La denominada píldora del día después constituye una anticoncepción de emergencia (AE) y debe ser usada como tal. Su efecto inmediato es evitar la concepción y no es, por tanto, una píldora abortiva. No debería suponer ningún problema de conciencia para nadie. Aunque han surgido noticias alarmantes sobre el - aumento de su uso desde que se puede adquirir sin receta, no tenemos evidencias científicas ni estadísticas de un incremento de su consumo que no sea el necesario y pretendido por la actual política pública en este ámbito: evitar embarazos no deseados en adolescentes y los abortos consiguientes.
La doctora Rosa Ros, del Centro Joven de Sexualidad y Anticoncepción de Cataluña, señala que años de práctica en anticoncepción de emergencia han demostrado que hay un 30% de mujeres que pueden repetir su utilización, pero un 25% lo hacen una sola vez, y asegura que es peor la carga ‘hormonal’, añadida a la emocional, de quedarse embarazada sin ningún deseo y tener que pasar por un aborto que la administración de una, dos o más dosis de una AE.
Muchas mujeres se preguntan si la administración de esta píldora tiene efectos secundarios. La primera respuesta es que una sola toma equivale aproximadamente a la carga hormonal de la mitad de una caja de anticonceptivos. En algunas mujeres aparece una sensación de náuseas, que remite a los pocos días de su administración. No se han encontrado evidencias de que se utilice como método de contracepción habitual, ya que el hecho de que una vez utilizada se deba esperar de tres a 21 días para que aparezca la menstruación contribuye a que muchas mujeres reflexionen sobre la necesidad de utilizar otros métodos de prevención. Utilizarla de forma repetida y abusiva sin tomar otras medidas de prevención podría producir una sobrecarga hormonal relativa, comparable a la utilización de anticonceptivos hormonales, pero en dosis altas y concentradas en dos días. El hígado ha de metabolizar de golpe esta dosis alta de hormonas, y el ciclo menstrual sufre una brusca alteración. En el año 2000 el Ministerio de Sanidad ya recomendó que se administrara un folleto informativo a las usuarias de anticonceptivos hormonales de tercera generación para advertir del incremento del riesgo de trombosis con su consumo. Sin embargo la principal asignatura de nuestro sistema preventivo es la educación sexual para que las y los adolescentes puedan llegar a sus primeras relaciones sexuales en libertad, sin miedos, sin presiones y en ejercicio de su propia responsabilidad. Un folleto no lo dice todo. Educar es un proceso más profundo, que exige tiempo y recursos, pero más fructífero a largo plazo.
Píldora del día después, farmacias al margen de la ley, de Patricia Horrillo.