La Fundación Robo es una aventura colectiva que pretende llevar la crítica a la música de la forma más abierta posible. Roberto Herreros y Nacho Vegas nos acercan la propuesta y varios de los grupos participantes nos hablan sobre su aportación.
El fin del juego de las sillas
Descarga todas las canciones de la Fundación Robo

Cómo surge la Fundación Robo y con qué finalidad?
Roberto Herreros: La idea de Robo surgió a comienzos de 2011, cuando empezaron a salirme canciones sobre el momento en el que empezaba a ocurrir todo. Las letras de El momento de hacer, el disco de Grande-Marlaska, hablaban del estadio anterior, llamémosle de impasse, de confusión o lo que quiera que ocurriera. Siempre he preferido esperar a tener algo que decir para decirlo, pero después de que el 15M desbordara nuestras expectativas más optimistas pensé que, como me lo siguiera pensando mucho más, estas canciones iban a dejar de tener sentido si no las grababa pronto.
Llamé a mi amigo Karlos Osinaga, del grupo Lisabö y la plataforma Bidehuts, que gestiona un estudio de grabación. Nos impusimos un plan de trabajo más cercano al periodismo que a una producción musical al uso. Grabaríamos una canción a la semana, así yo tendría siete días para terminar mi canción semanal y pensar en posibles colaboradores. Desde el principio contamos con la ayuda de Joseba Irazoki, actual guitarra de Atom Rhumba. Esta forma colectiva de trabajar nos llevó a la siguiente fase: intentar convertir Robo en una especie de Wu Ming musical, implicando a otros músicos. Nuestra intención es privilegiar la importancia de la obra sobre la persona que la produce.
Nacho Vegas: Yo seguía emocionado cada nueva entrega y decidí que quería hacer algo parecido, pero Roberto me habló de la intención de hacer de Robo una plataforma colectiva, me invitó a participar y me integré en el proyecto. Es entonces cuando nace la fundación, con su modesto politburó que incluye al resto de artífices de aquel gran foco de resistencia activa surgido durante el Aznarato que fue Ladinamo. Entre todos opinamos sobre las aportaciones que nos van llegando, los textos, las fotos, y cuándo colgar tal o cual tema.
¿Ha sido un impulso nacer asociados al 15M?
Nacho Vegas: El 15M es consecuencia de algo, como la música de Fundación Robo. Yo no sé en qué puede devenir el movimiento 15M, pero creo firmemente que cuanta más gente desde lo alto de sus su tribunas lo quiera dar por muerto o lo mire con desprecio o condescendencia, más fuerte se hará.
Roberto Herreros: El 15M ha sido una explosión en todos los sentidos, en la que cada uno ha contribuido con lo que mejor sabe hacer o con lo que puede aportar. En en el caso de los integrantes de Robo, muchos hemos estado implicados en diversos colectivos sociales, pero en los últimos años también hemos sentido la urgencia de expresarnos musicalmente ante realidades que sentíamos que nos interpelaban personalmente. La intención de Robo, por tanto, no es más que la de contribuir a la banda sonora de lo que está ocurriendo. No se trata de que la música deba sumarse a ninguna causa, es que es imposible que un artista no haga referencia a algo que está en la realidad social. La neutralidad no existe, lo que separa a unos músicos de otros es la capacidad y la voluntad de representar una posición u otra.
¿Qué tiene de revolucionaria la propuesta? ¿Y de populista?
Nacho Vegas: Las canciones no son revolucionarias en sí mismas, pero de alguna manera dan fe de esta revuelta, que puede devenir en revolución. Ya sabes, la revolución no será televisada... ¡pero será musicada! No se trata de lanzar un mensaje, sino de reflejar y cuestionar lo que nos está pasando, y hacerlo con una voz crítica y desde la izquierda. Y lo que está pasando ahora provoca unas ganas enormes de gritar, ¡y la mejor forma de gritar es cantar! Las canciones de Robo son populistas porque nacen de las percepciones y emociones de la gente normal, esto es, del pueblo, y lo hacen con una mirada muy crítica hacia un sistema que protege a élites y, en definitiva, atenta contra ese mismo pueblo.
La música populista de cualquier otro estilo habla de relaciones, de las relaciones que entablamos cada uno de nosotros con los demás y con el mundo que nos ha tocado vivir. El individualismo salvaje que nos han querido inculcar nos aísla y nos convierte en peores personas, por eso la música debe ser un buen antídoto contra eso. Las canciones pueden hablar de sentimientos de rabia, tristeza o celebración, pero siempre vienen a decir algo como: estamos aquí y seguimos vivos.
¿Qué dirán los libros de Historia sobre la Fundación Robo?
Nacho Vegas: Los libros de Historia... Tal y como los conocemos ahora, probablemente hablarán de “luces y sombras de la Fundación Robo”.
HABLAN LOS GRUPOS
Wild Honey, Mar Álvarez, Tarántula, Diploide, Paral·lel Accelerat, Arma X o Miren Iza son los primeros artistas que han grabado con la Fundación Robo. Hablamos con ellos de su experiencia.
¿Qué es más importante, el mensaje o la canción?
Guillermo (Wild Honey): Yo tenía claro que en la canción lo importante iba a ser la letra. No hay un tratamiento de temas políticos muy claro en las letras que escribo para Wild Honey y aproveché para obligarme a ordenar y revisar muchas de las ideas a las que había estado dando vueltas y ponerlas en papel.
