EL ACTA INSTAURARÁ LA PRESUNCIÓN DE CULPABILIDAD
Empezó a negociarse en 2007, ahora llega a los parlamentos europeos
REDACCIÓN
Ahora que el ACTA es público, las
posibilidades de que no llegue a
aplicarse son mayores. El parlamento
mexicano ha sido el primero
en debatirlo y después en denegarlo.
Este acuerdo transnacional ha
sido negociado de forma secreta
desde 2007 por EE UU, Japón, la
UE, México, Canadá, Nueva
Zelanda, Australia, Suiza y Corea
del Sur. Para la Quadrature du Net,
organización francesa en defensa
de los derechos fundamentales en
la red, este pacto supone una estratagema
política para eludir los debates
a nivel nacional o europeo, y
adopta decisiones que los
Parlamentos sólo podrán rechazar
o adoptar en su conjunto.
Por su parte, Michael Geist, profesor de Derecho y Comercio Electrónico, ha alertado de que este acuerdo será la nueva fuente principal de derecho internacional sobre propiedad intelectual. ¿Qué implica este acuerdo? Gracias al ACTA se podrá controlar y espiar los archivos intercambiados por internet sin orden judicial, puesto que su principal objetivo es la lucha contra las falsificaciones. Sin embargo, bajo este declaración de intenciones se esconden otros objetivos: ACTA implementa un marco legal en el que garantías como la separación de los poderes se derrumbarían, y competencias de la policía propias de los Estados serían concedidas a las empresas privadas, tales como los proveedores de internet.
Otra de las disposiciones serán las “medidas provisionales” a petición del demandante sin autorización judicial y sin notificar al acusado. Incluso utilizar sin saberlo material copiado ilegalmente resultará también sujeto de responsabilidad civil. En resumen, según el profesor de informática Simone Santini, “el ACTA implementa un marco legal que abandona la presunción de inocencia a favor de la presunción de culpabilidad”.

¿HA FINANCIADO ILEGALMENTE LA SGAE A LOS PARTIDOS?
El tribunal de cuentas investiga descuentos sospechosos de la SGAE
H.R.L.
La presencia de Teddy Bautista en
varias fundaciones afines al PSOE
ha despertado varias suspicacias
sobre las relaciones entre la Sociedad
y este partido. No se trata sólo
de que muchos de los más afines a
Bautista hayan mostrado en numerosas
ocasiones su apoyo al presidente
“de la ceja”. El director de cine
Achero Mañas ha denunciado
que el dinero que acusan a Bautista
de apropiarse se “ha desviado desde
hace años a una conocida formación
política, experta, como todas,
en las mañas de la corrupción”.
Al margen de estas acusaciones,
desde 2008 hay una denuncia en el
Tribunal de Cuentas por “realizar
descuentos en los derechos de autoría
en los mítines de partidos como
PSOE o CiU o permitir que estos
partidos estén exentos de pagar
el canon”, explica el abogado Jover.
Además, la SGAE ha financiado durante
años cursos de fundaciones
afines a PP o PSOE. Por ejemplo, a
Alternativas, de la que Bautista era
patrono, le financió cursos como
Culturas emergentes en el mundo
hispano de EE UU y Prácticas
emergentes y nuevas tecnologías:
la música digital en España.
MIGUEL SATRÚSTEGUI HA DURADO UNA SEMANA COMO PRESIDENTE LA COMISIÓN GESTORA DE LA SGAE.
Satrústegui, el apagafuegos que se quemó en una semana
P.E.
Eran otros tiempos y otras eran las
amenazas; la industria del cine pedía
una legislación urgente contra
el vídeo comunitario y una reportera
de El País se preguntaba cómo
se podían “evitar las copias caseras,
ya sea de un disco, de una película
o de un programa de TV”. Era
1987 y la respuesta a esas preguntas
fue la Ley de Propiedad Intelectual
(LPI) que hoy sigue vigente.
La Ley fue aprobada unos días después del nombramiento de Miguel Satrústegui como subsecretario del Ministerio de Cultura. Entre sus aspectos más polémicos, la normativa, que sustituyó a un texto de 1879, estableció la reforma del Código Penal en materia de delitos contra la propiedad intelectual e industrial; en concreto, la modificación del artículo 534 que, a partir de 1987, establecía penas de prisión para quien con ánimo de lucro “reprodujere, distribuyere o comunicare públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica”. Además, la ley posibilitaba la creación de sociedades de gestión y la exención del IVA para los creadores. Un par de años después de la aprobación de la LPI, Satrústegui, al que en otro artículo de la época se califica como “responsable de completar los planteamientos culturales del Gobierno socialista”, tuvo que cesar de su cargo por problemas con CiU, desde donde se le consideraba “un obstáculo a la cooperación cultural”.
Desde entonces, Satrústegui ha proseguido su carrera en el ámbito de la gestión cultural (ha dirigido el Centro de Arte Reina Sofía) y la ha combinado con su carrera en la órbita del grupo Prisa. Así, ha sido director general de coordinación del grupo que dirige la Cadena Ser, presidente de Sogecable y, hasta 2009, secretario del consejo de administración de Prisa.
Satrústegui fue elegido para gestionar la crisis de la SGAE en contra de la opinión de Teddy Bautista, que prefería al presidente de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, Aldo Olcese, para ese puesto. Sin embargo, una semana después de su nombramiento, las presiones de la anterior directiva han bastado para que Satrústegui desaparezca una vez más de la primera línea política. A cambio, Tomás Marco gana enteros para gestionar la crisis de la SGAE. Marco, que estaba en la directiva saliente, ha trabajado con los Gobiernos del PSOE y el PP.
Pagar por lo que se recibe
Debe ser fácil, accesible y asequible en
vez de obligatorio. Hacedlo opcional y
ofreced distintas opciones. Pagad salarios
justos cuando contratáis a profesionales.
Publicidad
Entre bombardear y la ausencia total de
anuncios hay opciones intermedias y éticas,
como anuncios selectivos o dar a los
usuarios control sobre el consumo.
Pagar por un valor añadido
Compartir copias sirve para construir una reputación,
que es la base para cobrar por servicios
como conciertos, trabajo especializado, complementos
llamativos, copias más atractivas...
Freemium
Es un modelo de negocio consistente en ofrecer
de forma gratuita servicios básicos o productos
digitales descargables mientras se cobra por las
características avanzadas o especiales.
Contribuciones
Los usuarios contribuyen con sumas de dinero a
mantener un determinado proyecto o empresa.
Cuanto más involucrados y respetados se sientan,
mejor funcionará este sistema.
‘Crowdfunding’
Los ciudadanos o entidades invierten en una
empresa cultural. Esta contribución puede ser
una inversión previa a la creación del trabajo o
micro o macro donaciones a obras existentes.
Los bienes comunes
Los proveedores de plataformas deben
compartir los ingresos con los creadores,
mientras que los “comuneros” pueden
compartir y explotar libremente los bienes.
Financiación colectiva
La tarifa plana debe implicar la creación
de un fondo común de recursos equitativo
y democrático y reconocer el derecho
a compartir y reutilizar las obras.
Renta básica
Se puede plantear sostener la sociedad como
cuerpo productivo y una renta básica garantizada
sería una manera de evitar la precariedad y
redistribuir la riqueza.
Financiación pública
La financiación social no debe verse como un
sustituto de las responsabilidades públicas en
relación con la financiación de la cultura y la
cultura libre no debe constituir una anomalía.
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