
El XII Congreso del Frente Por la Liberación de Saguia El Hamra y Río del Oro (Polisario), que se desarrolló en la segunda quincena de diciembre en la localidad saharaui de Tifariti, recomendó en sus conclusiones finales dar “prioridad al Ejército Popular de Liberación Saharaui para que se le suministre todo lo que necesita, moral y materialmente, y aumentar así sus capacidades combativas”. Esta vez no era una amenaza subida de tono. En las próximas semanas, el movimiento de liberación saharaui iniciará un proceso de reclutamiento de soldados y puesta a punto de su maquinaria militar. El congreso, el primero celebrado en los llamados territorios liberados saharauis, autorizó continuar las negociaciones con Marruecos durante los próximos seis meses. Pero si las conversaciones fracasan, “la vuelta a las armas se decidirá definitivamente en un congreso extraordinario que tendrá lugar en junio o julio”, afirmó tras el cónclave el nuevo ministro delegado de Exteriores para África de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), Mohamed Yeslem Beissat. “Tenemos que reforzar nuestro Ejército para que esté preparado para cualquier decisión que se tome finalmente”, sentenció.
Saharauis y marroquíes estaban llamados a reunirse del 7 al 9 de enero en la sede de la ONU en Manhasset, Nueva York. Pero, en declaraciones a DIAGONAL del miembro de la Unión de Juristas Saharauis Mohamed Zrug, “no se espera nada de la tercera ronda de negociaciones porque nadie se atreve a decirle a Marruecos que su intransigencia no es la vía para llegar a una solución y que la única salida honrada que tiene es llegar a un acuerdo que garantice al pueblo saharaui el ejercicio del derecho de autodeterminación en un referéndum libre. Si ello fracasa, el Polisario tiene la legitimidad de hacer respetar los derechos de su pueblo por la vía de la lucha armada, decisión que cuenta con el apoyo de todos sus militantes y de forma muy particular de su juventud”.
El propio Mohamed Abdelaziz, que fue reelegido en el Congreso secretario general del Polisario y por tanto presidente de la RASD, afirmó que “todos los saharauis quieren volver a la lucha armada”, pero el Polisario “sigue prefiriendo por el momento la opción diplomática”. Abdelaziz, que lleva en el poder desde 1978, recibió el refrendo del 85% de los votantes, a pesar de que él mismo propuso la alternancia en el cargo y limitar el ejercicio presidencial a un único mandato no renovable. Más allá de las críticas internas, lo cierto es que no hay muchos dirigentes que sean capaces de generar el consenso que suscita Abdelaziz en la compleja sociedad saharaui.
En la nueva dirección del Polisario hay muy pocas caras nuevas, pero la línea marcada por la base es clara: llegó la hora de poner fin al estancamiento de un proceso que apenas ha variado desde la firma del alto el fuego de 1991. De otro modo, como quedó patente en el Congreso, donde sobre todo los militares y los jóvenes reclamaron insistentemente la vuelta a las armas, se corre el riesgo de que el movimiento de liberación de la última colonia de África se rompa.
Alta participación
1.725 delegados, que habían sido
elegidos previamente en los cinco
campamentos de refugiados de Tinduf
y en las llamadas “organizaciones
de masa” del Polisario, de la
diáspora saharaui y de los territorios
ocupados por Marruecos, dieron
vida a un Congreso que, celebrado
en honor del mártir Mesaud
Embarek Ahmed Lahsan, Mohamed
Zrug califica de “histórico” debido
“al momento crítico que vive la causa
en términos políticos y a su incidencia
en la unidad de los saharauis
en un mismo objetivo”. Por ende, ha
sido uno de los cónclaves más transparentes
y participativos, en parte
gracias a las nuevas tecnologías, que
han posibilitado una mayor presencia,
al menos virtual, de los militantes
del Sáhara ocupado.
Los trabajos del encuentro, en el que también tomaron parte 250 invitados extranjeros, terminaron con la aprobación de un Reglamento Interno del Polisario y de un Programa de Acción Nacional para los próximos años que, además de reforzar el papel del Ejército, establece como prioridades el fortalecimiento de las estructuras políticas y de las instituciones del Estado Saharaui, la acción diplomática e informativa, el apoyo a la “intifada de la independencia” y el desarrollo económico y demográfico de los territorios saharauis bajo control del Polisario. Para llevar a cabo esto último, el Gobierno de la RASD ha creado una nueva cartera, el Ministerio de Construcción y Reconstrucción de los Territorios Liberados.
Mujeres en
el Gobierno
Por primera vez en la historia de
la RASD, el nuevo Gobierno saharaui
contará con tres mujeres,
que ostentarán las carteras de
Cultura, Asuntos Sociales y Educación.
A pesar de este hecho, su
participación en el XII Congreso
sólo llegó al 30% y algunas de
las resoluciones aprobadas,
como la relativa a un incremento
de la población refugiada, que
avala la política de natalidad desarrollada
hasta la fecha por el
Polisario, han sido duramente criticadas
por un sector de las mujeres
saharauis.