
Cerca de las 5:30 de la mañana de hoy, un amplio operativo de la policia municipal cortaba los principales acceso al barrio mientras los antidisturbios de la Ertzaintza ha penetrado en la planta baja del inmueble disparando pelotas de goma. La mayoria de los heridos se han producido en estos primeros momentos. Una veintena de activistas se hizo fuerte en el tejado del edificio donde permanecieron hasta las 10:30, cuando la Ertzainza consiguió acceder tras cinco horas y media. Esposados y trasladados a la planta baja del edificio han permanecido “retenidos” varias horas.
A pesar del dispositivo que impedía el acceso al barrio de Rekalde, situado en la plaza Amezola a un kilometro del centro Kukutza, cientos de activistas han ido llegando a lo largo de la mañana. Las cargas de la policía se han sucedido en diversas zonas del barrio, mientras los manifestantes han mantenido una actitud pacífica. En una improvisada rueda de prensa en la plaza de Rekalde, algunas personas del colectivo han denunciado de nuevo la inusitada velocidad con que ha procedido el Ayuntamiento acelerando todos los trámites para hacer posible el desalojo contando con el apoyo de Rodolfo Ares (PSOE), a cargo de la consejería de Interior del Gobierno vasco.
De nuevo han apuntado lo incomprensible del apoyo del alcalde Azkuna a la empresa propietaria CABISA, condenada en Cantabria por varias actuaciones relaccionadas con operaciones de especulación inmobiliaria.
Tras la rueda de prensa y la llegada de la policía al tejado, la intención de los vecinos y activistas era impedir el acceso a la zona de las excavadoras que, según rumores, estaban en camino. Sin embargo tambien han informado del éxito del recurso interpuesto por la asociación de vecinos de Rekalde: la jueza del jugado nº5 de Bilbao ha emitido una orden que impide el derribo hasta que se celebre el juicio. El centro social Kukutza convoca hoy a las 17:00 a una manifestación con el objetivo de recabar apoyos y pedir la anulación de la orden de derribo.
Manifestación internacional en apoyo a un centro social amenazado en Bilbao