir que el ATC se instale
en sus “patios traseros” es justa.
No se puede pedir a la gente que
acepte el efecto negativo de una actividad
como la nuclear, sobre la
que no fue consultada y de la que
no se ha beneficiado. Y menos aún
se le puede pedir si no existe el
compromiso previo de detener la
generación de los residuos radiactivos,
es decir, sin establecer un calendario
de cierre.
Todas las formas de gestión son
problemáticas. La forma más correcta
de proceder es establecer un
calendario de cierre de nucleares y,
a continuación, abrir ese debate,
con participación de técnicos y de
asociaciones políticas y ciudadanas.
CEMENTERIO NUCLEAR | ANTE LA FALTA DE MUNICIPIOS DISPUESTOS A ALBERGAR UN CEMENTERIO, ENRESA ELIGIÓ A LOS PUEBLOS
Opacidad y presiones para enterrar 6.700 toneladas de residuos radioactivos
El 29 de enero terminaba el plazo para presentar las candidaturas para el almacén de residuos radioactivos. Prácticamente en el último momento, 14 ayuntamientos decidieron postularse para este proceso de selección. Desde ese instante, sus habitantes han conocido las estrategias que la empresa pública responsable, Enresa, ha utilizado para granjearse el apoyo de los responsables municipales. La decisión final no se sabrá hasta dentro de unos meses, tiempo para que las plataformas antinucleares intenten evitar que su municipio se una a Trillo, Zorita (Guadalajara) y El Cabril (Córdoba), lugares que tienen cementerios nucleares.
Por María José Esteso Poves / Madrid.
Jubilemos
las nucleares
Por Daniel Gómez, de la Asociación para el
Estudio de los Recursos Energéticos.
¿CEMENTERIO NUCLEAR EN TIERRA DE CAMPOS?: EL CUENTO DE LA LECHERA
Por A. M. Domingo (Bióloga y Bioquímica) y L. A. Domingo (Médico)
de la Plataforma Anticementerio Nuclear “Tierra de Campos Viva”.