Periódico Diagonal

IRLANDA DEL NORTE | EOIN O’BROIN, RESPONSABLE DEL SINN FÉIN PARA ASUNTOS EUROPEOS

“El Gobierno británico mantuvo el diálogo con el IRA durante los 25 años de lucha armada”

Carlos Sevilla Peris , Sevilla
Martes 13 de junio de 2006. Número 12
El abandono de la lucha armada anunciado por el IRA este verano ha dado velocidad al proceso de paz en Irlanda del Norte. Pero la normalización política parece lejana. El Gobierno autónomo lleva tres años suspendido y la desmilitarización de la zona aún no se ha completado. Este mes comienzan las negociaciones de un proceso del que se pueden sacar conclusiones útiles para abordar el conflicto vasco. DIAGONAL ha hablado con Eoin O’Broin, ex concejal de Belfast y responsable del Sinn Féin para Asuntos Europeos, buen conocedor de la realidad del conflicto vasco.

DIAGONAL:Tras el abandono de las armas por parte del IRA, ¿cree que tardará en devolverse la autonomía a la Asamblea de Irlanda del Norte?

E.O.: Hay quien sugiere que tardará seis meses, otros dicen que más. La Asamblea fue suspendida por el Gobierno británico a petición del Partido Unionista del Ulster y nunca debió suspenderse. El Gobierno británico tiene el poder para reestablecer la Asamblea, y el Sinn Féin está haciéndole un llamamiento para que lo haga lo antes posible. Ahora todos los partidos políticos y los gobiernos irlandés e inglés tienen la responsabilidad de llevar el proceso político hacia delante. Esperamos que las negociaciones empiecen este mes.

D.: El Partido Democrático Unionista fue el más votado en 2003, pero se muestran contrarios al diálogo con los republicanos. ¿Cómo afronta el Sinn Féin la negociación del nuevo ejecutivo?

E.O.: Es cierto que eran unos participantes reacios cuando la Asamblea anterior estaba en marcha. Desde entonces, ha habido un cambio significativo en sus posiciones públicas y privadas, en cuanto a su relación con el Sinn Féin y a los Acuerdos de Viernes Santo. La cuestión no es si van a sentarse o no, sino cuándo y en qué términos. Saben que sin el Sinn Féin no pueden influir en las políticas de ninguna asamblea. El precio de la influencia es hablar y trabajar con los republicanos irlandeses. Este será uno de los mayores desafíos cuando comiencen las negociaciones.

D.: El Royal Ulster Constabulary, el cuerpo de policía norirlandés, polémico por ser acusado de servir a los intereses unionistas, cambió de nombre en 2001. ¿Se trata de un mero lavado de imagen o realmente se está produciendo una reforma en profundidad?

E.O.: Éste va a ser uno de los asuntos más polémicos en las próximas negociaciones. En 1998 la Comisión Patton, creada para abordar la reforma, hizo 175 recomendaciones. Al final, sólo un pequeño número de ellas fueron traducidas en leyes y como resultado sólo tenemos un gran cambio cosmético. Nosotros pedimos que el informe Patton sea llevado a cabo por completo y se transfieran a la Asamblea las competencias de policía y justicia. Si realmente queremos resolver las causas del conflicto, las organizaciones paramilitares tendrán que desarmarse, el Ejército británico volverse a casa y la policía transformarse radicalmente en un servicio democrático, transparente y respetuoso con los derechos civiles de todos.

D.: Tras la excarcelación de presos, ¿cómo viven las dos comunidades con los activistas de la otra comunidad en la calle?

E.O.: Hay que pensar en el conflicto como algo más que una pugna entre dos comunidades. Y no se puede distinguir entre víctimas y verdugos, ambos casos se dan en las dos partes, lo que hace que el problema sea más complejo. Hay muchas organizaciones formadas por diferentes grupos de víctimas. Por ejemplo, Familiares por la Justicia representa a las víctimas de la violencia de Estado y FAIR representa a las víctimas de la violencia del IRA. Recuerdo una medida en Euskadi promovida por el PNV pero apoyado por el PP y el PSOE para que las víctimas de la violencia de ETA fueran recordadas y sus familiares homenajeados. Lo que más llamaba la atención de este hecho fue la exclusión de las víctimas de los gobiernos francés y español, de aquellos asesinados por los GAL o en otras acciones secretas a lo largo del tiempo. Esta clase de manipulación partisana del tema de las víctimas no ayuda a la resolución del conflicto. Para algunos, existen jerarquías incluso entre los muertos.

