“Como parte del pueblo español, sentimos vergüenza de que el Gobierno [franquista] no haya sólo hecho una mala colonización, sino una peor descolonización entregándoos en manos de gobiernos reaccionarios como los de Marruecos y Mauritania”, afirmaba en 1976 Felipe González (PSOE) en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia.
Más de 30 años después no descubrimos nada al decir que la descolonización del Sáhara Occidental no ha terminado, único caso en África, y que la potencia administradora de este territorio, según la ONU, es el Estado español. Tampoco si hablamos de los más de 120.000 refugiados saharauis que desde 1974 pueblan la hammada argelina. Allí huyeron de los bombardeos indiscriminados de napalm y fósforo blanco posteriores a la ocupación de su territorio por parte del ejército alauita.
Un muro de 2.700 kilómetros rodeado de minas antipersonas divide los territorios de la antigua provincia y colonia española. A un lado, las zonas liberadas que el Frente Polisario intenta poblar; del otro, los territorios ocupados, donde la población saharaui sufre la ocupación militar de marroquí. “Especialmente desde que el 6 de noviembre Mohamed VI en su discurso conmemorativo de la Marcha Verde declarara que sólo hay dos tipos de personas: marroquíes o traidores. La represión ha aumentado: detienen a gente por recibir a abogados internacionales, a activistas de los derechos humanos les han quitado sus papeles...”, denuncia El Mami Amar Salem, vicepresidente del Colectivo Saharaui de Defensores de Derechos Humanos.
El Mami sigue muy de cerca la situación de Aminetu Haidar, pero tampoco se olvida de los siete activistas que desaparecieron en octubre a su vuelta de una visita a los campamentos. “Siguen en la cárcel de Salé, aislados y a la espera de ser juzgados en un Tribunal militar”, denuncia Khadad Emhamed, coordinador saharaui ante la Misión Internacional de Naciones Unidas para la celebración de un Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), que se creó en 1991.

Una misión inconclusa y, de nuevo, paralizada. A primeros de diciembre se debía celebrar una nueva ronda de negociaciones que no tendrá lugar, “las detenciones de activistas saharauis y la expulsión a Lanzarote de Aminetu Haidar hacen que estas sean imposibles”, apuntilla Khadad a este periódico.
¿Apoyo a la causa saharaui?
Aun así la postura oficial de la dirección
del PSOE es la de defender la
causa saharaui que pelea por el derecho
a su autodeterminación. Es decir,
un referéndum en el que puedan
elegir sobre su independencia o integración
en Marruecos. ¿Igual que en
1976? “No hemos modificado ni una
coma nuestra postura”, explica a este
periódico Elena Valenciano, secretaria
de Política Internacional de
este partido. ¿Y qué opinan de Marruecos?
El propio González formó
parte de la comisión que intentó que
Marruecos organizara el Mundial de
Fútbol de 2010. También es conocida
su intermediación ante Mohamed
VI en favor de que Telmex, empresa
de Carlos Slim, entrase en el mercado
alauita. O para que en 2006 Chile
y Colombia decidieran no reconocer
a la República Árabe Saharaui
Democrática.
Eso sí, la Agencia Española de Cooperación Internacional no ha dejado de nutrir a los campamentos de refugiados. “Preferimos que llegue un comunicado político que ejecute la legalidad internacional, a toda la ayuda que mantiene a nuestro pueblo en campamentos de refugiados”, reconoce Khadad.
“Marruecos es un tapón para la inmigración del África Subsahariana; empresas españolas realizan dumping social allí, al instalar sus centros y rebajar así las condiciones laborales de sus empleados; los armadores de barcos españoles pueden pescar en sus caladeros gracias a los acuerdos con la UE. Pero todo esto no me parece motivo suficiente para que el pueblo saharaui sea una moneda de cambio. Tampoco que altos cargos del PSOE como el propio Felipe tengan intereses personales”, explica perplejo Fernando Peraíta, de la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Sevilla.
Otra de estas posibles monedas de cambio es el comercio de armas. Desde 1984, todos los gobiernos han vendido o regalado material bélico a Marruecos. Tanto en plena guerra, como en la actual situación de alto fuego. En 2008 recibieron el obsequio de seis torpedos MK46 MOD-2 y una venta cifrada en 113, 9 millones de euros. La monarquía marroquí se convirtió en el tercer cliente de la industria militar española.
Los cambios en la ONU
“Desde el Franquismo, los únicos gobiernos
españoles que se han abstenido
en una votación por la descolonización
del Sáhara Occidental han
sido el de Franco y el de Zapatero”,
reconocía en 2006 a DIAGONAL Mohamed Y. Beissat, embajador del
Polisario en Argelia, tras la actuación
del Gobierno. Tan sólo un año
después de la llegada de Zapatero a
la Moncloa las cosas estaban muy
claras. En marzo de 2007, en su visita
a Marruecos, Zapatero conoció su
última apuesta por la autonomía. “La
parte española ha acogido esta propuesta
con interés y considera que
podría generar una nueva dinámica
de diálogo”, según recogía entonces
Asuntos Exteriores.
“Hay mucha gente del PSOE en las asociaciones de defensa del pueblo saharaui, incluso alcaldes o concejales. Esto debe crear contradicciones en el partido. La cúpula está del lado de Marruecos y la base en contra”, reconoce Peraíta. Según el actor Willy Toledo, presidente de la Plataforma Todos con Aminetu, que lleva en Lanzarote desde el 17 de noviembre, así se han manifestado también parlamentarios vascos del PSE o el secretario de Movimientos Sociales, Pedro Zerolo. Sin embargo, Valenciano no reconoce ninguna tensión. “Decir que hay un movimiento crítico es demasiado, hay mucha gente preocupada y nos pide que hagamos cosas”, apostilla.
El expolio, una traición más
Desde 2007 a los caladeros saharauis
han vuelto los pesqueros europeos,
especialmente españoles y franceses. “La historia
no tiene marcha atrás”, afirmaba este
verano López Aguilar, ex ministro
de Justicia y candidato al Parlamento
Europeo por el PSOE, sobre las posibilidades
de ratificar el Nuevo Acuerdo
de Asociación de la Unión Europea
con Marruecos.
Al menos el conflicto saharaui ha
vuelto a la “agenda internacional”.
“Hay otros muros en el mundo que
deben caer”, denunciaba el presidente
hace unas semanas en el vigésimo
aniversario de la caída del
muro de Berlín. Como dirían en tierras
de Zapatero: “Una cosa es predicar
y otra dar trigo”. Los 2.700
kilómetros de muralla del Sáhara
siguen levantados. Y la valla de
Ceuta y Melilla también.
MOVIMIENTOS SOCIALES // 30 AÑOS DE APOYO
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Muy poco tiempo después del abandono al pueblo saharaui que supusieron los Acuerdos de Madrid, comenzó su apoyo social con las Vacaciones en Paz.
Por David Morales Urbaneja / Madrid
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TERRITORIOS LIBERADOS // SEGÚN LA ONG ENCARGADA DE ELIMINAR LAS MINAS, TARDARÁN MÁS DE 30 AÑOS EN LIMPIAR TODO EL TERRITORIO
Un desierto minado para construir el futuro
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Por Libia Pérez / Tifariti (Sáhara Occidental)