
Según señala la consultoría inmobiliaria internacional Richard Ellis, la legislación urbanística valenciana -cuyo modelo resultante ha sido puesto en entredicho por Bruselas- ha favorecido crecimientos desorbitados de muchos promotores.
Entre ellos destaca Jesús Ger, dueño y señor del emporio Marina D’Or, la empresa que da nombre a una macrourbanización turística ubicada entre los municipios castellonenses de Oropesa del Mar y Cabanes. Este promotor y gestor inmobiliario lleva comprando suelo desde los ochenta, pero ha sido hace apenas tres años cuando su complejo turístico inmobiliario ha experimentado una explosión en toda regla y el lema publicitario “Marina D’Or, ciudad de vacaciones” bombardea a todas horas los medios de comunicación.
Cuesta creer que hace 20 años la zona donde se ubica Marina D’Or estuviera prácticamente desierta. Por entonces Jesús Ger apenas había construido en ella unos cuantos apartamentos y un hotel de tres estrellas. Los que conocen a este empresario dicen que sabe contentar a los vecinos (por Navidad regala juguetes a los niños de Oropesa y Cabanes) y que está muy bien conectado con la cúpula del PP castellonense. El resultado no ha podido ser más efectivo, Marina D’Or crece a un ritmo vertiginoso y sus datos económicos del 2005 son contundentes: una facturación de 410 millones de euros (un 105% más que el año anterior) y un beneficio, antes de impuestos, de 108 millones de euros. En 2004, se vendieron 1.500 apartamentos y medio millón de visitantes hicieron noche en sus hoteles.
Con todo, la ciudad -100.000 metros cuadrados, 5.000 apartamentos, 30 restaurantes, campo de golf, balneario y tres hoteles- será pronto sólo la hermana pequeña. Junto a ella se está erigiendo Marina D’Or Golf, un gigante urbanístico de 18.800.000 metros cuadrados (una dimensión de ciudad comparable a Castellón, la capital de la provincia).
Adjudicación irregular
En septiembre de 2005, los ayuntamientos de Oropesa del Mar y Cabanes adjudicaron al Grupo Marina D’Or la realización del megaproyecto Marina D’Or Golf, en un proceso de adjudicación plagado de irregularidades. Isaura Navarro, diputada de Izquierda Unida, denunció la más llamativa: “Dos de los seis concejales del PP de Cabanes que votaron a favor del proyecto trabajan para el dueño de Marina D’Or, dos hijas de los máximos dirigentes del PSOE de Cabanes también. La secretaria general del PSOE de Oropesa está en la nómina de Marina D’Or”.
En este proceso de adjudicación Ger se enfrentó a otros promotores locales y no tuvo piedad: contrató dos páginas en los periódicos locales para arremeter contra sus competidores. Ger ha contado también con ayuda de sus importantes contactos políticos. “En Castellón es vox populi que los negocios de Jesús Ger han crecido a la sombra de Fabra (presidente de la Diputación de Castellón)”, hizo público un promotor de la zona. “Muchos proyectos que ha impulsado Carlos Fabra, como el cuestionado aeropuerto de Castellón o la carretera que unirá este aeródromo con Marina D’Or, se han hecho a la medida del empresario”, también denunció Carles Mulet, concejal de Izquierda Unida en Cabanes.
El fastuoso complejo, muy criticado por colectivos ecologistas, será el principal beneficiario del aeropuerto que se construye a sólo 15 kilómetros y que se conoce popularmente como el aeropuerto de Marina D’Or.
La política de la especulación
A pesar del oscurantismo oficial, un simple repaso a la historia del proyecto muestra diversas actuaciones de dudosa legitimidad que han beneficiado al imperio Marina D’Or. En septiembre de 1999, el Ayuntamiento de Oropesa aprobó la exención del 95% de la licencia de obras para la construcción de un hotel, un apartahotel y un complejo de ocio, todo ello dentro del complejo Residencial Marina D’Or Park. La condonación supuso para Ger un ahorro de unos 500 millones de pesetas. Esta licencia de obras fue concedida a pesar de que el Instituto de Defensa y Estudio Ambiental (IDEA) presentase hasta tres escritos ante el ministerio de Medio Ambiente y el Ayuntamiento en los que denunciaba que el proyecto incumplía varias leyes.
Según denunció el diario El País en noviembre de 2000, tras una reunión entre el entonces alcalde de Oropesa, Francisco Garrido, y Jesús Ger, el Ayuntamiento solicitó al Ejército de Tierra que instalase y Defensa que financiase un puente sobre el río Chinchilla hasta el complejo urbanístico Marina D’Or, con la finalidad de sustituir al que fue arrasado por la gota fría a finales de octubre del mismo año. Obra que se llevó a cabo inmediatamente.
El presidente del PP y de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, admitió públicamente haber mediado ante la Secretaría de Estado para el Deporte para conseguir que los mundiales juveniles de ajedrez se celebrasen en Marina D’Or. Las gestiones realizadas por Fabra fueron definidas por el presidente de la Federación Española de Ajedrez, Javier Ochoa, como “presiones”. En el momento de celebrarse el mundial, Ger y la esposa de Fabra, Amparo Fernández, eran socios de la empresa Aparthoteles La Coma, SL.
En septiembre de 2005, la comisión informativa de Urbanismo de Castellón aprobó un dictamen que denegó la cédula de urbanización solicitada por el Ayuntamiento de Oropesa para que Marina D’Or pudiera ampliar el desarrollo de esta zona. La superficie afectada abarca más de 350.000 metros cuadrados y se encuentra en la zona denominada Les Amplàries, situada al norte del complejo ya existente. El Ayuntamiento de Oropesa adjudicó el programa a una de las empresas del grupo Marina D’Or, pese a que la zona ya estaba catalogada y las propuestas presentadas no cumplían las condiciones.
La adjudicación salió adelante con los votos a favor del edil del PSPV, posteriormente expulsado del partido, y los del PP entre los que se encuentra el concejal de Urbanismo, Tomás Fabregat (PP), que comparte propiedades con una empresa de ese mismo grupo.