D.: Usted conoce de cerca el conflicto vasco. ¿Qué le parece la propuesta del Gobierno de Zapatero de abrir una negociación tras una renuncia a la lucha armada por parte de ETA?

E.O.: Tengo sensaciones contradictorias sobre la forma que tiene el Gobierno de Zapatero de abordar la situación en Euskadi. Por un lado parece continuar muchos de los errores del Gobierno de Aznar. Prohibiendo partidos políticos, cumpliendo la dispersión de presos políticos, limitando la libertad de expresión y reunión, y rechazando entablar un diálogo serio con todos los líderes políticos de Euskadi. Por otro lado, la resolución del Parlamento español a favor del diálogo apunta la posibilidad de un acercamiento diferente al conflicto. Lo que está claro es que si adopta la misma política que Aznar y González, simplemente servirá para aumentar el ciclo del conflicto y a la larga hacer más difícil cualquier resolución. En Irlanda, el Gobierno británico estuvo hablando con el IRA en todas las etapas de los 25 años de lucha armada del IRA. La idea de que sólo hablarás con tus oponentes políticos o militares cuando hayan satisfecho esta o aquella exigencia no tiene sentido y Zapatero lo sabe, a pesar de lo que pueda decir en público. Se especula mucho sobre si está habiendo contactos entre el Gobierno y ETA. Quién sabe lo que puede estar pasando entre bastidores.

D.: ¿Quién debe redefinir su estrategia política: la izquierda abertzale, el Gobierno español, el PNV... todos?

E.O.: Ésa es una cuestión importante. Todos los actores tienen que preguntarse a sí mismos qué pueden hacer hoy para ayudar al desarrollo de un proceso de resolución del conflicto. Los nacionalistas vascos lo han estado haciendo con la propuesta de Batasuna en Anoeta y el llamado Plan Ibarretxe.

D.: ¿No cree que las propuestas del PNV y de Batasuna necesitan un consenso mayor en Euskadi para ser válidas?

E.O.: Claro, pero para llegar a un consenso necesitas diálogo. En una primera fase, lo importante es el proceso, no las propuestas. En los comienzos del proceso de paz irlandés el Sinn Féin y el Partido Social Demócrata y Laborista del Ulster elaboraron una serie de propuestas que tenían más que ver con el proceso que con la solución. Hablando con militantes y amigos de la izquierda española, muchas veces se sorprenden cuando les digo que el Gobierno español y los partidos políticos tienen la responsabilidad de mover la situación política hacia delante. Para ellos no se puede hacer nada hasta que ETA haga esto o los nacionalistas vascos hagan lo otro. Este tipo de pasividad explica que esos políticos que quieren aprovecharse del conflicto para fines políticos se puedan salir con la suya.

D.: En definitiva, encontramos en el proceso de paz de Irlanda del Norte claves que pueden ser útiles para lograr la paz en Euskadi...

E.O.: Sí, aunque las situaciones son muy diferentes, creo que hay cosas que se pueden aprender. En primer lugar la clave es el diálogo sin condiciones. En segundo lugar todos los temas deben estar sobre la mesa. La idea de que el Gobierno puede dictar qué es lo que se puede discutir no tiene sentido. En tercer lugar tiene que reconocerse que hay más de un foco de violencia. Se necesita más de un protagonista militar para mantener un conflicto. Por último tiene que haber un reconocimiento de que el conflicto no es por la violencia. La violencia es siempre un síntoma de los problemas sociales, económicos, políticos y culturales. Hasta que el pueblo vasco no pueda decidir libre y democráticamente su propio futuro, esos problemas continuarán afectándonos a todos.

Tres décadas de conflicto armado

Con la firma de los Acuerdos de Viernes Santo en 1998 comenzó, después de 25 años de conflicto armado, el proceso de paz en Irlanda del Norte. Desde entonces, el Gobierno autónomo ha sido suspendido dos veces. El abandono de las armas por parte del IRA satisface la principal exigencia de los unionistas probritánicos. Ahora la pelota está en el tejado de los representantes políticos, que deben empezar este mes a negociar un nuevo Gobierno y la restauración de la autonomía. Eoin O’Broin ha plasmado sus estudios sobre la historia del movimiento juvenil vasco en su libro Matxinada (Txalaparta 2004). Sus continuos viajes le hacen buen conocedor de dos conflictos, el norirlandés y el vasco, que comenzaron a la vez pero han seguido caminos diferentes.

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Portada número 174
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