
FÉLIX TABERNA
Miembro de la Comisión Permanente
Federal de Izquierda Unida.
Una cosa son las tripas de Izquierda
Unida. Y otra son las propuestas de
la formación. En este sentido soy optimista.
Porque las últimas encuestas
sí dan tendencia a un repunte de
nuestra formación política. El desencuentro
interno está en un momento
álgido porque es el momento de presentar
candidaturas municipales. La
diferencia de Izquierda Unida es que
se trasladan con facilidad a los medios
de comunicación, ya que el sistema
de elección asegura la pluralidad
de todas las opciones (...).
Hay una mayoría importante de IU que apostó en su momento por una oposición constructiva, una oposición colaboradora de lo que fue un nuevo ciclo que arrebató el gobierno a la derecha y que posteriormente se ha situado en una exigencia importante. Hay que tener en cuenta que tenemos una derecha cuyo objetivo es desestabilizar las instituciones democráticas.
Y vamos a ver el resultado electoral, creo que va a ser satisfactorio porque los ciudadanos han entendido que, estando en la necesidad de articular una opción a la derecha, hemos tenido un pensamiento propio. El papel de nuestros representantes, dada su capacidad numérica, ha sido muy positivo (...). Hay un elemento que es la necesidad de un relevo generacional. La cultura política de nuestros votantes es de sectores jóvenes, alternativos. Hay una izquierda alternativa que está emergiendo. El agotamiento de los recursos ambientales es un elemento principal, que debe ser asumido. Y hay que considerar nuevos sujetos como la antiglobalización (...).
FELIPE ALCARAZ
Presidente Ejecutivo del Partido Comunista
Izquierda Unida debería tener un
perfil propio. Una cosa es que nosotros
no sirvamos de ayuda al PP,
pero otra es que no respondamos al
PP desde el programa de Izquierda
Unida, desde nuestro propio perfil.
La otra idea es que IU no puede funcionar
como un partido clásico, con
un aparato arriba y todo muy vertical.
No se puede imponer nadie en
función de un porcentaje para anular
a una de las partes (...).
Desde la izquierda, la legislatura de Zapatero está terminada. No ha tenido el impulso de izquierdas. El modelo económico está basado en la especulación, la precariedad y la corrupción. Pero no hemos tenido perfil propio. Por ejemplo, los presupuestos los hemos votado estos años a favor, lo que quiere decir que votamos la política económica fundamental de Zapatero (...). Hay sectores que están planteando tirar adelante caiga quien caiga, que plantean que es mejor una fuerza ecologista, que tenga su referente en Iniciativa per Catalunya, dejar atrás el lastre de ‘los rojos’.
Pero una gran mayoría está convencida de que no podemos seguir como una especie de ‘PSOE bis’, es que Zapatero nos quiere mucho, y como siga así nos va a matar a besos. Y creo que hay una mayoría que estamos de acuerdo en eso. Pero tiene enfrente a otra gente que considera que hay que renovarse. Cada vez que suena la palabra renovarse en IU lleva unido renovarse con un giro a la derecha.
ENRIQUE DE SANTIAGO
Candidato alternativo a Llamazares en 2004
El modelo de IU de organización política
que ha venido aplicándose en
los últimos años está agotado. Y fruto
de ese agotamiento se producen
contradicciones que dan lugar a conflictividad
interna y en la base de esa
conflictividad siempre aparece lo
mismo: la dificultad para que la militancia
y los movimientos sociales
que deberían converger en IU puedan
expresar sus opiniones y que éstas
no sólo sean tenidas en cuenta,
sino que tengan un peso específico
dentro de la organización. Mientras
no se supere este estadio de conversión
de facto en un partido político al
uso y no se vuelva a los principios
fundacionales de movimiento político
y social participativo y amplio no
se podrá salir de la crisis (...).
Que IU se convirtiera en fuerza extraparlamentaria sería un desastre, porque significaría el fracaso del proyecto, pero creo que ese riesgo actualmente no existe. Las últimas encuestas dan una subida de las expectativas de voto de dos o tres puntos, y que yo atribuyo a la variación en la orientación política frente al Gobierno, en la forma mucho más clara de marcar las diferencias políticas; entre otras cosas, en el último consejo político federal se aprobó un informe por el que IU ya no era la oposición “influyente y exigente”, sino que era una oposición “alternativa y exigente” al Gobierno (...).
