Todos estamos familiarizados
con tres de los estados de la
materia: sólido, líquido y
gaseoso. También existe un
cuarto estado denominado
plasma al que accede la
materia en temperaturas y
presiones extremadamente
altas. En él, la gran cantidad
de energía (mucha temperatura
es igual a mucha energía
y viceversa) hace que los
impactos entre electrones
sean tan violentos que se
separen del núcleo. El plasma
es un combinado de electrones
libres y núcleos positivos,
y conduce la electricidad.
Algunos plasmas presentes
en la naturaleza son el Sol y
la ionosfera. Es el estado más
abundante del Universo.
Además de estos estados
más o menos conocidos,
existe un quinto estado de la
materia que fue predicho por
Satyendra Nath Bose y Albert
Einstein en 1924. En su
época era imposible comprobarlo
experimentalmente,
ya que tenían que enfriar
compuestos a temperaturas
muy próximas al cero absoluto-
273,15 ºC.
Sin embargo, actualmente sí
existen tecnologías para
poder bajar a estas temperaturas.
Así, en 1995, los físicos
Eric A. Cornell, Carl E.
Wieman y Wolfgang Ketterle
consiguieron ver el primer
condensado de Bose-Einstein
y compartieron el premio
Nobel de Física en 2001 por
este hecho.
Según la mecánica cuántica,
las partículas pueden clasificarse
en dos grandes grupos:
partículas fermiónicas, que
tienen que estar todas en
distintos estados cuánticos
de energía (es decir, que
cada partícula tiene que
estar en distinto sitio); y partículas
bosónicas, que tienen
la posibilidad de estar en un
mismo estado energético,
todas en el mismo sitio.
Estas últimas son las que
pueden tener ese quinto
estado, que se basa en que
todas las partículas que
forman un compuesto estén
en el estado fundamental o
estado de mínima energía.
Un BEC (condensado Bose-
Einstein) es un grupo de
unos cuantos millones de
átomos que se unen para formar
una sola onda de materia
de aproximadamente un
milímetro de diámetro.
Si creamos dos BEC y los
colocamos juntos, no se mezclan
como gases ordinarios
ni rebotan como lo harían
dos sólidos, sino que ‘interfieren’
como las ondas. El
efecto es similar al de dos
ondas que se superponen
cuando dos piedras son
lanzadas a un lago.
Lo más extraordinario de los
BEC es que son entes
cuánticos que son visibles a
simple vista, por ello levantan
gran expectación entre
los científicos, que están
buscando aplicaciones
tecnológicas para este
extraño quinto estado de la
materia.