
Martínez Reguera firma otro valioso ensayo sobre la juventud en riesgo. Y el primer tópico que cuestiona abiertamente es el de “los niños han cambiado, y a peor”. Repasando el modelo social bajo el Franquismo, y el de los ’80 y ’90, explica que hoy, en la era de la globalización, es mayor el desarraigo en los niños.
En una sociedad en continua transformación, son los niños quienes se adaptan a ella, quienes son educados sin descanso, atados a la pata del televisor o digeriendo las violencias familiares, laborales, de la calle... El paro o la heroína son un ejemplo de las “bombas de racimo” que caen sobre los más desfavorecidos. Y en pocos años el ser-en-peligro se convierte en ser-peligroso; un proceso que desemboca, primero, en la criminalización de la pobreza (para la lógica del capital el mayor delito es la indigencia) y después en su rentabilización como materia de consumo, como yacimiento laboral. Reguera reflexiona sobre la antagonía existente entre Derecho Penal y Pedagogía: qué sentido tienen los nuevos Centros de Reforma y el “ejército de salvación” que las instituciones dirigen hacia la población marginal desde el paternalismo estatal o el lucro. Y termina apuntando, desde su experiencia infatigable, sus propuestas personales de acercamiento a “los chavales”.