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MADRID | TRANSFORMACIÓN DEL CENTRO

El método TriBall: enterrar un barrio por la vía ‘fashion’

Patio Maravillas y Todo por la Praxis, Madrid
Jueves 10 de julio de 2008. Número 82
El proyecto TriBall, con la gestión de 30 locales comerciales en una zona céntrica y abandonada por las instituciones, transforma el tejido urbano de Madrid. Abordamos este caso, sintomático de los cambios en los modelos de ciudad.
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CALLE DESENGAÑO. Una tienda de ropa en una de las calles que forman parte del proyecto / Juan Carlos Rojas

A principios de 2008, con el titular “TriBall compra un barrio” se presentaba el Proyecto TriBall. La cercanía con la calle Fuencarral y la Gran Vía junto al abandono institucional y degradación que afectaban a “el triángulo de la Ballesta” animó a dos socios (el comerciante Eduardo Moreno y el arquitecto Miguel Ángel Santi Ibáñez) a iniciar un proceso de gestión de más de 30 bajos comerciales que en menos de tres años pasó a denominarse zona Triball.

Máximo beneficio, mínimo riesgo

El proyecto de Triball centra su discurso en la revitalización del barrio mediante la dinamización de la actividad comercial y residencial “para que se convierta”, según declaraciones de Moreno “en una zona normal”. Pero como ya ocurrió con Chueca en los años ‘90, el denominado triángulo Ballesta se encuentra sometido a una estrategia similar en la que el ocio y la moda son los parámetros que definen un escenario futuro de gentrificación que tiene como víctimas a prostitutas, politoxicómanos y vecinos.

La estrategia adoptada ha sido la de impulsar el alquiler de locales que habían echado el cierre para el establecimiento de nuevas tiendas y creación de una marca comercial propia y diferenciada de la zona limítrofe. Para ello, la asociación adquirió más de 30 bajos con el asesoramiento y administración de GROVE Consultores, una empresa especializada en el diseño y comercialización de centros y parques comerciales. Durante estos últimos meses Tri- Ball ha ampliado la compra, ha mantenido el espacio comercial “okupación creativa” sin cobrar el alquiler de los locales y ha desarrollado una campaña de márketing y publicidad sin precedentes para legitimar esta operación y, por otro lado, construir la imagen de proveedores de seguridad, limpieza y convivencia que quieren proyectar más allá de las fronteras del barrio y de la ciudad.

Simultáneamente han capitalizado los recursos del barrio a través de las mesas de negociación del Área de Rehabilitación Pez-Luna dirigiendo el apoyo institucional a su operación comercial y atribuyéndose los recursos que estaban destinados a las mejoras del barrio. La remodelación del mobiliario urbano, la regularización del tráfico en las calles aledañas al triángulo, la instalación de cámaras de videovigilancia junto a una mayor presencia policial hacen público el apoyo institucional, que financia la operación de limpieza y prioriza la zona TriBall dentro del Plan de Rehabilitación.

Alentados por el éxito, el pasado 7 de febrero diez entidades crearon la Federación de Comerciantes y Vecinos del Centro de Madrid. En ella está presente la asociación de empresarios de la Gran Vía, de Montera, Cibeles, Tirso de Molina-Lavapiés, Triball, Foro Cívico y Plataforma Corredera Baja de San Pablo. Su primer objetivo será la creación de un enorme centro comercial elitista de puertas abiertas que secunde la estrategia de TriBall, se extienda hasta Mostenses-San Bernardo y consolide el proceso de gentrificación de Malasaña como barrio residencial de clase alta. La capitalización de la zona, con la consiguiente subida del precio de la vivienda, les convertirá en los principales promotores a través de sus diferentes sociedades.

Los vecinos del barrio son otro factor clave en el proceso. La conceptualización de la zona como área degradada ha generado una relación entre vecinos y asociaciones de conflicto con la Administración, fragmentando el interés común y las redes. Tras la remodelación de la plaza de los cines Luna, la iniciativa privada de TriBall se apropió del discurso y mecanismos de la administración, participando en las mesas de trabajo de servicios sociales y desarrollando supuestas actividades socioculturales para el barrio a través de diseñadores y artistas cool que encarnan los valores más significativos del proyecto.

Asociaciones de vecinos y comerciantes como el Foro Cívico y la Corredera Baja de San Pablo son la otra parte del poder simbólico de la empresa. Sus numerosas apariciones son la defensa pública de la recuperación del barrio como una conquista de Triball para el bien común: “se ha logrado que las autoridades por fin actúen y se impliquen en la transformación”, “se ha atraído la atención pública a aspectos positivos y no lo de siempre”, “se dinamiza el barrio no solo como zona de copas” y “se ha alejado la drogadicción” son declaraciones a pie de calle. Pero no todo es cooperación acrítica vecinal: altas ofertas de dinero a comercios tradicionales para que se vayan, inspecciones policiales a locales fuera del circuito, quejas por las intimidaciones y coacciones, no cesión de locales a colectivos por su nacionalidad… son ejemplos de cómo, con la tribalización, se vacía un barrio para volver a llenarlo y de cómo una Administración hace una cesión integral encubierta de su gestión a la empresa privada por encima de múltiples iniciativas de autogestión y participación vecinal que se han venido dando desde hace años (Más información en la página web //antitriball. wordpress.com).

VEN, GENTRIFÍCAME OTRA VEZ...

Objetivo: ‘pijicizar’ Sevilla
MARÍA JOSE ROMERO
La pijización del barrio de la Alameda sigue avanzando; y la reforma urbanística del paseo de la Alameda, que ahora culmina, es la guinda de un pastel tematizado como Alameda bohemian-chic. Ya aparecen muchos carteles de alquiler y venta, pero el incremento de los precios producido en los últimos años no remite, ni visos. Tras tanta lucha vecinal en torno a este espacio, el Ayuntamiento puso en marcha hace cinco años un proceso de “participación” para definir el nuevo diseño y usos del paseo. Pero al poco se desvelaba como simple artimaña de distracción. La reurbanización y regusto finales son de cemento armado y amarillo; todo amarillo: ¡pues toma dos tazas! Y el uso y disfrute de la calle se ve atacado ahora por una ordenanza “cívica” que transgrede derechos constitucionales y que entra en colisión con el uso y disfrute vecinales de la Alameda; donde dicha norma se está jugando su credibilidad, a los pies de una nueva comisaría policial.


Raval de Barcelona
JORDI BONET
Con la Revolución Industrial, la instalación de fábricas y viviendas obreras hizo del Raval barcelonés uno de los barrios más poblados. Así, pasó a ser puerta de entrada de sucesivas migraciones y escenario privilegiado de la efervescencia social catalana. El Franquismo, con voluntad de castigar un foco de resistencia obrera, hizo caer el barrio en el olvido institucional, acelerando los procesos de degradación. Con la democracia, el Ayuntamiento, inició una estrategia de “higienización bajo la excusa del estado de degradación” que se reflejó en distintos planes urbanos , así como la instalación de un cluster cultural en su zona norte (CCCB, MACBA, universidades...). Hoy, el Raval se encuentra sometido a una fuerte presión gentrificadora. Conviven poblaciones de muy bajos recursos económicos, sometidos a mobbing inmobiliario, con nuevos profesionales y equipamientos orientados a la oferta turística (hoteles, apartamentos turísticos...).

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