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Y sin embrago se mueve

El quinto estado de la materia

Iván Fernández Mora
Domingo 15 de octubre de 2006. Número 35
Todos estamos familiarizados con tres de los estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso. También existe un cuarto estado denominado plasma al que accede la materia en temperaturas y presiones extremadamente altas. En él, la gran cantidad de energía (mucha temperatura es igual a mucha energía y viceversa) hace que los impactos entre electrones sean tan violentos que se separen del núcleo. El plasma es un combinado de electrones libres y núcleos positivos, y conduce la electricidad. Algunos plasmas presentes en la naturaleza son el Sol y la ionosfera. Es el estado más abundante del Universo. Además de estos estados más o menos conocidos, existe un quinto estado de la materia que fue predicho por Satyendra Nath Bose y Albert Einstein en 1924. En su época era imposible comprobarlo experimentalmente, ya que tenían que enfriar compuestos a temperaturas muy próximas al cero absoluto- 273,15 ºC. Sin embargo, actualmente sí existen tecnologías para poder bajar a estas temperaturas. Así, en 1995, los físicos Eric A. Cornell, Carl E. Wieman y Wolfgang Ketterle consiguieron ver el primer condensado de Bose-Einstein y compartieron el premio Nobel de Física en 2001 por este hecho. Según la mecánica cuántica, las partículas pueden clasificarse en dos grandes grupos: partículas fermiónicas, que tienen que estar todas en distintos estados cuánticos de energía (es decir, que cada partícula tiene que estar en distinto sitio); y partículas bosónicas, que tienen la posibilidad de estar en un mismo estado energético, todas en el mismo sitio. Estas últimas son las que pueden tener ese quinto estado, que se basa en que todas las partículas que forman un compuesto estén en el estado fundamental o estado de mínima energía. Un BEC (condensado Bose- Einstein) es un grupo de unos cuantos millones de átomos que se unen para formar una sola onda de materia de aproximadamente un milímetro de diámetro. Si creamos dos BEC y los colocamos juntos, no se mezclan como gases ordinarios ni rebotan como lo harían dos sólidos, sino que ‘interfieren’ como las ondas. El efecto es similar al de dos ondas que se superponen cuando dos piedras son lanzadas a un lago. Lo más extraordinario de los BEC es que son entes cuánticos que son visibles a simple vista, por ello levantan gran expectación entre los científicos, que están buscando aplicaciones tecnológicas para este extraño quinto estado de la materia.

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