
Corren tiempos difíciles para Izquierda Unida. En diez años, los resultados electorales marchan en línea descendente. De 3.490 concejales en 1995 pasaron a 2.198 en 2003. En las elecciones generales, desde 1996 los votantes de IU se han reducido a más de la mitad. Su número de escaños, debido en parte al sistema electoral D’hont, es hoy cuatro veces menor. Del récord de 21 diputados, su grupo parlamentario lo componen hoy sólo cinco, de los cuales, además, dos pertenecen a Iniciativa per Catalunya-Els Verds (ICV), aliado con IU pero no subordinado a la coalición.
Para las próximas elecciones de mayo, las perspectivas de IU distan de ser mucho más esperanzadoras. Nacida en 1986 tras la unión de buena parte de los partidos integrados en la Plataforma Cívica por la salida de España de la OTAN, en los últimos tres años las grietas dentro de IU parecen haberse profundizado. Así ocurrió en su VIII Asamblea Federal, celebrada en diciembre de 2004. Gaspar Llamazares resultó reelegido como coordinador general, pero cuenta con menos de la mitad de votos, obtenidos en un controvertido proceso de elección en el que no faltaron gritos de ‘tongo’ y abucheos cuando se leyeron los resultados debido a la participación de los coordinadores regionales tras una enmienda aprobada a última hora. A pesar de la victoria, Llamazares no quedó fortalecido. A su dirección se opone cerca de la mitad de la organización, la línea clásica del Partido Comunista (donde también se dan divisiones) y sectores minoritarios que reclaman alejarse de la moderación actual y los pactos con el PSOE.
En los últimos meses la elaboración de listas ha hecho más visibles las discrepancias. No escasean las denuncias de irregularidades. En algunas ciudades y comunidades aún no se han decidido los candidatos. Y aunque hay afiliados de IU que confían en un leve repunte e insisten en que las diferencias se notan más debido a una mayor democracia en su funcionamiento interno, otras voces no ocultan su malestar y expresan la necesidad de refundar otro proyecto con una identidad política propia. Hablamos con representantes de varias de estas posturas y les planteamos las mismas preguntas. ¿Qué ocurre en IU? ¿Qué futuro cabe esperar de esta formación? Esperamos ofrecer elementos de juicio para hacerse un criterio al respecto.