Mar (Pauline en la Playa): Al fin y al cabo estás cantando el mensaje, no se trata de un escrito sin más... De hecho, todas las grandes canciones protesta de los ‘70 tienen estribillos inspirados.
Cómo se hace una canción colectiva?
Daniel (Tarántula): Por defecto, cualquier canción dentro de la música popular es una creación colectiva que bebe de un repertorio común.
Garbanzo (Diploide): Lo que hace que las canciones sean colectivas es la dilución a la que todos, a nivel personal, nos acogemos para que lo que resalte sea la cosa colectiva llamada Robo.
¿Es hora de lanzarse a los mensajes políticos?
Daniel (Tarántula): El mensaje no sólo está en las letras. Hoy en día, hacer política desde la música pasa también por cuestionar los patrones obsoletos que continúan vehiculando mayoritariamente este sector. Optar por potenciar el acceso a la música popular frente a los que intentan cercarlo ostentando el poder que otorga la escasez también es hacer política. Favorecer el acceso a contenidos y potenciar las redes P2P supone alterar la tradicional acumulación capitalista que ha favorecido el crecimiento y el poder de las grandes multinacionales del disco.
Garbanzo (Diploide): Más que mensajes políticos, lo que pretendo hacer es crítica cultural. Y, claro, ahí siempre se cuela lo político. Siento caer en el lugar común pero, al fin y al cabo, es lo que hay: todo es política, ya sea por acción u omisión.
Mar (Pauline en la Playa): En Pauline en la Playa nunca hemos incluido el mensaje político. No somos un grupo que cuente historias con principio y con final, somos más de imágenes, de situaciones. Quizá grupos o cantautores con un espíritu mas trovadoresco lo vean más claro a la hora de retratar el contexto político o denunciar en sus canciones.
Héctor Blanco (Paral·lel Accelerat): Es un intento de solucionar, o al menos señalar, una gran tara de la escena musical independiente española, sea lo que demonios sea eso: canción tras canción, single tras single, disco tras disco, hablando exclusivamente... del amor de pareja y sus (acarameladas o tormentosas) circunstancias. El “mano, parque, paseo”, como gráficamente me lo describió Fran Gayo hace unos años. Y casi nadie escribiendo canciones sobre las condiciones objetivas en las cuales se desarrolla nuestra vida: las cosas que hacen crac, la traición de los sindicatos mayoritarios, cómo destrozar el hastío que nos destroza...
Fran (Arma X): Siempre he hecho música con mensajes políticos. Ahora parece que hay una atmósfera más propicia a su recepción, aunque mi mensaje marxista-leninista aún puede sonrojar a los que esperan una revolución pacifica y con flores. Todo es política, guste o no.
Miren (Tulsa): Es difícil de decir, desde luego me gustaría que esto siguiera adelante y que se unieran cada vez más grupos, y que no quedara como un acto de manifestación aislado, porque el panorama no ha ido a mejor precisamente.
¿Qué te aporta como músico sumarte? ¿Qué aportas tú?
Guillermo (Wild Honey): Supongo que una de las razones de la fuerza del 15M es que aglutina a gente con ideas y sensibilidades diferentes y, en lugar de hablar de algo general, en la canción que he aportado a la Fundación Robo he tratado de hablar de una visión muy personal, centrándome sobre todo en algunos de los aspectos que me han movilizado a mí.
Garbanzo (Diploide): Se trata más de una aportación a nivel personal, a nivel político si quieres: el sentimiento de pertenencia a algo más grande que tú y tu conjunto musical; al fin y al cabo, el mismo sentimiento que pueda tener cualquiera que participe de un movimiento social.
Mar (Pauline en la Playa): Sentirse parte de un ente que se rebela te pone los pies en la tierra y te da ganas de actuar.
Fran (Arma X): Me aporta la satisfacción de saber que hay personas que comparten lo que digo y que además lo apoyan. Supongo que también aporto un poco de variedad siendo el único rapero de la fundación hasta la fecha.
¿Dónde quedan los derechos de autor tras esta participación con licencias libres?
Daniel (Tarántula): Creative Commons no es más que una herramienta que permite la gestión flexible de los derechos de autor en función de los intereses de los mismos, los autores. Los creadores y usuarios de cultura popular, y de música en particular, debemos promover una idea alternativa de autoría, más abierta, racional y moderna. Y si no, que venga Chuck Berry antes de que la palme y nos denuncie a todos.
Miren (Tulsa): Parafraseando a Godard: “¿Qué derechos? Un autor sólo tiene deberes.”
¿Por qué Robo?
“Llevamos demasiado tiempo viendo cómo la clase política pervierte el lenguaje hasta el punto de apropiarse de términos como ‘libertad’ o ‘popular’, e incluso ya los eufemismos que nos quieren colar dan miedo: échate a temblar cuando oigas hablar de flexibilidades, reordenaciones o emprendedores. Pero en la música no. El 15M nace de la conciencia de la gente de que no estamos en una crisis, sino en medio de un engaño a gran escala. Así que dejemos que ellos digan defensa cuando quieren decir guerra, que nosotros llamaremos a las cosas por su nombre. Y esto se llama Robo”, resume Nacho Vegas.