Periódico Diagonal

LIBROS

Encuentro de lo social con el crimen

El pasado julio, en Gijón, se celebró la XXI edición de la Semana Negra, un encuentro de referencia de la literatura de género. El escritor ‘asturmexicano’ Paco Ignacio Taíbo II es la cabeza visible de este proyecto.

JACOBO RIVERO
Viernes 11 de septiembre de 2009.  Número 108

¿Cuáles han sido las características de la Semana de este año?
Parece que se ha recuperado la esencia más canalla. La novela negra te permite, y lo hemos usado desde la primera edición, fusionar temas que vinculan lo criminal con lo social. Ocurre que este año nos hemos fijado más en el crimen de guante blanco, en explorar ese mundo. Pero la Semana es poliédrica, no tiene tema único, y hace girar a 140 escritores y 200 mesas redondas entorno a varios temas. Los ejes de este año fueron en primer lugar ese que detectabas, un sentido más canallesco de lo criminal, en segundo una discusión de la historia desde el punto de vista de los historiadores y de los narradores, y como tercer gran tema la generación que ha surgido de escritores de ciencia ficción en España.

JPG - 31.3 KB
Paco Ignacio Taíbo II es organizador, y referencia, de la Semana Negra de Gijón



¿Cuál es la alianza entre la ciencia ficción y novela negra?
Para mí las grandes literaturas de género en estos momentos son la ciencia ficción, la fantasía, la novela histórica, el cómic y la novela policiaca. Esto nos permite una visión de bombardear el centro desde la periferia. Yo sigo pensando que la literatura más interesante que se está produciendo en este planeta es la de género.

En la anterior edición de la semana, Vida y Destino de Vasili Grossman acaparó buena parte de las discusiones, y algún escritor lo incluyo como un formato de novela negra histórica...
De Grossman curiosamente en la Semana ya hablamos hace ocho años. En el momento que salió Vida y Destino ya conocíamos su novela previa que es El pueblo inmortal (1943), de la que sólo hay una edición cubana de los años ‘60, y que es la novela que le dió el premio Stalin, que le protegería durante un tiempo de los desmanes del Estalinismo. Pero Grossman nos interesaba más como aproximación a la novela histórica, y también como aproximación a lo que llamamos el periodismo narrativo, otro subgénero que nos atrae particularmente...

Este año no ha pasado desapercibido el ‘fenómeno’ Millenium y la obra de Stieg Larsson.
El despertar de la novela nórdica se tocó en ediciones previas, cuando redescubrimos en España a Per Wahlöö, que me parece el maestro, junto con Maj Sjöwall. Sobre Larsson pienso que el Best Seller es un fenómeno muy efímero, pero lo cierto es que todavía no he podido leer sus novelas, y no puedo opinar, no sería justo. Me llegó su obra hace unos meses, justo en el momento en que yo empezaba a preparar a fondo la Semana, y está esperando en mi estantería.

México funciona como personaje perfecto de la literatura: Narcotráfico, corrupción, violencia, bandas... ¿Cuál es el valor de su escritura?
El poder de la literatura mexicana todavía no ha llegado aquí. El año pasado estuvieron en la feria del Zócalo, de la Ciudad de México, un grupo de escritores asturianos, y se sorprendieron por la magnitud del evento. Fíjate que hay veladas poéticas con 1.500 personas. De hecho el salón del libro de París se dedicó este año a México, y las ventas de autores mexicanos fueron enormes en Francia. Creo que en España todavía no ha calado la vitalidad de lo que allá está pasando y de cómo se está contando. Creo que la industria editorial española está demasiado marcada por modas. De repente deciden qué es la moda y meten la artillería entorno a esto. El boom latinoamericano fue muy importante en este país, incluso eclipsó a muchos escritores españoles para los que aquello fue una ‘jodienda’. También es verdad que aquello ocurrió porque había una docena de narradores latinoamericanos excepcionales escribiendo al mismo tiempo. Después de aquello la industria editorial decretó que lo latinoamericano ya no interesaba, y hubo una especie de inmenso páramo en el que era muy difícil entrar. Ahora, poco a poco se esta consiguiendo penetrar, pero es costoso.

El año pasado, en la Semana, comentabas que falta una literatura europea que trate las realidades más visibles de “una sociedad desigual”, y señalabas en concreto la falta de personajes sin papeles y con distintos lenguajes. ¿Crees que los escritores se han alejado de la realidad?
Toda generalización en principio es mentira y, en segundo lugar, es injusta. Pero sí es verdad que hay una especie de ausencia de sensibilidad, no aplicable a todos los autores, para reflejar los rostros negros o del Magreb. Y eso es un problema de sensibilidades. Pueden pasar dos cosas, o tienes que esperar a que surjan esos narradores, como esta ocurriendo en Francia, donde el último premio Goncourt lo gana Atiq Rahimi, un afgano afincado en París, o que la sensibilidad de los escritores europeos construya ese tipo de voces.

Antes hablabas de “gusto por el periodismo narrativo”. ¿Crees que todavía existe esa raza de periodismo, en el que el periodista se movía en el límite de lo legal e ilegal, y que has tratado en varias de tus novelas?
Cada vez que dices que no, aparece uno. Prefiero decir que no abundan, y te lo digo desde la perspectiva del lector, cuando los encuentro soy un hombre feliz.

¿Cuál es el límite de la Semana Negra?
Yo digo que un buen festival no tiene límites, y si los tiene es que es un mal festival. Si hemos decidido que la Semana es el gran festival de literatura de género que hay en estos momentos en el planeta, pues entonces hay que jugar fuerte, y no pedir menos que eso.

Enviar | Imprimir | delicious Delicious | meneame Meneame | facebook Facebook | twitter Twitter

Portada número 167
Portada número 167

Boletín radiofónico Diagonal 150
Boletín radiofónico Diagonal 150

CreativeCommons Diagonal. C/ de la Fe, 10. 28012. Madrid. Tel.: +34 91 184 184 7 || webmaster[@]diagonalperiodico.net
RSS || Hecho por dabne.net con SPIP en Nodo 50