Es imprescindible abordar un proceso de refundación sobre esos principios originarios de movimiento político y social abierto, participativo donde converjan movimientos sociales, personas organizadas en cualquier frente para transformar la sociedad, criterios políticos que por otra parte tiene mucho que ver con la reflexión que hay en los foros sociales mundiales. En 2006, los FSM analizaban la dificultad de los movimientos sociales de conseguir sus reivindicaciones en la medida en que no eran capaces de incorporar el componente político. Esa limitación fue la que dio lugar hace 20 años al nacimiento de IU, la necesidad de buscar un espacio donde convergieran movimientos sociales y actuación política.
LLUÍS RABELL
Rojos/Roges de EUiA
El fondo del problema es que se ha
ido desdibujando el proyecto independiente
de IU y ha habido un proceso
de subsidiariedad respecto al
Gobierno del PSOE. IU no acaba de
encontrar su espacio porque está
en una relación de dependencia excesiva
y le cuesta definir y mantener
un perfil propio. Sobre esa base
política surgen debilidades, crisis,
pérdida de afiliación, y en cuanto
aparecen esos problemas surgen
disputas de carácter fraccionado y
fratricida porque la base social en
que se sustentan incluso los cargos
que vertebran la organización empiezan
a estar en peligro (...).
Asimismo, se ha dado una deriva de institucionalización de la organización, que hemos vivido también en Cataluña. En cuanto se han ido alcanzando ciertas posiciones institucionales, se ha ido perdiendo pie en los movimientos sociales y perdiendo mordiente reivindicativo para caer en una especie de posibilismo institucional (...).
La posición que hubiese debido defender IU es una oposición de izquierdas al Gobierno, es decir, frente al PP y las presiones de la derecha, darle un apoyo técnico parlamentario, pero en absoluto dar cobertura a iniciativas legislativas o políticas que no corresponden a las perspectivas y a los postulados de izquierdas que defendemos (...).
El riesgo es que esa división tenga como consecuencia una pérdida de votos importante, que podría poner en cuestión la existencia de un grupo parlamentario de IU. La verdad es que es una amenaza, no hay que ser catastrofista, y esperemos que la razón se imponga, o al menos el instinto de conservación, porque si se perdiese el grupo parlamentario sería muy difícil mantener una organización como IU. Probablemente se llegaría a una ruptura, a una desbandada, o surgirían proyectos distintos.
IU debería hacer una apuesta atrevida en muchos terrenos, apostar mucho más por construirse sobre la base del conflicto social y apostar por el retorno a su proyecto original. Por ejemplo, debería ser valiente en determinadas situaciones de conflicto político, como la del País Vasco, y apostar por la reapertura del proceso de paz. Y por la autodeterminación de los pueblos. En el terreno social debería deslindarse de las políticas social- liberales del Gobierno, y apostar por una línea de conflicto social y de defensa muy enérgica de los derechos sociales. Sin ese giro, aunque eso le cueste una crisis, enfrentamientos locales con los socios socialistas y alguna pérdida de alguna posición municipal, IU difícilmente podría corregir el tiro. Si eso no ocurre, habrá que construir algo a partir de esa óptica o en esa perspectiva.
JUAN M. SÁNCHEZ GORDILLO
Portavoz Nacional del Colectivo de
Unidad de los Trabajadores (CUT)
A mí me parece que hay un análisis
equivocado de la realidad. La dirección
se confunde si cree que cuanta
más moderación más voto. Y cuando
Izquierda Unida se modera tanto
que se parece al PSOE como una
gota de agua, la gente vota al PSOE.
Además, IU tiene que ser una
fuerza autónoma e independiente.
Algunos con tal de llegar a un ministerio
o a una concejalía son capaces
de casarse con el diablo. Y así
no vamos a ningún lado (...).
Al final, muchos de los dirigentes de IU acabarán fagocitados por el PSOE. Y yo creo que el PSOE es la otra cara de la derecha, es un partido procapitalista. Está a favor de la OTAN, del capitalismo, de las privatizaciones, de la banca... Del PSOE hay que huir como de la peste. Definir la unidad de la izquierda contando con el PSOE es un disparate total y absoluto, porque el PSOE no es de izquierdas. Una IU que considere al PSOE parte de la izquierda es el abrazo del oso, es la desaparición de IU.
Hace falta una renovación. Si no hay un giro de 180 grados, no le veo ningún futuro a IU. Y hombre, también habría que cambiar la ley electoral. No hay derecho que con los votos de IU tenga los diputados que tiene, con estos votos deberíamos tener el triple. Pero el gran problema es que IU tiene que decidirse a ser de izquierdas. Creo que hay que cambiar la actual dirección. Lo que pasa es que tampoco me parece una alternativa la posición del PCE. Hay dos grupos del PCE que se disputan la dirección, pero por sus prácticas creo que ninguno de los dos es la respuesta. Hay que ser claramente anticapitalista, antisistema, propugnar la empresa pública, apostar por que los trabajadores puedan acceder a los medios de producción, la nacionalización de la banca, conseguir la reforma agraria... La respuesta tiene que venir de la antiglobalización, de la izquierda alternativa, y por elaborar un programa ¡qué realmente sea de izquierdas!
