
DIAGONAL: ¿Cuál es tu valoración de los resultados en las últimas elecciones municipales y autonómicas? ¿Qué piensas de los malos resultados del PSOE y de la debacle de IU?
ESTHER GARCÍA: Eran previsibles: inmovilismo y continuismo. No se podían esperar otros resultados sin la presencia, desde hace muchos años, de una organización de izquierdas alternativa, comprometida y activa. Los resultados del PP evidencian la implantación de este partido en Cantabria. Previsible ha sido el aumento de votos del PRC tras el pacto con el PSOE. Pacto que ha rentabilizado Revilla desde la Presidencia con su populismo pseudo cantabrista y aprovechando la debilidad de su socio de gobierno, el PSOE, con una gris candidatura y un proyecto político timorato y conservador.
En cualquier caso la diferencia entre los tres grandes partidos es mínima. Detrás de cada uno, un constructor diferente. Y los tres abrazan y defienden el sistema, sus “valores” y sus modelos. Previsible, también, el desastroso resultado para IU, una organización que desde hace mucho tiempo viene negándose a sí misma, renunciando, en buena medida por falta de convencimiento, a ser aquello que proclamó en su acta fundacional: un movimiento político social que rompía con el clásico modelo de partido político al uso. Pero las guerras de familia y el chalaneo cupular para garantizarse un sitio en los órganos directivos han sido las principales ocupaciones de esta formación.
La alianza de última hora con el Bloque Regeneración, decidida en la cúpula de la Dirección Regional, no hizo sino dividir aún más, aparte de su exigua militancia. Una alianza que era una nueva huida hacia delante, vacía de contenido y con el norte de los cargos como elemento fundamental. La percepción que de este pacto tuvo el potencial electorado de izquierdas más crítico ha sido evidente: los peores resultados obtenidos por IU de Cantabria en toda su historia. Unos resultados, a mi juicio, merecidos. Objetivos
D.: ¿Cómo ha sido la construcción de la Asamblea Ciudadana por Torrelavega (ACPT) y cuáles son vuestros objetivos?
E.G.: A finales de 2006, y ante la convocatoria de elecciones, personas que habíamos coincidido en acciones reivindicativas, nos reuníamos para intentar dar una respuesta organizada y permanente a las instituciones, principalmente al Ayuntamiento, órgano de gobierno más cercano al pueblo. Constatábamos el progresivo ‘blindaje’ de los equipos de gobierno con la figura del alcalde a la cabeza, amparados por reglamentos y leyes hechos a la medida de los intereses de partido.
Estábamos de acuerdo en que sólo existe una manera de romper ese blindaje: la democracia participativa, única fórmula hoy en día para avanzar hacia otro modelo de democracia. Estábamos de acuerdo también en que los cambios sociales y políticos no se producen desde las cúpulas de los partidos, sino que surgen del impulso y de la movilización social. Pero este hecho no niega la necesidad de organizarse.
Organizarse, por supuesto, de forma horizontal, asamblearia y sin ningún tipo de sometimiento a otro interés que no sea la defensa de una ciudad económicamente sostenible, propiedad de los ciudadanos y no de los especuladores. Por lo tanto, nuestro objetivo ha sido otorgar prioridad a la movilización social, a la organización, a la construcción y a la lucha ideológica. Esto no implica una renuncia a la representación institucional, pero sí que hay que invertir la dinámica en la que se han enfangado los partidos políticos de izquierdas. La movilización social no puede ser un mero soporte de la representación institucional. Al contrario, la representación institucional tiene que ser la voz de la organización y movilización de la ciudadanía, principalmente de las capas populares.
Vulneración de derechos
D.: En los últimos meses ha habido
cierto revuelo mediático motivado
por tu solicitud de una subvención
o salario para el grupo municipal de
ACPT. ¿En qué consistía la petición
y cómo explicas la actuación de los
otros grupos políticos?
E.G.: ACPT está reconocida como
grupo político municipal, por lo
que tiene exactamente los mismos
derechos y obligaciones que el resto.
La liberación de un concejal de
los grupos de la oposición es uno
de ellos, merced a una propuesta
del equipo de gobierno. Pero a nosotros
se nos excluye en base a criterios
partidistas y subjetivos, ajenos
al fondo de la cuestión. Esta
vulneración de nuestros derechos
nos ha llevado a presentar una demanda
contra el Ayuntamiento de
Torrelavega.
El PSOE sabe perfectamente que la mayor parte de esa cantidad estaría dedicada al desarrollo de ACPT y no lo puede consentir. Teme al crecimiento de la Asamblea. No digiere nuestra presencia ni el hecho de no haber obtenido la mayoría absoluta con la que contaba por el descalabro previsible de IU y el silencio al que fuimos sometidos durante toda la campaña electoral. El cambio posterior del PP obedece a la docilidad de este grupo frente al equipo de gobierno, que le ha convertido en una marioneta ridícula.
D.: ¿Crees que es posible crear algún tipo de proyecto político o social serio que agrupe a las distintas sensibilidades de la izquierda en nuestra comunidad?
E.G.: Creo y espero que experiencias como la de ACPT vayan surgiendo en Cantabria. Y a partir de ahí creo que es posible el encuentro y la coincidencia de esas sensibilidades. La ACPT está abierta al diálogo y a la colaboración con otros grupos de izquierda.