De primeras, muchos podrían pensar que se trata del último bulo de internet. Pero no tardarían en quedar desconcertados al comprobar que no era coña. A los pocos segundos acabarían como todo el mundo suele acabar explicado los efectos colaterales de esta temporada: “¡Es la crisis!”.
Se trata de la nueva campaña de otoño-invierno de la firma de moda Missing Johnny dirigida “a mujeres con carácter y comprometidas con su entorno”, en cooperación (nunca mejor dicho) con la Cruz Roja Española. En las fotos de la campaña, una pseudo-cooperante-modelo se prueba diversos modelitos mientras se retrata con un inmigrante, reparte agua a familias sin recursos o abraza a una mujer en una ambulancia. Los textos que acompañan las fotos son elocuentes: “Preparados para compartir tierra, recursos, vida, esperanza, amor y sonrisas. Con Cruz Roja Podemos”.
Puestos a ser voluntarios, por lo menos que sea con elegancia. No sea que aparezcan por un campo de refugiados con esa pinta que tanto disgusta al consejero de Sanidad de Madrid, Juan José Güemes (PP). El yerno de Carlos Fabra no desperdició la oportunidad para dejar su impronta en el mundo de la moda al identificar la idiosincrasia de los “pijo- progres” (“Gente rica disfrazada de palestinos pobres”).
Esta perla, junto a su ya célebre diccionario de progresí, “lengua de los izquierdistas modernos”, fue borrada de su página web tras la polémica sobre algunas definiciones sobre temas como el aborto (“Interrupción voluntaria del embarazo por egoísmo”) y neologismos como “ciudadasnos” o “zejateros” (plataforma de artistas, ‘intelectuales’, generalmente sin estudios universitarios). Es probable que a la comunidad gay tampoco le hiciera mucha gracia hallarse definida como “homosexuales con estudios que, haciendo uso de sus conocimientos, consiguen prebendas políticas y subvenciones del erario público”.