
Mucho tiempo ha habido que esperar para poder disfrutar de un nuevo trabajo de La Pan, y es que el camino hasta verlo publicado no ha sido fácil. Autoetiquetados como rap metal, esto hay que tomárselo en el sentido más amplio de la palabra. Claro que hay hip hop y claro que hay metal, el primero de ellos en su vertiente más original, pero es la parte del metal la que más sorprende, ya que uno espera un sonido más pesado, que lo encuentra, pero también encuentra riffs y guiños musicales que llegan a recordar a los mismísimos Maiden.
Hay que reconocer que tiene su encanto y es una apuesta original. Son herederos tanto del hip hop como del ‘jevi’ más ochentero, lo que demuestran en temas como Heavy Rock, todo un himno cuyo estribillo podría haber escrito Barón Rojo hace 25 años.
En el apartado lírico la cosa está más clara, teniendo cabida tanto la coña como la reflexión, el compromiso o la crítica más fuerte, algo claro si tenemos en cuenta que su hábitat natural ha sido mayoritariamente el de los centros sociales. No se trata de chapurrear unas rimas y rascar unas guitarras, sino de algo más.