Madrid
La dirección regional de
IU se encuentra dividida
en dos bloques. El de
Ángel Pérez, apoyado
por dirigentes como Gregorio
Gordo (60% de
respaldo); y el de la ex
diputada Virginia Díaz,
(40%) con el apoyo del
sector de Inés Sabanés.
El Consejo Político
Regional eligió el 3 de
junio a Ángel Pérez y a
Gregorio Gordo como
candidatos a alcalde y
presidente regional, respectivamente.
El consejo
político de Madrid
Ciudad impugnó la candidatura
de Pérez ante
la Comisión Federal de
Garantías Democráticas,
ya que la candidata que
había salido elegida en
las primarias fue Virginia
Díaz, con 79% de los
votos. El 20 de enero, la
Comisión anuló el
acuerdo adoptado por
el consejo, pero Pérez
no acató la decisión. La
presidencia federal, en
apoyo de la comisión,
impuso como fecha límite
para cumplir la resolución
el 6 de febrero. El
24 de enero, Gregorio
Gordo puso su candidatura
a disposición de
sus compañeros, aunque
nadie la había
puesto en duda. El 26
de enero se anunciaba
un acuerdo por el que
Inés Sabanés sería la
candidata a la presidencia
de la Comunidad y
Ángel Pérez seguiría
como candidato a la
alcaldía, pero al día
siguiente Sabanés desmentía
el acuerdo. Al
cierre de esta edición no
había solución. A esto
se suma la crisis por la
anulación, por parte de
la Comisión de Garantías
regional, de las candidaturas
aprobadas por
el Consejo Político
Regional en diciembre,
que afecta a 48 listas
municipales.
Salamanca
IU no cuenta con representación
en la ciudad
ni en la provincia de
Salamanca, pero su crisis
allí ha supuesto una
señal de alarma para la
formación. A lo largo de
2006, el PCE protestó
varias veces ante la
dirección regional de
Izquierda Unida-Castilla
León (IUCyL) para que
se permitiera la afiliación
de 31 personas,
entre ellos, ex concejales
de IU, estudiantes,
jóvenes trabajadores y
militantes históricos,
incluso ex combatientes
republicanos, a los que
según el PCE no se
admitió alegando “no
coincidir con los ideales
de Izquierda Unida” o
impago de cuotas. En
noviembre, la Asamblea
para decidir los órganos
de dirección acababa
de forma caótica. Una
treintena de militantes a
los que se impedía votar
se presentó con pancartas
como “nosotros también
somos IU”. La
dirección de IU Castilla y
León llamaba a las fuerzas
de seguridad y la
Policía desalojaba a
estas 31 personas. En
respuesta, el Comité
Provincial del PCE ha
recomendado no participar
en actividades del
consejo provincial de IU.
Asturias
Dos sectores se enfrentan
en el PC asturiano.
El mayoritario, liderado
por Noemí Martín, afín a
Gaspar Llamazares. Y un
sector crítico, dirigido
por Francisco de Asís
Fernández, afín a Francisco
Frutos. En noviembre,
el comité federal
del PCE anuló el VIII
Congreso del Partido
Comunista de Asturias
(PCA), celebrado en
marzo y del que salió
elegida Noemí Martín
como secretaria general.
La resolución federal
considera que durante
el proceso se produjeron
irregularidades en los
censos, que las normas
no eran democráticas,
que se excluyó al sector
crítico, que representa al
20% de la militancia, y
que se impidió a la
minoría defender sus
documentos en numerosas
agrupaciones. Por
todo ello, el comité federal
también anuló las
conferencias precongresuales
de cuatro localidades
y la elección de
delegados en más de
30 municipios, abrió
expediente de sanción a
Noemí Martín y anunció
la constitución de una
comisión gestora encargada
de convocar un
nuevo congreso.
A finales de noviembre, el comité nacional del PCA aprobó una resolución en la que proponía al PCE aparcar el conflicto hasta después de las elecciones, pero denunció la “injerencia” del PCE y no aceptó la decisión de celebrar otro congreso. Además, el PCE ha ordenado el bloqueo de las cuentas bancarias del PCA. La crisis sigue en marcha.